España

Las misiones piden ayuda urgente para afrontar la crisis del Covid-19

El virus no ha llegado a África y América del Sur con la misma fuerza que a Europa, pero los misioneros viven con gran preocupación una pandemia que suma hambre y miseria a los problemas sanitarios. El Papa Francisco quiere apoyarles mediante el Fondo de Emergencia de Obras Misionales Pontificias Covid-19.

Paula Rivas·16 de junio de 2020·Tiempo de lectura: 6 minutos
Una religiosa en un hospital de Sudán.

Desde hace treinta años, Miguel Ángel Sebastián sirve en Chad como misionero comboniano. En la actualidad es obispo de Sarh, y allí está preparándose para la pandemia. Según explica, las autoridades están tomando medidas muy estrictas, para evitar que el virus se propague. “El sistema de salud es muy precario. En la capital del país, hay solo 36 camas de UCI”, explica. Por ello, en Sarh la Iglesia lleva adelante un hospital grande y varias clínicas. 

Aunque han tenido que cerrar los templos y las celebraciones públicas, la Iglesia no ha parado de trabajar. Muchos voluntarios de la diócesis se están reuniendo en 7 parroquias para coser mascarillas, que están entregando al gobierno para que las reparta en los hospitales y centros de salud. Además, a través de la radio de la diócesis, se dan clases a diferentes niveles (primaria, secundaria y bachillerato), para suplir la falta de educación ante las escuelas cerradas. También se transmiten las celebraciones litúrgicas. 

Pero hay una cosa que le preocupa especialmente. “Por esta crisis, en los hospitales se han decidido suspender otras cosas importantes como las vacunas a los niños, y tengo constancia de que están muriendo niños por sarampión”, afirma.

Sólo 4 respiradores

En la mayoría de las casas de Punta Negra (República del Congo), no hay corriente eléctrica, por lo que no hay neveras y no se puede almacenar comida. Los mercados tienen que seguir abiertos por necesidad, y allí no hay distancias sociales. Además, en muchas de las casas no hay tampoco agua ni jabón. Esto se suma a la falta de preparación sanitaria. Un dato: en la ciudad solo hay cuatro respiradores para un millón y medio de habitantes.

Al frente de la diócesis está el misionero español Miguel Olaverri. “Si la enfermedad se extiende, habrá muchos muertos”, explica. Este salesiano ha trabajado 40 años en el continente africano, y hace 7 años fue consagrado obispo de Punta Negra, una diócesis del tamaño de Bélgica, con un millón y medio de habitantes, y 39 parroquias, 17 de ellas en plena selva con difícil acceso. Estas parroquias albergan en muchos casos dispensarios de sanidad y escuelas.

Al misionero le preocupa la llegada del virus, pero también la situación de pobreza que está generando la prevención. “Por la situación de cierre de los negocios, mucha gente pierde el trabajo, no puede comer ni pagar alquiler, así que se quedarán en la calle. Las necesidades son muy grandes”, afirma.

El hambre matará más

Esta percepción es unánime en diferentes puntos de África. Así lo explica el misionero colombiano Luis Carlos Fernández, desde Kenia. “Las medidas contra el virus se están haciendo cada día más estrictas. Cerraron escuelas, y ahora cierran los mercados. El hambre, que es lo que más gente mata en el mundo, será más mortal que el coronavirus”, afirma. Este misionero, que ejerce su tarea pastoral en la tribu de los samburu, está visitando todas las comunidades para concienciar acerca de ese virus que les parece tan lejano, y está ofreciendo diariamente comidas a los niños pastores.

Esta situación se repite en muchas partes del globo. A miles de kilómetros, en la Amazonia ecuatoriana, el vicariato apostólico de Puyo está trabajando a fondo para acompañar a tantas personas que lo están pasando mal. “Aquí la Iglesia se ha movilizado para estar cerca de la gente, y que sepan que los pastores no les hemos abandonado. Hay un número muy grande de familias que no trabajan en esta situación de confinamiento, y si no trabajan, no cobran”, explica desde allí Mauricio Espinosa, sacerdote nativo. “El vicariato ha comprado alimentos, y en casa, los sacerdotes y religiosas que vivimos aquí, nos ponemos a hacer nosotros mismos las bolsas, con raciones para las familias”. 

Y es que la Iglesia católica está presente hoy en todo el mundo para anunciar a Cristo de múltiples formas en esta situación: atendiendo a los enfermos en sus hospitales, ofreciendo consuelo y acompañamiento pastoral, y proveyendo ayuda material a tantas familias que se han quedado en la pobreza. Las necesidades son inmensas, y los recursos propios no son suficientes.

A problemas universales, soluciones universales

El Papa Francisco ha querido estar cerca de los que más sufren las consecuencias de esta pandemia, en los países más pobres. Por ello, el pasado 6 de abril instituyó un Fondo de Emergencia para acompañar a las comunidades afectadas en los países de misión. Con estas ayudas, se pretende sostener la presencia de la Iglesia y acudir a las grandes necesidades a las que se enfrentan las personas ante la enfermedad en sí y ante el confinamiento. 

Él mismo fue el primero en colaborar con este fondo, con 750.000 dólares, y pidió a los fieles y a las entidades de la Iglesia que se sumen a la iniciativa. ¿Y cómo hace efectiva esta ayuda, para sostener toda y cada una de las diócesis de misión? A través de Obras Misionales Pontificias (OMP). ¿Por qué? Porque se trata del canal oficial del que dispone la Santa Sede para sostener a las Iglesias jóvenes en África, Asia, Oceanía y ciertas regiones amazónicas de América. 

