Cultura

Gorzkie Żale. Un tesoro de la espiritualidad y de la cultura polaca

El inicio de la Cuaresma marca en Polonia el comienzo de las Gorzkie Żale. Una arraigada devoción popular en una meditación de la Pasión del Señor unida a cánticos en forma de lamento doloroso que se vive los seis domingos de Cuaresma.

Ignacy Soler·22 de febrero de 2023·Tiempo de lectura: 6 minutos
cuaresma Gorzkie Żale

En el idioma castellano la palabra procesión, y más concretamente la expresión “procesiones de Semana Santa” es algo conocido, se tiene un conocimiento general de qué se trata, aunque se ignoren otros aspectos de la fe cristiana. Lo mismo se puede decir del canto de la saeta. Para quienes hemos tenido la suerte y gracia de vivir una Semana Santa en las calles sevillanas el recuerdo de los pasos por las estrechas calles del barrio de las Santa Cruz y el escuchar una saeta, dolorosa, emocionante y llena de pasión, un grito de fe y amor desde un balcón, es una experiencia inolvidable. La tradición popular sigue conservando formas de manifestar la fe que están presentes por la fuerza de la costumbre.

Las Gorzkie Żale o Amargas Lamentaciones

Una manera popular de vivir y de expresar la fe cristiana en la Pasión de Jesucristo, en Polonia, son los Gorzkie Żale que se ha traducido como Amargas Lamentaciones.

Consiste esta devoción popular en una meditación de la Pasión del Señor unida a cánticos en forma de lamento doloroso. Esta práctica piadosa se vive los seis domingos de cuaresma, siempre en los templos, ante la exposición del Santísimo Sacramento, y dura algo más de media hora dependiendo de lo que se alargue el sermón de pasión que dirige el predicador de turno.

La meditación de la Pasión del Señor ha sido desde los principios de la cristiandad una práctica ininterrumpida.

La celebración eucarística, especialmente la anámnesis, el memorial, recuerda y actualiza el misterio pascual, es decir: la Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo. Por eso algunos santos repetían que la Meditación de la Pasión del Señor, aunque sea por un brevísimo tiempo, vale más que un riguroso ayuno a pan y agua durante todo un año.

San Juan Crisóstomo sostenía que lo que él no podía obtener por sus méritos se lo concedían las llagas de Nuestro Señor Jesucristo y quería cantar incesantemente los dolores victoriosos de nuestro Rey. «Él, en la cruz, ha vencido a su antiguo enemigo. Nuestras espadas no están ensangrentadas, no estábamos en la lucha, no tenemos heridas, la batalla ni siquiera la hemos visto, y he aquí que obtenemos la victoria. Suya fue la lucha, nuestra la corona. Y dado que hemos ganado también nosotros, debemos imitar lo que hacen los soldados en estos casos: con voces de alegría exaltamos la victoria, entonamos himnos de alabanza al Señor» (PG 49, 596).

Esta popular y piadosa meditación de la Pasión, las Gorzkie Żale o Amargas Lamentaciones, fueron compuestas a principios del siglo XVIII con una estructura parecida al oficio litúrgico de Laudes.

La primera vez que se rezaron fue en el año 1707 en la iglesia de la Santa Cruz en Varsovia, en la calle de Krakowskie przedmieście.

Para quien haya visto alguna vez fotos de la destrucción de Varsovia después de la segunda guerra mundial, seguramente tenga en la mente las ruinas totales de una calle con una iglesia, y sobresaliendo la figura de Cristo caído entre los escombros abrazando con una mano la cruz y la otra levantada hacia el cielo, con la inscripción Sursum Corde.

Quien pasea hoy por esta famosa calle de Varsovia puede ver ese Cristo, con la cruz y la inscripción precisamente delante de la Iglesia de la Santa Cruz.

El oficio de las Gorzkie Żale

El oficio de las Amargas lamentaciones tiene tres partes. La primera parte se canta el primer y cuarto domingo de cuaresma, la segunda parte se celebra en el segundo y quinto domingo de cuaresma, y la tercera parte se canta en el tercer y sexto domingo.

La estructura de cada parte es la siguiente:

1. Exposición del Santísimo Sacramento en la Custodia.

2. Canto de la “Invitación” (común a las tres partes).

3. Recitación de la intención (diferente en cada parte)

4. Canto del “Himno” (diferente en cada parte)

5. Canto del Lamento del alma ante Jesús sufriente» (diferente en cada parte pero con un refrán común).

6. Canto del “Diálogo del alma con la Madre Dolorosa” (también diferente pero también con un esquema común).

7. El canto de la jaculatoria “Por tu dolorosa pasión” (tres veces y común en las tres partes).

8. El sermón o meditación sobre la Pasión del Señor.

9. La Bendición con el Santísimo Sacramento.

Un momento de oración

He participado varias veces en los Gorzkie Żale y una vez fui invitado para dirigirlos y predicar. Puedo decir que es emocionante, es una devoción llena de pietismo y sentimiento, que conmueve e invita a rezar y desagraviar por nuestros pecados que han sido y siguen siendo motivo de la Pasión de nuestro Salvador.

