España

Mons. Ginés García Beltrán: “El Cerro de los Ángeles es mucho más que un lugar histórico”

Getafe es una de las diócesis más grandes y dinámicas de España. Su obispo, Mons. Ginés García Beltrán, nos habla sobre los retos pastorales, la inmigración, la evangelización en una sociedad cambiante y el papel del Cerro de los Ángeles como centro de espiritualidad.

Javier García Herrería·3 de abril de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos
Ginés

La diócesis de Getafe presentó la última semana de marzo el informe sociológico «Mirar al Sur de Madrid«, elaborado por el sociólogo Andrés Aganzo, que estudia en profundidad los aspectos sociales, económicos y demográficos de los territorios situados al sur de la Comunidad de Madrid. El estudio señala que el sur metropolitano se caracteriza por elevados niveles de pobreza, desempleo y precariedad laboral. En la presentación del informe estuvieron presentes el obispo de Getafe, Mons. Ginés García Beltrán, y el obispo auxiliar, Mons. José María Avendaño Perea, Andrés Aganzo y Gonzalo, una persona que contó su testimonio de la ayuda recibida de Cáritas.

Entrevista a Mons. Ginés García Beltrán sobre los retos de su diócesis, desde la atención a los inmigrantes hasta el impulso del Cerro de los Ángeles como centro espiritual, pasando por la formación de futuros sacerdotes y la aplicación de la doctrina social de la Iglesia.

Getafe es la sexta diócesis más grande de España y sigue en crecimiento. ¿Cuáles son los principales desafíos pastorales que enfrenta?

La diócesis ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años debido al desarrollo urbanístico del sur de Madrid. Esto supone un reto enorme en la evangelización y en la atención pastoral. Nos encontramos con parroquias que se han llenado de fieles de distintos orígenes y con una gran diversidad de situaciones sociales y económicas. Nuestro desafío es crear comunidades vivas y acogedoras que respondan a las necesidades espirituales y materiales de todos.

Además, debemos afrontar el relevo generacional en la Iglesia. Es clave formar laicos comprometidos y cuidar las vocaciones sacerdotales y religiosas. También trabajamos en la formación de nuestros sacerdotes para que puedan acompañar mejor a los fieles en este contexto cambiante.

Han presentado un informe diocesano en el que hablan de la realidad migratoria en la zona. ¿Cómo está respondiendo la Iglesia a este fenómeno?

El sur de Madrid es una de las áreas con mayor presencia de inmigrantes en España. Se calcula que en la diócesis hay unos 250.000 inmigrantes de muy distintos orígenes, especialmente de América Latina, África y Europa del Este. Algunos de ellos han llegado a Madrid como primera parada, pero muchos otros han pasado antes por otras regiones de España o incluso por otros países europeos.

La Iglesia responde a este desafío con una triple acogida. En primer lugar, está la ayuda material, que gestionamos principalmente a través de Cáritas. Muchos inmigrantes acuden en busca de alimentos, ropa o apoyo económico para situaciones urgentes, como la compra de medicinas.

En segundo lugar, está la acogida humana, el apoyo personal que reciben por parte de las comunidades parroquiales. Muchas familias han encontrado en la Iglesia un lugar donde sentirse en casa, ser escuchados y acompañados en sus dificultades.

Por último, y lo que considero más importante, está la acogida comunitaria. En nuestras parroquias se vive la universalidad de la Iglesia. Son comunidades auténticamente católicas, donde conviven fieles de distintos países y culturas, unidos por la misma fe. Lo más hermoso es que muchas personas que fueron ayudadas en su llegada a España, ahora quieren ayudar a otros. Hay inmigrantes que pasaron por Cáritas y hoy son voluntarios, demostrando que la fe transforma vidas.

El Cerro de los Ángeles es un lugar emblemático para la diócesis y una de las sedes del Jubileo. ¿Cómo valora su papel en la vida espiritual de los fieles?