Una gran red de caridad y evangelización

A través de OMP, este dinero llegará a todas las comunidades afectadas en los países de misión a través de las estructuras e instituciones de la Iglesia. Este Fondo es internacional, y cuenta con la capilaridad de la institución pontificia, que llega a 1.111 territorios de misión, y sostiene el trabajo de los misioneros y de cada una de las parroquias en estas zonas.

Estos territorios representan un tercio de las diócesis del mundo, y en ellos vive casi la mitad de la población mundial. La Iglesia hace allí un enorme trabajo de evangelización y promoción humana. De hecho, en estas grandes zonas la Iglesia sostiene 26.898 instituciones sociales (hospitales, dispensarios, residencias de ancianos, orfanatos…), y 119.200 escuelas —más de la mitad de las que sostiene la Iglesia en el mundo—. En los últimos 30 años, la Iglesia ha abierto en misiones una media de 2 instituciones sociales y 6 escuelas al día.

Este trabajo que realiza la Iglesia necesita apoyo económico, y lo recibe de forma habitual a través de OMP, en campañas tan conocidas como el Domund. Pero en estas circunstancias tan especiales, hay ya peticiones de ayuda extraordinarias.

Ayuda desde todo el mundo 

El Fondo de Emergencia OMP Covid-19 es internacional, y canaliza las ayudas recogidas en todo el mundo, para distribuirlas después. La gestión está centralizada en Roma, en la presidencia internacional de la institución, liderada por Mons. Gianpietro Dal Toso, a donde llegan peticiones de ayuda de todo tipo desde todo el mundo.

na de esas peticiones viene desde el centro St. Mary’s Maternity Hospital en Jartum (Sudán). Propiedad de la Iglesia local, aunque fundado y apoyado por las misioneras combonianas, ofrece la posibilidad de dar a luz a las mujeres con menos recursos, por un precio simbólico. De media, asisten 300 partos al mes. Sin embargo, por esta pandemia, las mujeres no están pudiendo aportar nada. Esto se suma al alto coste de los alimentos, la gasolina para el transporte del personal y las medicinas por el confinamiento. El hospital está asumiendo todos los gastos casi sin tener ingresos, pero esta situación es insostenible a largo plazo. Por ello, han decidido pedir ayuda a este Fondo. 

Si este proyecto fuera aprobado, la presidencia de OMP internacional daría orden a alguno de los países donantes, por ejemplo, España, para enviar el dinero a través de la Nunciatura, con el aval del obispo del lugar. 

Solidaridad que atraviesa fronteras

“Esa solidaridad que se está viendo a nivel de ciudad, de barrio, de casas, debe traspasar las fronteras, como el virus”, explica monseñor Cristóbal López, misionero salesiano español, y cardenal de Rabat. “Es cierto que hay necesidades en todas partes, pero hay unos países que se encontrarán y se encuentran en peores situaciones que otros”, afirma. 

Aunque la diócesis de Rabat es uno de los 1.111 territorios de misión que recibirán ayudas del Fondo de Emergencia, el cardenal no ha dejado de moverse para que los cristianos marroquíes también se sumen a este Fondo, con el fin de ayudar a otras iglesias hermanas. “Yo he hecho una llamada concretamente a los sacerdotes y a las comunidades religiosas, que no solemos colaborar demasiado cuando se hacen campañas, para que, de nuestro propio bolsillo personal o comunitario, colaboremos con este Fondo de Emergencia”

Sobre las enseñanzas que deja la pandemia, el cardenal de Rabat ha explicado en TRECE tv que encontramos “una lección de humildad enorme, saber que las tecnologías no lo son todo; un simple virus es capaz de poner de rodillas a una gran nación, y, además, el hecho de que el virus no conoce fronteras, lo que nos muestra que no podemos vivir los unos aislados de los otros, tenemos que ser una única familia, y no volver a los nacionalismos egoistas y cerrados de resolver el problema en mi país y a los demás que les parta un rayo. Es vergonzoso este mercadeo que ha habido con mascarillas y respiradores. Si no llegamos a comprender eso, habremos perdido una gran oportunidad de descubrir que somos una gran familia”.

OMP España se suma

En nuestro país, OMP España se ha sumado, como no podía ser de otra forma, a esta invitación del Papa, y ha lanzado la campaña #AhoraMásQueNunca. “Los misioneros ya nos están dando la voz de alarma… ¡Van a necesitar mucha oración y muchas ayudas por nuestra parte!”, afirma José María Calderón, director nacional de la institución. “OMP es el canal que el Santo Padre y la Iglesia tienen para hacerles llegar esa ayuda, tanto espiritual como material. Por eso hemos decidido sacar esta campaña. Gracias a todos los que decidan colaborar”, concluye. 

Para unirse al Fondo de Emergencia de OMP contra el coronavirus: donar por la web omp.es. Hacer una transferencia: BBVA: ES03 0182 1364 3300 1003 9555. Banco Santander: ES25 0075 0204 9506 0006 0866. Concepto: Ayuda Coronavirus Misiones.

El autor

Paula Rivas

Responsable de prensa de OMP España.

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