Experiencias

«En Lourdes aprendemos de los enfermos»

“Los enfermos y discapacitados tienen a Dios dentro de su alma y nos enseñan muchas cosas. En estos años hemos aprendido de ellos, porque aportan y enseñan una barbaridad”, asegura a Omnes Myriam Goizueta, que lleva 11 años de presidenta de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de Madrid y cerca de 70 viajes al santuario francés. Marta, 22, ve a “Jesús disfrazado” en cada enfermo.

Francisco Otamendi·11 de febrero de 2023·Tiempo de lectura: 5 minutos
hospitalidad

Fotograma de la película "Hospitalarios. La mano de la Virgen"

La Iglesia celebra la XXXI Jornada Mundial del Enfermo en la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, el 11 de febrero. “El estilo de Dios es cercanía, compasión y ternura”, señala el Papa Francisco en su mensaje, al mirar “al santuario de Lourdes como una profecía, una lección que se encomienda a la Iglesia”.

La lección es del Cielo, de la Virgen María, que el año 1858 se apareció dieciocho veces en la gruta de Massabielle, en Lourdes (Francia), a la joven de 14 años Bernadette Soubirous, desde el 11 de febrero hasta la tarde del 16 de julio.

Desde entonces, millones de personas de todo el mundo acuden cada año a Lourdes para descubrir la gracia de este lugar. El santuario es ante todo un lugar de curación de los cuerpos y de los corazones, donde la gente viene a rezar a la que reveló su nombre a santa Bernardita Soubirous: “Yo soy la Inmaculada Concepción»”.

Pero la lección es también de los enfermos, subrayan dirigentes de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de Madrid. La Hospitalidad irá a la gruta de Massabielle los próximos meses de mayo y octubre, en las que serán las peregrinaciones números 99 y 100 desde su fundación, en 1958, por un grupo de mujeres que querían seguir los pasos de santa Bernadette y acompañar a enfermos ante la gruta.

“Todos somos enfermos”

“Nuestra meta es acompañar y llevar a enfermos a Lourdes, pero somos todos enfermos, que tenemos sed de Dios y hemos de pedir a la Virgen ayuda”, señala a Omnes la presidenta de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes, Myriam Goizueta, que entró en la Hospitalidad a los 17 años, y que ahora, con 62, constata que “en Lourdes se han producido miles de conversiones, conversiones de fe”.

“Los enfermos y discapacitados tienen a Dios dentro de su alma y nos enseñan muchas cosas. En estos años hemos aprendido a situarnos a la misma altura, y a aprender de ellos”, añade Goizueta “La Virgen me ha enseñado a tener un poco más de paciencia. Santa Bernadette decía que la Virgen la miraba como una persona, y hemos perdido el miedo a mirar a las personas con discapacidad”.

El testimonio de Marta, 22 años

“Me llamo Marta, tengo 22 años y he tenido la oportunidad de peregrinar a Lourdes durante 5 días, del 12 al 16 de octubre [de 2022]. Ha sido mi primera peregrinación con la Hospitalidad de Madrid y lo definiría como un auténtico regalo del Cielo. Cuando me enteré que nos había tocado Gema en la habitación, me dio un vértigo de morir, no voy a mentir. Gema no habla apenas, no puede tragar líquidos y es dependiente al 100 % para todas las tareas cotidianas”.

Así comienza Marta su relato de la peregrinación al santuario mariano de Lourdes en la que participó en octubre del año pasado, con la Hospitalidad de Nuestra Señora Lourdes de Madrid. Fueron en torno a 900 peregrinos, cerca de un millar, de las tres diócesis madrileñas, Madrid, Getafe y Alcalá, entre enfermos y discapacitados, los hospitalarios (voluntarios), y algunos peregrinos más, explica el consiliario de la Hospitalidad de Madrid, Guillermo Cruz que subraya cómo “la Hospitalidad tiene ya bastante recorrido. Lo primero es recordar para qué hemos nacido. Hemos nacido para llevar enfermos a Lourdes, peregrinos. Es para lo que hemos nacido, para los enfermos”.

“Cada enfermo es Jesús disfrazado”

Sigue Marta con su testimonio: “Estoy acostumbrada al contacto con enfermos porque tengo la inmensa suerte (aunque pueda sonar raro) de tener un hermano con parálisis cerebral. Se llama Manu y tiene 20 años. Es el tío más alegre, vacilón y simpático que conozco. Podríamos decir que vivo en un Lourdes constante, aunque a menor escala y cayendo con gran frecuencia en la mediocridad de la rutina”.

“No había tenido apenas contacto con Gema durante el viaje y el primero que tuvimos fue al llegar a Lourdes. Hablando sin tapujos, me daba miedo no dar la talla. No saber entenderla o hacerlo mal. Que ella no estuviese a gusto. Soy muy devota a la Virgen y desde hace muchos años, le pido que me eduque y que me asemeje a Ella”, dice Marta.

