Iniciativas

Primera «Marcha por la Vida» en Finlandia

El sábado 11 de septiembre se vivió en Helsinki un acontecimiento histórico: la primera Marcha por la Vida en Finlandia. El objetivo, como el de otras marchas que se han celebrado en numerosos lugares, era estimular el debate público sobre la realidad de la vida humana en el seno materno, el fenómeno del aborto y la defensa del derecho a la vida de los niños aún no nacidos. 

Raimo Goyarrola·13 de noviembre de 2021·Tiempo de lectura: 5 minutos
Manifestantes provida en una calle de Helsinki, Finlandia.

El aborto en Finlandia está permitido casi de manera libre. Aunque limitado a numerosos casos y tiempo de gestación, en la práctica cualquier motivo aludido por la madre da luz verde a la eliminación del hijo. 

En nuestro país, por desgracia, el aborto es un tema tabú. No se habla, ni se informa. Se silencia, como si fuera algo vergonzoso. Y así lo es. Pero no hay posibilidad de debate público sobre qué significa la vida humana en el seno materno. Silencio. Desde hace tiempo se veía conveniente e importante ganar visibilidad, abrir el diálogo y qué menos que caminar por la calle más importante de la capital finlandesa. 

La marcha del sábado 11 de septiembre en Helsinki ha supuesto un antes y un después. Los organizadores estimaban una participación de unas 30 personas. En Finlandia no hay cultura de manifestaciones por la calle. Una asistencia de 30 personas es más que un logro. Si se llega a 50, un éxito. Pues bien, superamos los 300 participantes, escoltados por la policía que cortaba el tráfico o lo dirigía a calles adyacentes. 

Ya no es un tabú. La visibilidad de la defensa de la vida es importante. Los medios de comunicación no recogieron absolutamente nada en sus versiones digitales, impresas o audibles. Silencio. Hay interés en silenciar la verdad en algunos ámbitos. Pero también hay interés en visibilizarla en la calle. En dialogar. ¿No hay cosa más humana que el diálogo? Esta marcha ha supuesto un antes y un después porque ha movilizado gente, ha unido gente y ha dado un nuevo impulso a la visibilidad de algo que de por sí es bello. No estamos solos. Somos también sociedad.  

Al año se matan unos 9.000 finlandeses no nacidos. Es justo la cifra que se necesita para un reemplazo generacional en la sociedad. Estamos en números no sostenibles para un futuro estable. Hacen falta niños. Pero ha llegado la hora de hablar, de comunicar, de dialogar.

La marcha fue organizada por dos grupos “pro life” nacidos hace poco en las parroquias católicas de Helsinki y Kouvola. También ha sido apoyado por dos asociaciones cristianas no católicas. 

Una de las organizadoras es una madre joven que ya es abuela. Al nacer su tercer hijo, el médico le ofreció esterilizarla, pues así es la costumbre en el país. Ella se negó. Vinieron más hijos. Con el tiempo el tercer hijo, el que hubiera sido el último según los patrones de esta sociedad del “descarte”, cayó enfermo de leucemia. Joven adulto con un porvenir alentador. Se comenzó el tratamiento de quimioterapia, sin resultado. Se vio necesario, como último recurso, el trasplante de médula ósea. El único hermano compatible fue el séptimo. Este último salvó al tercero. La generosidad y valentía de unos padres trajeron consigo también la solución. La naturaleza es sabia.  

Un hecho científico

La marcha se abrió en la Plaza del Senado, en el corazón de la ciudad, desde donde partimos los manifestantes hacia el Parlamento. Enfrente del Parlamento, el programa incluyó discursos, canciones y música.

En su discurso de apertura, el doctor Miikka Nummenpää afirmó que el comienzo de la vida humana, cuando las dos células germinales se unen, es un hecho científico, no religioso. Hablamos de biología, de ciencia humana, no de dogmas religiosos que se quieran imponer a los demás. También enfatizó que hablar en favor de un niño dentro del útero de su madre no significa oponerse a los derechos de la mujer, ya que todo ser humano, ya esté sano o enfermo, esté en sus primeras o últimas semanas de vida es un regalo igualmente valioso. “Nadie puede tener derecho a privar a otra persona del derecho a la vida, que es el primer derecho humano”, recordó Nummenpää.

