Desde que el Papa Francisco fue ingresado en el Policlínico Gemelli de Roma, los fieles católicos en Italia y en muchos otros países se han unido en una extraordinaria movilización de oración por su recuperación. Desde las iglesias parroquiales hasta las plazas, pasando por reuniones espontáneas frente al hospital, se multiplican las vigilias, misas y rosarios dedicados al Papa «venido del fin del mundo». Numerosas autoridades eclesiásticas han alentado esta «maratón de oraciones», subrayando la importancia de «manifestar la cercanía de la Iglesia al Papa y a los enfermos».
De San Pedro al Gemelli
Por razones obvias de proximidad geográfica, la respuesta de los fieles en Italia ha sido inmediata y sentida. La Conferencia Episcopal ha invitado a parroquias y comunidades religiosas a intensificar las oraciones por el Santo Padre.
En Roma, tras la movilización del Vicariato con el cardenal Baldassare Reina, el Vaticano, a través de la Secretaría de Estado, organiza cada noche el rezo del Rosario en la Plaza de San Pedro a partir de las 21:00 horas, dirigido por turnos por cardenales residentes, colaboradores de la Curia y clero diocesano romano, con la participación de cientos de fieles. La primera de estas vigilias fue presidida por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin; le siguieron el cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, y el cardenal Giovan Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio.
Globos blancos, velas encendidas y arreglos florales han aparecido desde hace días en la plaza del Hospital Gemelli, donde grupos de devotos se reúnen diariamente en oración bajo las ventanas de la habitación del Papa en el décimo piso.
En el mismo policlínico se ha iniciado una cadena de oración permanente: cada día, a la hora del almuerzo, en la capilla del hospital dedicada a San Juan Pablo II, médicos, pacientes y personal sanitario participan en una hora de adoración eucarística seguida de la misa, orando «de manera especial» por el Pontífice.
En la plaza frente a la estatua de Juan Pablo II, se reza también el Rosario vespertino junto a visitantes y fieles presentes. «En este momento, quisiera que pidiéramos la misma fe de Abraham, la spes contra spem, la esperanza contra toda esperanza», exhortó el padre Nunzio Corrao, capellán del Gemelli, durante una adoración eucarística por el Papa Francisco. Incluso la habitual oración del Ángelus dominical se vive de manera especial.
En Roma, diversas universidades pontificias, como la de la Santa Cruz, la Gregoriana y la Lateranense, han invitado a sus comunidades académicas a rezar por la salud y pronta recuperación del Pontífice.
De Argentina a Siria
La ola de oración por la salud del Pontífice ha trascendido fronteras nacionales, adquiriendo una dimensión global. Especialmente emotiva es la movilización en América Latina, tierra de origen de Francisco.
En Buenos Aires, su ciudad natal, cientos de fieles se reunieron en la Plaza Constitución para una misa al aire libre presidida por el arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva. «El pontificado de Bergoglio es un soplo de aire fresco para un mundo asfixiado por la violencia y la exclusión. Ahora que a él le falta un poco de oxígeno, nos necesita: que nuestra oración sea ese soplo que llegue a sus pulmones para que sane», dijo en su homilía monseñor García Cuerva, evocando con una imagen poderosa la unidad espiritual del pueblo con su pastor.
No faltan ecos de oraciones colectivas en otras partes del mundo. En Siria, por ejemplo, las doce parroquias de la Archieparquía de Homs se unieron en una novena espontánea: «Se han celebrado misas y rezado rosarios cada día desde que el Pontífice está en el Gemelli», declaró a los medios vaticanos el arzobispo siro-católico de Homs, Jacques Mourad.
Lo mismo ocurre en la Iglesia de Austria. El arzobispo emérito de Viena, el cardenal Christoph Schönborn, recordó que Francisco suele pedir a los fieles que recen por él, y «en estos días lo necesita más que nunca. Oremos juntos por él». En Suiza, la Conferencia Episcopal aseguró que «obispos y fieles están unidos en oración por el Papa y su pronta recuperación, junto al resto del mundo».
Desde la lejana Finlandia, el obispo Raimo Goyarrola envió un mensaje de solidaridad, encomendando a Francisco a la Virgen «Salud de los Enfermos» y uniéndose con los católicos finlandeses a las súplicas universales por la sanación del Santo Padre.
Significativa es la corriente de benevolencia que trasciende los límites del catolicismo: desde Egipto, Ahmed al-Tayeb, gran imán de Al-Azhar y figura destacada del islam suní, dirigió un saludo público llamando al Papa «mi querido hermano» y asegurando oraciones.
El imán italiano Yahya Pallavicini destacó a Francisco como «un campeón del diálogo y la amistad con los musulmanes», garantizando que durante el sagrado mes del Ramadán la comunidad islámica también lo recordará en sus oraciones, deseándole una completa recuperación.