España

La migración no es un problema, es una oportunidad

La 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado se celebra en España con un particular acento en el trabajo que la Iglesia española realiza ya en esta tarea, eje del pontificado del Papa Francisco.

Maria José Atienza·20 de septiembre de 2022·Tiempo de lectura: 4 minutos
familia

La Iglesia celebra el domingo 25 de septiembre la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. Una de las primeras jornadas que se celebra en la Iglesia, y que nació para acompañar a aquellos católicos que se encontraban en zonas de difícil atención pastoral o fuera de sus comunidades.

Hoy, más de un siglo después, como destaca Xabier Gómez, director del departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española “tiene una mirada mucho más amplia”. Este año además, desde la CEE se ha querido poner el acento en la localización y la concreción del trabajo con las personas migrantes y junto a ellas; de ahí que al lema de la Jornada “Construir el futuro con los migrantes y los refugiados” se le sume el adverbio “aquí”: “Aquí construimos un futuro con migrantes y refugiados”. Una manera, junto con la expresión gráfica del localizador que se puede ver en la cartelería para esta jornada, de hacer presente y evidente que “la Iglesia en España ya está construyendo ese futuro con los migrantes”, como señala Gómez. Asimismo, invita a un compromiso “de cada lugar en el que se coloque este cartel, cada parroquia o comunidad…”

Una oportunidad, no un peligro

Xabier Gómez ha puntualizado que una de las principales preocupaciones de la pastoral es “la necesidad de dejar de mirar a las personas migrantes como extraños; de lo contrario no tendremos una relación de igual con ellos, de hermanos, de vecinos”.

Es una realidad que constatamos cada día, especialmente en países como España: las personas migradas suponen ya un alto número de conciudadanos y, por tanto, de feligreses de las parroquias y comunidades de fe.

En este sentido, ha destacado Gómez, en “nuestras comunidades cristianas tenemos una idea importante para impulsar comunidades misioneras que nos ayude a comprender que la migración no es un problema es una oportunidad. Las personas migradas revitalizan nuestras comunidades, parroquias, la vida consagrada”.

Además de los fieles, hombres y mujeres de diversas nacionalidades de origen o españoles de primera generación son los que acuden a los seminarios españoles, las órdenes religiosas… etc.

Con la vista no sólo en esta jornada, sino en todo el desarrollo vital, para Xabier Gómez, es muy importante “transmitir narraciones positivas. La realidad es que mucho más lo positivo que aportan los migrantes cuando se integran bien que lo negativo. Es importante poner el acento en lo que aportan las personas migrantes”.

Rechazo a la pobreza más que a la raza

Una de las ideas que ha querido destacar el director del Secretariado de Migraciones de la CEE es la de trabajas con los migrantes, “no solo ser portavoces sino escuchar lo que buscan las personas migradas y construir ese futuro con ellos”. Como recuerda el mensaje del Papa Francisco para esta Jornada del Migrante y el Refugiado “Construir el futuro con los migrantes y los refugiados significa también reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación”.

Para ello, ha destacado la necesidad de facilitar la integración plena de las personas migradas, especialmente, en lo que se refiere a la obtención de permisos de trabajo y ciudadanía.

De hecho, ha señalado Gómez, “más que racismo, el miedo o rechazo que se tiene con los migrantes viene motivado por su situación de pobreza o exclusión social, no por la raza”.

En esta línea ha querido destacar que, cuando se trabaja por le plena inclusión, por evitar la cronificación de la pobreza de estas personas migrantes, “hay resultados”.

Abordar la realidad de las migraciones, ha puntualizado Xabier Gómez, no es sencillo. El mundo actual está marcado por los flujos migratorios por diferentes causas: guerras, desplazados climáticos, refugiados, pobreza… que han cambiado el paisaje de continentes envejecidos como los que conforman las naciones de Occidente.

“Las migraciones reflejan que todo está conectado, como nos recuerda el Papa en Laudato Si’” ha afirmado Gómez, en este asunto “pretender aplicar recetas simples para un problema complejo es complicado”.

Experiencias positivas

La 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado ha sido también un momento para conocer experiencias e historias de muchas de estas personas que conforman nuestras comunidades sociales y de fe y que en la Iglesia han de encontrar un lugar de acogida y de integración. Así lo señalan además los obispos españoles en su mensaje para esta jornada en el que apuntan «el reto de seguir construyendo comunidades hospitalarias en todos los aspectos, no delegando ni encapsulando la atención al migrante como un aspecto periférico de la pastoral, sino injertándola en la catequesis, en la predicación, en la oración, en la gestión»

Para la Iglesia, ha querido subrayar Xabier Gómez, “el trabajo con los migrantes y desplazados es el mismo con quien viene de Ucrania que con el que llega en patera”.

Cada vez más en nuestras parroquias y comunidades vemos que estas personas no sólo reciben ayuda sino que dan lo mejor de sí mismas y apoyan, con su trabajo o sus dones, los distintos campos de la pastoral, “revitalizando y rejuveneciendo nuestras misas y nuestros pueblos”.

En este sentido, el director del Departamento de Migraciones de la CEE ha querido poner de relieve el ejemplo de la Mesa del Mundo Rural en la que se facilita a muchas familias que vienen a nuestro país el acceso a pueblos con poca población, lo que ha llevado a la revitalización de zonas de envejecimiento poblacional.

Newsletter La Brújula Déjanos tu mail y recibe todas las semanas la actualidad curada con una mirada católica