Marika Kaksonen, presidenta de la Organización de Derechos Humanos y doctora, expresó su preocupación por la iniciativa OmaTahto2020, según la cual una solicitante de aborto debería recibir receta para un aborto inmediatamente después de los exámenes médicos pertinentes de embarazo, sin ni siquiera tener que discutir las razones por solicitar dicho aborto. “Si esto sucede, perjudicaría no solo a los niños por nacer, sino también a las niñas y mujeres que buscan el aborto en contra de su voluntad bajo la presión de una pareja violenta, explotador o traficante, o en un momento de desesperación causado por circunstancias difíciles”, dijo Kaksonen. “Identificar y ayudar a estas personas vulnerables sería casi imposible con este cambio en la ley, y probablemente aumentaría el número de abortos no deseados”.

Proteger la vida del niño

Kirsi Morgan-MacKay, presidenta de la Asociación por el Derecho a la Vida, habló conmovedoramente sobre cómo el aborto también puede dañar a la mujer que lo hace. Compartió su triste vivencia por haberse dejado practicar dos abortos. “Aunque el personal de enfermería le acababa de convencer de que se trataba de un embrión de unos pocos milímetros de tamaño, un momento después todavía sostenía en mi mano a un perfecto niño pequeño de unos centímetros de tamaño con ojos, boca, manos y dedos de los pies”, Kirsi explicó sobre su segundo aborto. “Era una persona perfecta, y me di cuenta de que acababa de quitarle la vida a mi hijito, una persona inocente a quien empecé a amar. El aborto realmente me rompió”.

En su discurso de clausura de la marcha, la diputada Päivi Räsänen declaró que las leyes también se pueden cambiar para proteger la vida de un niño. “Mientras nos esforzamos por lograr cambios en la legislación, también debemos desarrollar medidas de apoyo para las mujeres que han quedado embarazadas en una situación de vida difícil”, enfatizó Räsänen. “Es insostenible que casi todos los abortos se realicen por motivos sociales en nuestra sociedad del bienestar. Los problemas sociales deben resolverse por medios de política social, no acabando con la vida ”. En Finlandia más del 90 % de abortos se realizan por motivos sociales. 

Durante el discurso de esta conocida política aparecieron tres personas que con bocinas y gritos intentaron impedir que se oyera su discurso. Esto no es muy común en Finlandia. Con una sonrisa y con calma Päivi dijo que los participantes en la Marcha por la Vida estábamos abiertos a un diálogo sobre la belleza de la vida humana incluso con esas personas que con sus bocinas, gritos e insultos no quieren hablar como personas. 

Päivi se enfrentará a un juicio sobre un artículo que escribió hace ya muchos años en que defendía el matrimonio, como lo que es, una relación estable entre hombre y mujer abierta a la vida, a la que los actos homosexuales no se pueden equiparar. 

Vivimos tiempos convulsos. Pero siempre los ha habido. Está naciendo una nueva religión omnipresencial, omnipotente, omnicomprensiva. Con su propio credo, sus propios mandamientos, su propia moral, su propia bandera. Bandera de una alianza en la que parece que no cabe Dios, ni la ley natural, ni la ley revelada. O por lo menos no cabe la imagen de Dios en la persona humana, como hombre y mujer, llamados al amor mutuo y a la vida. Esta nueva religión no es más que una ideología. ¿Durará? El tiempo lo dirá.

La naturaleza es sabia, es bella. La defensa ecológica de la vida humana, con la razón y el corazón dará sus frutos duraderos. En Finlandia ha comenzado una nueva primavera en defensa de la vida humana. La Marcha por la Vida se repetirá año tras año. Mientras esperamos la segunda marcha, con respeto y paciencia, con el diálogo y la visibilidad, intentaremos que muchos más seres humanos inocentes e indefensos puedan ver la luz de este mundo maravilloso, comenzando con el rostro sonriente de su madre.

El autor

Raimo Goyarrola

Corresponsal de Omnes en Finlandia.

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