América

La Virgen de Suyapa. 275 años de su aparición en Honduras

El aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de Suyapa en Honduras es el motivo de la concesión de un año jubilar especial y de celebración para los hondureños y la Iglesia universal. Además de las ya conocidas indulgencias que se pueden lucrar, este año también estará marcado por una serie de celebraciones en torno a la basílica de Nuestra Señora de Suyapa, en Tegucigalpa.

Carlos Luis Páez·26 de septiembre de 2022·Tiempo de lectura: 6 minutos
suyapa

Desde el 8 de diciembre del 2021 hasta el 3 de febrero de 2023, los católicos en Honduras podrán ganar indulgencias plenarias concedidas por la Penitenciaría Apostólica gracias a la solicitud de moseñor Ángel Garachana, presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras

El motivo de la concesión es la celebración del 275 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción de Suyapa, patrona de Honduras. Este es el mejor regalo que a podemos dar a la Virgen, porque lo que más le agrada a una madre es que sus hijos estén bien, por eso la Iglesia de Honduras fomenta que los fieles acudan a la Virgen de Suyapa para recibir allí en su casa, la gracia de los sacramentos y así mejorar su relación con Cristo y llegar al cielo.

La Iglesia concede benignamente indulgencia plenaria bajo las condiciones acostumbradas (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) a los fieles, que movidos por la penitencia y la caridad quieran lucrar para sí e incluso aplicar como sufragio a las almas del purgatorio, siempre que visiten en peregrinación la basílica de Nuestra Señora de Suyapa, y allí celebren devotamente los ritos sagrados, o al menos, delante de la imagen de Nuestra Señora de Suyapa, celestial Patrona de Honduras, expuesta a la veneración pública, dedicasen algún tiempo a la meditación, concluyendo con la oración del Padre Nuestro, el Credo y otras invocaciones de la Bienaventurada Virgen María.

Los ancianos, los enfermos, y otras personas que por causa grave no pueden salir de sus casas, pueden también conseguir la indulgencia rechazando cualquier pecado y con la intención de cumplir las intenciones acostumbradas. Si se unen espiritualmente a las celebraciones de la Bienaventurada Virgen María, ofreciendo sus oraciones, dolores, las incomodidades de la propia vida a la Misericordia de Dios

Además durante el año se han programado distintas actividades: del 30 de noviembre al 8 de diciembre del 2021 se realizó una novena a la Inmaculada Concepción de María en todas las parroquias; del 23 al 31 de enero, novena a Nuestra Señora de Suyapa; el 1 de febrero Vigilia en el Pilligüin, con los jóvenes; 2 de febrero, gran serenata jubilar en la Basílica; 3 de febrero Eucaristías de acción de gracias por el regalo del cielo en Santa María de Suyapa; del 24 al 25 de marzo, vigilias parroquiales en honor a la Encarnación del Hijo de Dios en María Virgen; el 15 de agosto, peregrinación por familias a la Basílica de Suyapa previo a la solemnidad de la Asunción de María el 15 de agosto; 8 de septiembre recital celebrando la fiesta del Nacimiento de la Virgen; 7 de octubre festival del Rosario.

Visitas de todo el país

Quienes visitamos con frecuencia a la Virgen de Suyapa en la Basílica constatamos que son muchos los peregrinos que llegan a implorar su ayuda y luego se presentan para agradecer las gracias concedidas. A la Basílica acuden personas de todo el país: Entibucá, la Esperanza, Santa Rosa de Copan, Puerto Cortes, Comayagua, Choluteca, Marcala, la Paz, etc. Muchos salen de su casa de madrugada para poder confesarse, participar en la Santa Misa y agradecer a la Virgen su ayuda. Vienen tanto niños como ancianos, sanos como enfermos -incluso en camillas-, personas de toda clase social, personas muy sencillas y personas con grandes responsabilidades, porque la Virgen como buena madre que es, acoge a todos. Uno de estos peregrinos fue el Papa san Juan Pablo II, que en marzo de 1983 visitó a la Virgen de Suyapa y le hizo la siguiente petición: 

Peregrino por los países de América Central, llego a este santuario de Suyapa para poner bajo tu amparo a todos los hijos de estas naciones hermanas, renovando la confesión de nuestra fe, la esperanza ilimitada que hemos puesto en tu protección, el amor filial hacia ti, que Cristo mismo nos ha mandado. Creemos que eres la Madre de Cristo, Dios hecho hombre, y la Madre de los discípulos de Jesús. Esperamos poseer contigo la bienaventuranza eterna de la que eres prenda y anticipación en tu Asunción gloriosa. Te amamos porque eres Madre misericordiosa, siempre compasiva y clemente, llena de piedad. Te encomiendo todos los países de esta área geográfica. Haz que conserven, como el tesoro más precioso, la fe en Jesucristo, el amor a ti, la fidelidad a la Iglesia. Ayúdales a conseguir, por caminos pacíficos, el cese de tantas injusticias, el compromiso en favor del que más sufre, el respeto y promoción de la dignidad humana y espiritual de todos sus hijos […] Bendice a las familias, para que sean hogares cristianos donde se respete la vida que nace, la fidelidad del matrimonio, la educación integral de los hijos, abierta a la consagración a Dios. Te encomiendo los valores de los jóvenes de estos pueblos; haz que encuentren en Cristo el modelo de entrega generosa a los demás; fomenta en sus corazones el deseo de una consagración total al servicio del Evangelio”. 