“Después de ir a la gruta y confesarme, comprendí dos cosas. La primera, que no soy nada. Que soy como el burro que carga a Jesús el domingo de Ramos. La segunda cosa que entendí es que yo no venía a esta peregrinación a servir a enfermos, sino a servir a Dios. Tenía claro que yo también peregrinaba y que venía a servir, pero me bailaba el comprender ¿a quién sirvo yo? A Dios. Y es aquí cuando me vino a la mente una frase de Santa Madre Teresa de Calcuta, “Cada uno de ellos es Jesús disfrazado” y el sacerdote, me lo confirmó”, contándome el pasaje del Evangelio de las obras de misericordia.

“Aún me emociono”, concluye Marta, “cuando pienso en el momento en el que consolando a Gema, me repetí esta frase de “cada uno de ellos es Jesús disfrazado” y me vi a mí, el mayor desastre de este planeta, consolando al mismísimo Jesús”.

“Nos lleva a la misericordia de Dios”

El relato de Marta es el trasfondo de lo que cuenta Guillermo Cruz, al comentar a Omnes el sentido de la tarea, de la labor que hace la Hospitalidad. “Nosotros, si Dios quiere, haremos en octubre la peregrinación número 100 de la Hospitalidad. En mayo será la 99. Hemos nacido, para los enfermos, y lo he señalado. En segundo lugar, se trata de descubrir que cuando peregrinamos a Lourdes, que peregrinamos todos, tanto hospitalarios como enfermos y discapacitados, en el fondo lo que estamos haciendo es una experiencia que nos enseña a vivir, por decirlo así, que nos lleva a la misericordia de Dios” de la mano de la Virgen.

“Y luego, esta peregrinación también nos tiene que llevar a renovar nuestra vida en Madrid”, apunta, porque “hemos nacido para toda la diócesis. Se ha pasado desde el famoso tren de la esperanza, que era una peregrinación muy conocida que se podía hacer en trenes, y estaba muy publicitada, a tener que cambiarlo a autobuses y demás”, pero el sentido es el mismo.

Oficialmente, tal como describe su web, la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de Madrid es una organización de laicos dependiente del arzobispado. Su misión principal es acompañar a enfermos y personas con discapacidad a Lourdes.

Todos los que formamos parte de la Hospitalidad somos voluntarios que a los cinco años de servicio nos consagramos a la Virgen y al servicio a los enfermos y discapacitados, explican.

En su carta de esta semana, el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, ha contado que “en los viajes que, durante mi ministerio episcopal, he hecho con enfermos a Lourdes, he visto en sus vidas y en las de quienes los acompañan la fe y la fortaleza que los sostiene en medio de las dificultades. En todas las ocasiones los he invitado a encontrar en el Señor el apoyo y el consuelo, con la intercesión de nuestra Madre la Virgen María. Siempre me vienen al corazón deseos inmensos de situarme y de situar a los enfermos ante el misterio de Dios”.

Sevilla, Zaragoza

La devoción a Nuestra Señora de Lourdes está muy extendida en España. En Sevilla, por ejemplo, la Hospitalidad diocesana ha organizado un triduo en honor a Nuestra Señora de Lourdes, que se ha celebrado estos días en la iglesia conventual del Santo Ángel. El día 11, los actos son presididos por Carlos Coloma, consiliario de la Hospitalidad diocesana Sevilla-Lourdes.

En Zaragoza, la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes ha cumplido 30 años. Tras la pandemia, en julio de 2022 tuvo lugar una peregrinación a Lourdes, encabezada por el arzobispo, Monseñor Carlos Escribano, y la presidenta, Purificación Barco, con varios centenares de peregrinos.

Algunas fechas clave 

Las apariciones de la Virgen María a Bernardita Soubirous tuvieron lugar en 1858. Cuatro años más tarde, en 1862, la Iglesia reconoció oficialmente las apariciones de la Virgen. En 1933 tuvo lugar la canonización de Bernardita Soubirous. Y en el centenario de las apariciones, en 1958, el Cardenal Roncalli, futuro papa Juan XXIII, consagró la Basílica de San Pío X.

La Hospitalidad Notre-Dame de Lourdes es una archicofradía creada en Lourdes (Altos Pirineos – Francia) en 1885 y acogida a la ley de asociaciones francesa de 1901. Sus miembros son los hospitalarios, voluntarios que proceden de diversos países del mundo. Ellos acogen acogen y acompañan a los miles de peregrinos, especialmente a los enfermos o discapacitados, que peregrinan a Lourdes.

El autorFrancisco Otamendi

Newsletter La Brújula Déjanos tu mail y recibe todas las semanas la actualidad curada con una mirada católica
Banner publicidad
Banner publicidad