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Papa Francisco: «África es la sonrisa del mundo»

“No toquen la República Democrática del Congo, no toquen el África. Dejen de asfixiarla, porque África no es una mina que explotar ni una tierra que saquear”, manifestó el Papa Francisco recién llegado a Kinsasa. Fue uno de sus principales mensajes, junto a la petición de que “la violencia y el odio no tengan ya cabida en el corazón ni en los labios de nadie”.

Francisco Otamendi·1 de febrero de 2023·Tiempo de lectura: 5 minutos
Papa áfrica

El Papa y el presidente congoleño durante el encuentro con las autoridades y el cuerpo diplomático (CNS photo/Paul Haring)

En su discurso ante las autoridades, representantes de la sociedad civil y del mundo de la cultura, y el cuerpo diplomático, en presencia del presidente de la República Democrática del Congo, Félix Tshisekedi, el Santo Padre, como “peregrino de reconciliación y paz”, abrió el corazón y reconoció que “mucho he deseado estar aquí y por fin he venido para traerles la cercanía, el afecto y el consuelo de toda la Iglesia católica. Quisiera hablarles a través de una imagen que simboliza bien la belleza luminosa de esta tierra: la del diamante”.

En efecto, el Papa se dirigió en primer lugar a todo el país con la figura del diamante: “Queridos congoleños y congoleñas, su país realmente es un diamante de la creación; pero ustedes, todos ustedes, son infinitamente más valiosos que cualquier bien que pueda brotar de este suelo fértil”.

“Estoy aquí para abrazarlos y recordarles que tienen un valor inestimable, que la Iglesia y el Papa confían en ustedes; que creen en vuestro futuro, en un futuro que está en vuestras manos y en el que merecen invertir los dones de inteligencia, sagacidad y laboriosidad que poseen”, añadió el Papa.

“Ánimo, hermanas y hermanos congoleños”, alentó Francisco. “Levántate, vuelve a tomar en tus manos, como un diamante puro, lo que eres, tu dignidad, tu vocación de proteger en armonía y paz la casa que habitas. Revive el espíritu de tu himno nacional, soñando y poniendo en práctica sus palabras: “A través del duro trabajo, construiremos un país más bello que antes; en paz”. 

Golpeado por la violencia

En el trasfondo de las palabras del Papa, como es obvio, estaba la violencia que ha azotado, y sigue azotando el este del país, pero no hay que resignarse, pidió desde RD Congo: “Mirando a este pueblo, se tiene la impresión de que la comunidad internacional casi se haya resignado a la violencia que lo devora. No podemos acostumbrarnos a la sangre que corre en este país desde hace décadas, causando millones de muertos sin que muchos lo sepan. Que se conozca lo que está pasando aquí”.

“En su país, que es como un continente dentro del gran continente africano, parece como si toda la tierra respirara”, prosiguió. “Pero aunque la geografía de este pulmón verde es muy rica y variada, la historia no ha sido igualmente generosa. La República Democrática del Congo, atormentada por la guerra, sigue sufriendo, dentro de sus fronteras, conflictos y migraciones forzosas, y continúa padeciendo terribles formas de explotación, indignas del hombre y de la creación”, subrayó el Papa.

“Este inmenso país lleno de vida, este diafragma de África, golpeado por la violencia como un puñetazo en el estómago, pareciera desde hace tiempo que está sin aliento. Y mientras ustedes, congoleños, luchan por salvaguardar su dignidad y la integridad territorial frente a los deplorables intentos de fragmentar el país, vengo a encontrarme con ustedes, en nombre de Jesús, como peregrino de reconciliación y de paz”, manifestó.

Colonialismo económico

El Papa Francisco denunció en buena parte de su discurso ante las autoridades y el pueblo congoleño el hecho “trágico de que estos lugares, y más en general el continente africano, sigan sufriendo diversas formas de explotación. Tras el colonialismo político, se ha desatado un ‘colonialismo económico’ igualmente esclavizador”

“Así, este país, abundantemente depredado, no es capaz de beneficiarse suficientemente de sus inmensos recursos: se ha llegado a la paradoja de que los frutos de su propia tierra lo conviertan en “extranjero” para sus habitantes. El veneno de la avaricia ha ensangrentado sus diamantes”, subrayó.

