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El Papa Francisco en Hungría: alegría y especulaciones políticas antes de la breve visita

El Santo Padre visita la capital húngara, Budapest, para la clausura del Congreso Eucarístico Internacional. La misa de “statio orbis” con él será el punto culminante de este evento de fe. Pero en la fase previa hubo desacuerdos.

Daniela Sziklai·7 de septiembre de 2021·Tiempo de lectura: 4 minutos
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El 52 Congreso Eucarístico Internacional que se celebra en la capital húngara, Budapest, ha comenzado el domingo con la primera comunión de 1.200 niños. Pero lo más destacado será la misa de clausura con el Papa Francisco en la magnífica Plaza de los Héroes, de Budapest, el próximo domingo.

Se concebirá como una “statio orbis”, es decir, remite a la tradición cristiana primitiva de la “statio urbis”, cuando el obispo de una ciudad celebraba una única misa en la que participaban todos los fieles. En el acto del domingo, esta unidad de los fieles con el Santo Padre se extenderá a toda la Iglesia.

El Papa Francisco permanecerá algunas horas en Budapest, antes de continuar ese mismo día hacia Eslovaquia para una visita de varios días.

La Iglesia católica en Hungría ha esperado con intensidad el Congreso, que debía haberse celebrado en septiembre de 2020, pero se pospuso debido a la pandemia de Coronavirus. No sucede todos los días poder celebrar una fiesta de fe de tal magnitud en un país bastante secularizado como Hungría, fiesta que además atrae la atención de los no católicos y de los no cristianos. Cuando incluso un Papa viene de visita, la atención está aún más asegurada.

Por ello, la Conferencia Episcopal católica se ha esforzado por evitar en lo posible que el Congreso Eucarístico se viera condicionado por cuestiones políticas, pero ese objetivo no se ha conseguido del todo en la fase preparatoria. A principios de junio, el portal católico estadounidense National Catholic Register informó de que el Papa no quería reunirse con los representantes del Estado húngaro, en particular con el primer ministro Viktor Orbán.

Los medios de comunicación polacos añadieron poco después: el motivo era la política migratoria restrictiva de Orbán, que no está en absoluto en la línea del Papa. Esa sería también la razón por la que Francisco, según las especulaciones, sólo quiere pasar unas horas en Hungría.

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Desacuerdos previos

Estas noticias provocaron inmediatamente una crítica feroz y abierta al Papa por parte de algunos comentaristas cercanos al partido gobernante húngaro Fidesz. Al final tuvo que intervenir la propia Conferencia Episcopal y subrayar públicamente que “por supuesto” estaba previsto un encuentro del Papa con los más altos representantes del Estado húngaro. El encuentro del Santo Padre con Orbán y el presidente János Áder tendrá lugar poco antes de la Santa Misa en el Museo de Bellas Artes.

El partido gobernante Fidesz, que encabeza Orbán, ha gobernado el país con una mayoría de dos tercios de forma casi ininterrumpida desde 2010. Las personalidades y empresas cercanas al partido dominan ahora amplios ámbitos de la vida pública, de la economía, de la cultura y de los medios de comunicación. Es un partido nacionalista de derechas, con una ideología marcadamente conservadora, y se presenta como muy respetuoso con la Iglesia.

A Orbán, que pertenece a la Iglesia reformada (calvinista), le agrada asistir a actos y celebraciones católicas, y subraya en público su fe cristiana. Hace poco estuvo presente en Roma en una reunión de parlamentarios católicos. Pero en materia de política migratoria se han repetido fuertes críticas a la línea del Papa desde Hungría, si bien no por parte del propio gobierno, sino de personalidades cercanas a él.

Los organizadores esperan que las especulaciones de los medios de comunicación sobre las relaciones entre el Vaticano y el Estado húngaro no oscurezcan el mensaje de fe del Congreso y la visita del Papa.

Se ha hecho mucho para conseguirlo: doce personalidades de la cultura y de la ciencia han dado testimonio de su fe como “heraldos” durante los preparativos. Antes de que comience la misa del Papa en la Plaza de los Héroes de Budapest, habrá un concierto de dos horas en el que conocidos músicos darán testimonio de su fidelidad a Jesucristo.

La artística cruz misionera, tallada originalmente para la Misión Ciudad en 2007, fue provista de una reliquia de la cruz y numerosas reliquias de santos y beatos húngaros, y llevada por todo el país.

El himno del Congreso tiene un significado especial. Trae a la memoria que ya se ha celebrado un Congreso Mundial Eucarístico en Budapest, concretamente en 1938, y se ha decidido volver a utilizar el himno de entonces, aunque con una orquestación moderna.

En mayo de 1938 no hubo visita de un Papa en ejercicio a la capital húngara, pero el cardenal Secretario de Estado Eugenio Pacelli -más tarde Papa Pío XII- pronunció el discurso de apertura. En su discurso, calificó a Hungría de “baluarte” contra el comunismo y el nacionalsocialismo.

Un año y medio antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, este importante acontecimiento eclesiástico se vio claramente ensombrecido por los conflictos políticos: Adolf Hitler había introducido autoritariamente un visado especial para todos los alemanes que quisieran viajar a Hungría durante los días del Congreso, con el fin de impedir que los católicos alemanes participaran en la celebración.

Además, como el “Anschluss” (anexión) de Austria a Alemania tuvo lugar sólo dos meses antes del inicio del Congreso, la exigencia también se aplicó a los católicos austriacos, de los que se esperaba que participara un gran número.

Finalmente, a pesar de todo, llegaron a Budapest 50.000 visitantes internacionales, y se calcula que varios cientos de miles de personas participaron en los eventos. Más de 75.000 fieles se han inscrito ya en la actual misa papal, y se esperan otros numerosos grupos.

El autorDaniela Sziklai

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