Cultura

Cristián Sahli, sacerdote y escritor: «Matrimonio y celibato son caminos de felicidad»

Entrevista a Cristián Sahli, sacerdote y escritor chileno. En su obra se refleja el interés por difundir el conocimiento de una vida valiosa, divertir y trasmitir mensajes positivos. Hablamos sobre esto y sobre su último libro, sobre el matrimonio y el celibato, como "dos regalos maravillosos".

Pablo Aguilera·10 de febrero de 2022·Tiempo de lectura: 5 minutos
Sahli

A lo largo de la historia ha habido muchos sacerdotes católicos que han escrito libros de diversa índole. Escritores teólogos como santo Tomás de Aquino y, en la época contemporánea, Joseph Ratzinger; otros que han publicado obras ascéticas como san Alfonso María de Ligorio y san Josemaría Escrivá; sacerdotes poetas como José Miguel Ibáñez; divulgadores de la fe católica como Leo Trese; curas historiadores como Hubert Jedin y José Orlandis.

Menos frecuentes son los sacerdotes que han escrito novelas como san John Henry Newman. Es el caso de Cristian Sahli (1975), chileno, licenciado en Derecho y doctor en Derecho Canónico, sacerdote desde 2010. En los últimos cinco años ha publicado en Chile, España y Francia libros biográficos, novelas y cuentos. Ha recibido premios en España y Chile. Entre las biografías se cuentan ¿Te atreverías a ir a Chile? Una semblanza de Adolfo Rodríguez Vidal (es el sacerdote pionero del Opus Dei en Chile, llegado en 1950), publicada por Rialp, y José Enrique. Entre sus novelas está La agonía de Julián Bacaicoa (Didaskalos, 2019), una  juvenil: El gran rompecabezas (Palabra, 2020); otra realista-histórica: Dos hijas del gran terremoto (Didaskalos, 2021). Ha escrito el cuento titulado El Capitán Chocolate, otro navideño llamado Un burro afortunado y un microcuento premiado. También ha incursionado en el ámbito teológico espiritual con Dos regalos maravillosos (Rialp, 2021), sobre el matrimonio cristiano y el celibato. 

A través de estos libros se aprecia su interés por difundir el conocimiento de una vida valiosa, divertir y trasmitir mensajes positivos. Su reseña biográfica y sus obras se encuentran en www.cristiansahliescritor.cl.

Cristián, su vocación literaria es relativamente tardía, puesto que su primer libro aparece el año 2017. ¿Qué lo motiva a escribir?

Diría que los frutos maduros son tardíos, pero siempre tuve afición por la escritura. En el colegio gané algún concurso, hice un boletín para la clase, y en la universidad, una publicación periódica. No sabría explicar el origen de mi gusto por escribir, probablemente vaya por un innato deseo creativo. Mi actual motivación por la escritura arranca de la posibilidad de transmitir, a un mundo cansado y a menudo sin esperanza, ejemplos de vidas logradas e ideas de contenido humano y espiritual. 

Ha incursionado en diversos géneros literarios. ¿Se considera un autor polifacético o es que aún no ha encontrado su verdadero nicho como escritor?

Me considero un aficionado que tiene el deseo de crecer y realizar mejor su vocación y oficio, por eso intento superarme y enfrentar nuevos desafíos. Comencé por semblanzas biográficas, luego incursioné en la ficción literaria, y finalmente publiqué mi primer libro espiritual. Procuro desarrollar cada estilo respetando sus normas propias. No hay nada más repulsivo que intentar leer una novela moralizante o inverosímil.

¿Cómo se puede escribir ficción en cristiano?

La ficción tiene sus propias reglas y no habla de religión. Sin embargo, los personajes de una buena novela toman decisiones que siempre llevan consigo un valor moral. Allí se juega el verdadero valor de un texto literario, en la relación de esas acciones con la felicidad. Decía Edith Wharton que “un buen tema, pues, debe contener en sí mismo algo que arroje luz sobre nuestra experiencia moral. Si es incapaz de esta expansión, de esta irradiación vital, entonces, por vistosa que sea la superficie que presenta, no es más que un mero suceso fuera de lugar, un pedazo de hecho sin significado arrancado de su contexto”. Es lo que yo intento, que los personajes muestren su humanidad, y para que la manifiesten de modo pleno es necesaria su orientación a lo divino. Recuerdo haber leído que Evelyn Waugh dijo una vez que los personajes sin referencia a Dios no son verdaderos personajes.