El que participa activamente en las Amargas Lamentaciones fácilmente, movido por la gracia, se llena de dolor por los propios pecados y deseos de reparación.

Voy a citar alguna de las frases en traducción propia y libre tan solo de la primera parte.

Canto de la “Invitación”.

También se puede traducir como Llamada, en este primer y común canto, que da origen al nombre – Gorzkie Żale, Amargos Lamentos – se reza y se canta más o menos de esta manera: “Amargas lamentaciones penetrad nuestros corazones, y que manen de nuestras pupilas manantiales de lágrimas vivas. Al contemplar tu pasión, Señor, el sol pierde su calor y hasta se cubre de dolor. Y también los ángeles rompen en llanto ante tan gran quebranto. La roca se resquebraja y, ¡el Yaciente se levanta sin mortaja! ¿Qué es lo que está pasando? Toda la creación está temblando. Cristo, viendo tu Pasión se me llena el alma de dolor. Golpea ya sin dilaciones nuestros duros corazones y que la sangre de tus heridas nos salve de las caídas. Cuando me meto en tu Pasión se me rompe el corazón”.

Recitación de la intención.

Transcribo ahora la intención de la primera parte.

 “Con la ayuda de la gracia divina comenzamos la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Vamos a ofrecérsela al Padre celestial para alabanza y gloria de su Divina Majestad, agradeciéndole humildemente su gran e insondable amor hacia el género humano al dignarse enviar a su Hijo, para que soportara un tormento cruel aceptando la muerte en la cruz.

Esta meditación la ofrecemos también en veneración de la Santísima Virgen María, Madre de Dolores, así como a los santos que se han destacado en la devoción hacia la Pasión de Jesucristo.

En esta primera parte vamos a meditar lo que Jesucristo sufrió desde el momento de su prendimiento en el Huerto de los Olivos hasta las acusaciones en su inicuo juicio.

Estos ultrajes y ofensas hacia el Señor, que sufre por nosotros, los ofrecemos por la Santa Iglesia Católica, por el Sumo Pontífice con todo el clero, así como por los enemigos de la Cruz de Cristo y por todos los infieles, para que el Señor les conceda la gracia de la conversión y el arrepentimiento”.

El canto del “Himno”.

Son cinco estrofas cantadas de las cuales traduzco la primera: “La pena penetra en el alma y el corazón de dolor se rompe. El dulce Jesús de rodillas en el Huerto reza con sudor de sangre y a la muerte se dispone. Mi corazón se rompe”.

El Canto del “Lamento del alma ante Jesús sufriente”.

“Jesús, a una cruel muerte preparado, manso Cordero por todos buscado, Jesús mi buen amado / Jesús por treinta monedas entregado, por un infiel discípulo traicionado, Jesús mi buen amado/ …’.

Así se va cantando y rezando hasta diez estrofas para acabar repitiendo: “Seas bendito y alabado, Jesús encarnecido y maltratado. Seas por siempre adorado y glorificado, ¡mi buen Dios amado!”.

A mí, lo que más se me mete en el alma, es la continua repetición del “Jezu mój kochany!” ¡Jesús mi buen amado! Un refrán, una cantinela, que se repite incesantemente como unos enamorados que se dicen sin cansancio: ¡te quiero!

El Canto del “Diálogo del alma con la Madre Dolorosa”.

En este diálogo cantado entre la Virgen y el alma cristiana, Santa María empieza el primer verso y lo cantan solo las mujeres. El segundo verso es la respuesta del discípulo y lo cantan solo los hombres. Así se van alternado los seis versos. “Oh, yo soy la Madre sufriente, en agonía de inmenso dolor, con una espada que traspasa el corazón / ¿Por qué querida Madre sufres penas tan grandes? ¿Por qué tu corazón tan herido? ¿Por qué tiemblas de frio? / …” El cántico termina con el deseo del alma cristiana: ¡Qué yo llore contigo! Esta es la finalidad del cántico y meditación de los Amargos Lamentos: que el cristiano sepa mirar a Cristo dolorido y a su Madre, que mueva su corazón a la compasión, a la conversión, al dolor por los pecados propios y ajenos, al llanto piadoso, a las lágrimas de amor.

A continuación, viene la predica sobre algún misterio de la pasión.

Según la costumbre polaca suele durar entre veinte y media hora, pero actualmente se procura que no pase de los quince minutos para que toda la ceremonia de los Gorzkie Żale no traspase el límite de una hora. Se acaba con la bendición con el Santísimo Sacramento.

La música en la liturgia polaca

Lógicamente todos los cánticos están siempre acompañados con música de órgano. En Polonia, en cualquier misa, también de diario, siempre hay organista que canta y toca. La música está muy presente en la liturgia polaca.

La Cátedra del Mundo Hispánico de la Universidad Católica “Juan Pablo II” de Lublin ha editado una versión en castellano de los Gorzkie Żale, Amargas lamentaciones, con todos los textos de las tres partes y añadiendo partituras musicales. Tiene un prólogo del cardenal Omella y su tercera edición es del año 2020. Lógicamente lo que he escrito está basado en esa edición, pero las pequeñas partes de traducciones al castellano de los Gorzkie Żale, presentes en este artículo, son propias, no de los autores de esa publicación.

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