En palabras del Papa, se trata de “un drama ante el cual el mundo económicamente más avanzado suele cerrar los ojos, los oídos y la boca. Sin embargo, este país y este continente merecen ser respetados y escuchados, merecen espacio y atención”.

“No toquen la República Democrática del Congo, no toquen el África. Dejen de asfixiarla, porque África no es una mina que explotar ni una tierra que saquear”, clamó el Santo Padre. “Que África sea protagonista de su propio destino. Que el mundo recuerde los desastres cometidos a lo largo de los siglos en detrimento de las poblaciones locales y no se olvide de este país y de este continente”.

A continuación, el Papa rogó “que África, la sonrisa y la esperanza del mundo, adquiera más importancia; que se hable más de ella, que tenga más peso y representación entre las naciones. Que se abra paso a una diplomacia del hombre para el hombre, de los pueblos para los pueblos, que no tenga como centro el control de las zonas y de los recursos, ni los objetivos de expansión y el aumento de los beneficios, sino las oportunidades de crecimiento de las personas”.

“Queridos amigos, los diamantes, que por lo general son raros, aquí abundan. Si esto es cierto respecto a las riquezas materiales ocultas bajo la tierra, lo es mucho más en referencia a las riquezas espirituales contenidas en los corazones”, afirmó el Papa. “Y es precisamente a partir de los corazones que la paz y el desarrollo siguen siendo posibles porque, con la ayuda de Dios, los seres humanos son capaces de justicia y perdón, de concordia y reconciliación, de compromiso y perseverancia en el aprovechamiento de los talentos que han recibido”.

Transparencia, promover la ley

El Papa se refirió también a cuestiones generales del país: pidió “favorecer la celebración de elecciones libres, transparentes y creíbles; ampliar aún más la participación en los procesos de paz a las mujeres, los jóvenes y los grupos marginados; buscar el bien común y la seguridad de la gente por encima de los intereses personales o de grupo; reforzar la presencia del Estado en todo el territorio; hacerse cargo de las numerosas personas desplazadas y refugiadas. No debemos dejarnos manipular ni comprar por quienes quieren mantener al país en la violencia, para explotarlo y hacer negocios vergonzosos; esto sólo trae descrédito y vergüenza, junto con muerte y miseria”.

En este momento, citó a san Agustín: “Hace siglos, san Agustín, que nació en este continente, ya se preguntaba: ‘Si de los gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten sino en bandas de ladrones a gran escala?’ (De civitate Dei, IV, 4). Dios está de parte de los que tienen hambre y sed de justicia (cf. Mt 5,6). Es importante no cansarse de promover la ley y la equidad en todos los ámbitos, oponiéndose a la impunidad y a la manipulación de las leyes y de la información”, alentó.

Invertir en educación

Finalmente, el Romano Pontífice animó a promover oportunidades educativas y a invertir en educación. “Los diamantes más valiosos de la tierra congoleña, que son los hijos de esta nación, deben poder contar con oportunidades educativas sólidas, que les permitan aprovechar al máximo los brillantes talentos que poseen”.

“La educación es fundamental, es la vía hacia el futuro, el camino que hay que tomar para alcanzar la plena libertad de este país y del continente africano”, señaló. “Es urgente invertir en ella para preparar sociedades que sólo se consolidarán si están bien instruidas, que serán autónomas sólo si son plenamente conscientes de sus potencialidades y capaces de desarrollarlas con responsabilidad y perseverancia. Sin embargo, muchos niños no van a la escuela; ¡cuántos, en lugar de recibir una educación digna, son explotados!

“Demasiados niños mueren, sometidos a un trabajo esclavizador en las minas. Que no se escatimen esfuerzos en denunciar la lacra del trabajo infantil y acabar con ella. ¡Cuántas muchachas son marginadas y vulneradas en su dignidad! Los niños, las niñas, los jóvenes son la esperanza, ¡no dejemos que sea suprimida, sino cultivémosla con pasión!”

El Papa celebra hoy la Santa Misa en el Aeropuerto de Ndolo. Por la tarde tendrá un encuentro con algunas víctimas de la violencia del Este del país en la Nunciatura Apostólica. Por último, se reunirá con representantes de algunas obras caritativas, también en la Nunciatura.

El autorFrancisco Otamendi

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