El Cerro de los Ángeles es mucho más que un lugar histórico. Es el centro espiritual de la diócesis y un referente para toda España. Desde el centenario de la consagración de España al Sagrado Corazón en 2019, hemos trabajado para revitalizar su papel como espacio de oración y evangelización.

Hemos creado una vicaría específica para el Cerro y hemos organizado actividades que van desde la adoración perpetua hasta ejercicios espirituales, retiros y encuentros de oración. Cada domingo, cientos de fieles acuden a la basílica, que se llena en las celebraciones. Además, colegios y parroquias de toda la diócesis e incluso de fuera de Madrid lo eligen como lugar de peregrinación.

Uno de los grandes retos que tenemos es mejorar la infraestructura. Nos gustaría construir una gran casa de espiritualidad para recibir a los peregrinos y grupos, pero las ordenanzas municipales y autonómicas nos limitan mucho. Actualmente, las únicas instalaciones disponibles son el monasterio de las Carmelitas y el seminario diocesano, donde tenemos casi 40 seminaristas.

En un contexto de crisis vocacional en muchas diócesis, ¿cómo afronta Getafe la formación de sus seminaristas?

Gracias a Dios, en Getafe mantenemos un seminario con un número estable de vocaciones. Actualmente tenemos 38 seminaristas, lo que nos sitúa por encima de los mínimos que establece Roma. Para nosotros, la formación de los futuros sacerdotes es una prioridad. Un seminario no es solo un lugar de estudios, sino una escuela de vida sacerdotal, donde se aprende el estilo pastoral de la diócesis y se interioriza su identidad.

Además, en el Cerro de los Ángeles tenemos una casa sacerdotal donde viven juntos sacerdotes jóvenes que prefieren compartir comunidad en vez de estar solos en sus parroquias. Esto favorece el apoyo mutuo y refuerza la vida espiritual y fraterna del clero diocesano.

En muchas ocasiones, cuando se habla de la doctrina social de la Iglesia, se enfatiza la denuncia de la pobreza y la injusticia. ¿Cree que se habla lo suficiente del papel del empresario y del emprendimiento?

Es cierto que la doctrina social de la Iglesia ha puesto tradicionalmente más énfasis en la protección del trabajador, sobre todo en épocas en las que existían condiciones laborales realmente explotadoras. Sin embargo, la enseñanza de la Iglesia es clara: la empresa tiene un papel fundamental en la construcción del bien común.

En la diócesis hay iniciativas muy interesantes en este sentido. Por ejemplo, en Parla ha surgido un grupo de empresarios cristianos que forman parte de la Asociación ASE. Se reúnen periódicamente para reflexionar sobre cómo vivir la fe en el ámbito empresarial y aplicar la doctrina social de la Iglesia en la gestión de sus negocios.

El papel del empresario es esencial para la sociedad. Genera empleo, crea riqueza y tiene la oportunidad de influir positivamente en la vida de muchas personas. Creo que desde la Iglesia debemos acompañar más a los empresarios cristianos, darles formación y ofrecerles espacios para que compartan sus inquietudes y su testimonio de fe.

¿Cuál es su mensaje para los fieles de la diócesis de Getafe?

Quisiera animar a todos los fieles de la diócesis a seguir viviendo su fe con alegría y valentía. La Iglesia en el sur de Madrid tiene una gran riqueza en su diversidad y una gran responsabilidad en su misión. En un mundo que cambia rápidamente, nuestra tarea es ser luz y sal, llevar el mensaje de Cristo a todos los rincones de nuestra sociedad.

Les pido que recen por sus sacerdotes y seminaristas, que participen activamente en sus parroquias y que no tengan miedo de dar testimonio de su fe en su vida cotidiana. Que el Sagrado Corazón de Jesús, que preside nuestro Cerro de los Ángeles, nos guíe y nos fortalezca en este camino.

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