Desde esta altura de Tegucigalpa y desde este santuario, contemplo los países que he visitado – continúa el Papa san Juan Pablo II – unidos en la misma fe católica, reunidos espiritualmente en torno a María, la Madre de Cristo y de la Iglesia, vínculo de amor que hace de todos estos pueblos naciones hermanas.

Un mismo nombre, María, modulado con diversas advocaciones, invocado con las mismas oraciones, pronunciado con idéntico amor. En Panamá se la invoca con el nombre de la Asunción; en Costa Rica, Nuestra Señora de los Ángeles; en Nicaragua, la Purísima; en El Salvador se la invoca como Reina de la Paz; en Guatemala se venera su Asunción gloriosa; Belice ha sido consagrada a la Madre de Guadalupe y Haití venera a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Aquí, el nombre de la Virgen de Suyapa tiene sabor de misericordia por parte de María y de reconocimiento de sus favores por parte del pueblo hondureño”. 

Lugar de fe y conexión

La basílica de Suyapa desde hace ya mucho tiempo, se ha convertido en lugar de fe, conversión y esperanza, nos recuerda el Padre Carlo Magno, por eso podemos decir que María de Suyapa es el sol que ilumina sin número de corazones. Hoy por hoy, se ha constituido en lugar de consuelo ante las dificultades que enfrentan los fieles.

Son muchas y muy variadas las peticiones que se realizan a la Virgen de Suyapa, entre ellas llama particularmente la atención, nos dijo el padre Cecilio Rivera, vicario de la basílica, el gran número de matrimonios que llegan a agradecer a la Virgen de la Inmaculada Concepción de Suyapa por haberles concedido la gracia de concebir un hijo. Por eso, el Padre Javier Martínez afirma que “con Santa María de Suyapa se han construido familias”. Las palabras de María que desde Suyapa resuenan, son siempre un eco de acogida al don de la Vida, son un sí generoso y sin reserva a la invitación “…vas a concebir en tu seno ya dar a luz un hijo” (Lc 1, 31). No cabe duda que estas palabras sirven de inspiración a las familias de hoy, sobre todo a repensar en el proyecto hermoso y perenne de Dios, que bendice la comunidad matrimonial con el don de un hijo (cfr. Gen 1-3). El don maravilloso de la vida humana suscita en quienes lo reciben con admiración, gratitud y anhelos de cultivarlo mediante la propia donación. María es un icono de este amor generoso (oblativo), que lanza a los matrimonios a una vivencia del amor por encima de lo material, y por encima de las condiciones pujantes de este tiempo.

Con la llegada de este Jubileo Nacional, la basílica de Nuestra Señora de Suyapa, subrayó el cardenal Oscar Andrés Rodríguez, se volverá al centro y al corazón del pueblo creyente, que peregrina para rendirle su homenaje y agradecimiento. Porque la casa de María, allí donde encontramos a su Hijo, es también la casa de todos los hondureños, que, movidos por su deseo de contemplarla, honrarla y hacerla objeto de sus confidencias a manera de fervorosas súplicas, evidencia el carácter peregrino de nuestra fe. 

Casa de sacramentos

La Virgen de Suyapa también ha permitido que muchos reciban a su hijo por medio de los sacramentos. En la basílica en la que se encuentra, se celebran muchos bautismos, primeras comuniones, se administran muchas confirmaciones, se celebran muchos matrimonios y cada día acuden muchas personas a recibir el perdón de Dios a través del sacramento de la confirmación y participar del Santo Sacrificio. 

Los domingos, por ejemplo, entre la basílica, la ermita y el nuevo templo aledaño a la basílica, se celebran catorce Eucaristías y cada día son muchas las personas que acuden buscando el perdón de Dios a través del sacramento de la Confesión.

Para crecer en piedad 

La Virgen ha venido a Honduras para ayudar a sus hijos a crecer en piedad y amor a Jesucristo, a valorar los sacramentos y con la gracias que de ellos reciben poder llegar al Cielo. 

Cuenta el Padre Juan Antonio Hernández, que hace algunos años, una ancianita que rondaba los 80 años de edad llegó un día a la basílica para cumplir una promesa hecha a la Virgen, luego buscó la Confesión sacramental, participó en la Santa Misa, rezó delante de la imagen de la Virgen de Suyapa, y mientras participaba de una segunda Eucaristía descansó en la paz del Señor. Así cuida la Madre de sus hijos, los acompaña hasta el final, dándoles una paz y alegría que nadie les puede arrebatar.

El autorCarlos Luis Páez

Honduras

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