Cultura

El Palacio de Letrán: un tesoro de arte y fe

El Palacio de Letrán es un tesoro que abarca más de tres siglos de historia cristiana y, desde el pasado diciembre ha abierto sus puertas al público con una disposición única e innovadora que recorre la primera planta del Palacio Apostólico.

Giuseppe Tetto·31 de mayo de 2022·Tiempo de lectura: 3 minutos
palacio letran
Foto: Palacio de Letrán ©Cristian Gennari

Arte, cultura y fe. El Palacio de Letrán es un tesoro que abarca más de tres siglos de historia cristiana. En el corazón de la Ciudad Eterna, junto a la Basílica de San Juan de Letrán, ha sido siempre la «Madre y Cabeza» de todas las iglesias de Roma y del mundo.

Todavía hoy, el Papa, obispo de Roma, toma posesión «física» de su diócesis dirigiéndose precisamente a la catedral de San Juan de Letrán.

Desde el 13 de diciembre del año pasado, el Palacio de Letrán ha abierto sus puertas al público con una disposición única e innovadora que recorre la primera planta del Palacio Apostólico. Aquí el visitante se queda embelesado por la majestuosidad de las diez salas –incluida aquella en la que se firmaron los Pactos de Letrán–, que muestran frescos del siglo XVI, finos tapices, cuadros de grandes artistas y preciosos muebles antiguos. Estos fueron los lugares de representación de los Papas que vivieron en el complejo durante más de 1000 años. Tras atravesarlas, se entra en los pisos privados del Santo Padre, que, junto con la capilla, se pueden visitar ahora por primera vez en su historia.

Las Hermanas Misioneras de la Divina Revelación, comprometidas con la evangelización a través de la belleza, acompañan al visitante a lo largo del recorrido. Éste termina en el interior de la Basílica de San Juan de Letrán accediendo a la majestuosa escalera monumental.

Fue el Papa Francisco quien sugirió revitalizar lo que durante siglos fue la «Casa del Obispo de Roma», antes de que se trasladara al Vaticano. En una carta fechada el 20 de febrero de 2021, dirigida al cardenal vicario Angelo De Donatis, el Santo Padre invitó a compartir el «fruto del genio y de la maestría de los artistas, a menudo testimonio de experiencias de fe» y a «hacer utilizable la belleza y la prominencia del patrimonio y de los bienes artísticos» confiados a la protección del Obispo de Roma.

Historia del Palacio de Letrán

Para recorrer la historia del Palacio de Letrán, hay que remontarse al 28 de octubre del año 312, cuando las tropas de Constantino derrotaron a Majencio en la famosa batalla de Ponte Milvio. En el trono de Pedro se sentaba entonces el Papa Milcíades I, a quien Constantino donó la zona y los edificios que en su día pertenecieron a la antigua familia de Letrán.

Fue el propio Constantino quien, con el Edicto de Milán del año 313, concedió la libertad de culto a los cristianos que, hasta entonces, habían profesado su fe en medio de la intolerancia y la persecución, y promovió la construcción de lugares para la profesión de fe.

La basílica del Santísimo Salvador, que más tarde se dedicaría también a los santos Bautista y Evangelista, fue la única que no se construyó sobre el lugar de enterramiento de un mártir, sino como ex voto suscepto (por gracia recibida), sobre los restos del Castra Nova Equitum singularium, cuartel de los pretorianos del rival de Constantino, Majencio. La basílica fue consagrada el 9 de noviembre de 318 y fue dedicada al Santo Salvador por el Papa Silvestre I. Además del Baptisterio, se anexionó posteriormente el Patriarchium, conocido como «Casa del Obispo de Roma».

A lo largo de los siglos, entre daños, vicisitudes y saqueos, estos lugares conocieron su mayor esplendor en la época medieval, bajo el papado de Inocencio III y Bonifacio VIII.

El traslado al Vaticano

El Palacio sirvió de residencia a los Papas durante unos mil años, pero fue abandonado cuando volvió la autoridad papal tras el «Cautiverio Aviñonés» (1309-1377). De hecho, el Vaticano fue designado como el lugar elegido para albergar al Papa, no sólo por los aspectos geográficos que lo hacían más seguro, sino especialmente por la presencia de la tumba de Pedro. A pesar de ello, el Palacio seguiría manteniendo su prerrogativa de Patriarcado: todos los Papas, de hecho, una vez elegidos para el trono papal, fijarían su residencia en Letrán.

La remodelación urbanística de todo el conjunto se produjo a instancias del Papa Sixto V (1585-1590), que llevó a cabo, en sólo cinco años de su pontificado, una serie de operaciones de reestructuración y construcción en los alrededores y en toda la ciudad. Sin embargo, al final, Sixto V sólo pudo permanecer en Letrán durante un año y todos sus sucesores eligieron el Vaticano como su hogar.

Pero la importancia del lugar se mantuvo a lo largo de los siglos. El palacio de Letrán rara vez se utilizaría como vivienda. Su uso principal fue como «mendicidad» para proporcionar un lugar a los pobres de la ciudad para vivir y trabajar.

Fue entonces, con las figuras de Gregorio XVI, Pío IX y Pío XI, cuando se destinó a albergar los documentos y las memorias históricas relativas a la propagación universal del Evangelio.

Juan XXIII primero, y Pablo V después, llevaron a cabo una amplia remodelación y restauración del Palacio, que finalizó en 1967 con el traslado de las oficinas del Vicariato de Roma.

Hoy en día sólo es posible acceder al Palacio de Letrán con visitas guiadas, en grupos de un máximo de 30 personas. Para reservar, sólo tiene que elegir la fecha deseada en www.palazzolateranense.com

El autorGiuseppe Tetto
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