¿Ve alguna relación entre la ficción literaria y la catequesis?

Sí, en cuanto a renovar el modo de transmitir la fe a cada generación. A este propósito conviene recordar las palabras del Papa Francisco en Evangelii Gaudium: “Es deseable que cada Iglesia particular aliente el uso de las artes en su tarea evangelizadora, en continuidad con la riqueza del pasado, pero también en la vastedad de sus múltiples expresiones actuales, en orden a transmitir la fe en un nuevo lenguaje parabólico. Hay que atreverse a encontrar los nuevos signos, los nuevos símbolos, una nueva carne para la transmisión de la Palabra, las formas diversas de belleza que se valoran en diferentes ámbitos culturales, e incluso aquellos modos no convencionales de belleza, que pueden ser poco significativos para los evangelizadores, pero que se han vuelto particularmente atractivos para otros”.

¿Cómo escoge temas para sus novelas?

Busco que la trama y la vida de los personajes estén marcados por los dilemas morales profundos propios de la existencia. El viejo y exitoso médico Julián Bacaicoa, se pregunta en su agonía si su vida ha sido feliz. Miguel Russo y Almudena, su compañera, se plantean, saliendo de la adolescencia, cuáles son las elecciones apropiadas para una vida que se les presenta llena posibilidades, tantas como las piezas de un gran rompecabezas. Amelia Candau y a Erika Baier, después de la catástrofe sin igual del terremoto y maremoto de Valdivia, se enfrentan al dilema de dar sentido a sus vidas después de experiencias de dolor y muerte. Todos mis escritos hablan, en el fondo, del valor redentor del amor.

¿Y qué opinión tiene de los lectores actuales?

Se dice que las novelas tienen distintos niveles de lectura, y que por eso hay diversos tipos de lectores, que descifran más o menos mensajes en el texto. Algunos se contentan con la mera distracción, otros advierten elementos históricos, psicológicos, geográficos, sociológicos, pero solo los más cultivados llegan a descubrir el trasfondo antropológico. Tengo la mejor opinión de los lectores, y espero que en su lectura todos puedan acceder al tercer nivel. Por mi parte, intento fundamentar mis obras en una visión antropológica cristiana y son los lectores quienes deben juzgar si lo consigo. 

¿Por qué tratar conjuntamente el matrimonio cristiano y el celibato en su libro espiritual “Dos regalos maravillosos”?

Porque se trata de dos grandes amores en los que puede apoyarse toda la existencia de una persona que, aunque distintos, tienen muchos puntos en común. Ambos son caminos de felicidad ya que permiten darse a sí mismo y recibir de los demás, los dos son realidades fecundas, que habilitan para vivir la paternidad y la maternidad, otorgan compañía, y nos permiten convivir con Dios de un modo peculiar. 

En la cultura descristianizada en que viven muchos países occidentales, el celibato es considerado como una rareza de épocas remotas. ¿Cuál es su aporte a una mayor comprensión del celibato en “Dos regalos maravillosos”?

El celibato se ha ocultado del horizonte de muchos jóvenes porque para comprenderlo se requiere la fe. La persona que vive el celibato por el Reino de los Cielos renuncia al matrimonio porque se acoge una invitación de Dios a amarlo sin compartir el corazón y a ocuparse de modo más inmediato de sus proyectos divinos en el mundo. Quizá mi aporte pueda quedar expresado en estas palabras del libro: “Pienso que hay que definir a la persona célibe por el reino de los cielos a partir de lo que ha recibido y no de lo que le falta. Es verdad que no se ha casado ni se casará, pero lo más importante no es lo que ha dejado. Lo principal es que ha encontrado algo que es mejor para ella, un regalo que ha recibido por añadidura”. 

¿Algún nuevo proyecto literario en ciernes?

Vendrán, si Dios quiere, un libro de cuentos de Navidad ilustrados, y una semblanza biográfica de un sacerdote chileno que ejerció su ministerio pastoral en África. 

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