España

Desempleo y siniestralidad laboral, preocupaciones de la Iglesia

Obispos y entidades de Iglesia piden los poderes públicos un esfuerzo por acabar con la lacra del paro y "que el trabajo sea un lugar de encuentro y no de conflicto".

Maria José Atienza·1 de mayo de 2023·Tiempo de lectura: 3 minutos
trabajo decente primero de mayo

La celebración del primero de mayo, día del Trabajador, pone de relieve la necesidad de seguir trabajando por la universalización de un trabajo digno que respete los derechos de todas las personas. Con este motivo, las entidades promotoras de la plataforma Iglesia por el Trabajo Decente (Cáritas, CONFER, HOAC,Justicia y Paz,JEC y JOC) y numerosos obispos han dedicado sus cartas semanales a reflexionar sobre el trabajo y sus principales carencias.

Siniestralidad laboral

«Al llegar esta fiesta del trabajo, la Iglesia quiere que tomemos conciencia de nuestras responsabilidades en el mundo laboral», estas palabras, de la carta semanal del obispo de Córdoba, mons. Demetrio Fernández, ponen de manifiesto la preocupación de la Iglesia ante la precariedad laboral que sufren miles de personas en nuestro país.

No en vano, las entidades promotoras de la plataforma Iglesia por el Trabajo Decente han recordado, con ocasión del Primero de Mayo «en el año 2022 se produjeron en España un total de 1.196.425 accidentes laborales, de los cuales 826 resultaron mortales». Un dato «preocupante», como destaca el obispo de Córdoba.

En este sentido, las entidades que conforman la plataforma Iglesia por el Trabajo Decente han puesto de manifiesto su apoyo a la creación de «movimientos de solidaridad que defiendan la salud y la seguridad en el trabajo junto a otras personas y colectivos; a potenciar el asociacionismo para reforzar la interlocución con las Administraciones; y a apoyar la labor que realizan los sindicatos para extremar la prevención y exigir el cumplimiento de la normativa laboral».

La persona en el centro

La nota emitida por la plataforma Iglesia por el Trabajo Decente señala que “el trabajo es para la vida” y denuncian que la “lógica economicista de este sistema separa el trabajo de la persona, la despoja de su esencia y capacidad creadora y de su propio ser; construye precariedad, inseguridad y somete al trabajador y la trabajadora a largas jornadas laborales, a altos ritmos de producción y le priva del merecido descanso”.  «Cuando se disloca la persona del centro, aparecen los egoísmos en todas las direcciones. Explotación de la persona, abuso en los horarios y en la producción, precariedad en las condiciones de trabajo. Y en sentido del trabajador, absentismo, falta de interés, falta de responsabilidad» apunta mons. Demetrio Fernández en relación a esa falta de humanidad en las relaciones laborales.

El drama del paro

Por su parte, el arzobispo de Toledo ha fijado su mirada en el drama del paro, que afecta a unos 3 millones de personas en España. Para mons. Cerro Chaves «cuando no hay trabajo el panorama del presente y del futuro se oscurece. Sin trabajo, cuando se instala el paro en la sociedad, en las familias, en los jóvenes, afecta a la salud física, sicológica y espiritual. Sin trabajo, es fácil que la persona lleve a enfermar y a muchos les cueste encontrar el sentido de la vida».

El trabajo, medio de santidad

Tanto el arzobispo de Toledo como el de Córdoba resaltan en sus cartas cómo el trabajo es un medio de santidad para los cristianos corrientes.

«Con el trabajo apropiado la persona puede atender sus propias necesidades y las de su familia, puede proyectar su vida y atender sus necesidades vitales, puede hacer un mundo mejor» señala mons. Fernández que anima a seguir el ejemplo de «Jesús obrero con su padre José obrero, [para que] aportemos cada uno lo mejor de sí mismo para construir un mundo nuevo, también un mundo nuevo en las relaciones laborales».

Así, Cerro Chaves concluye su carta recordando Laborem Exercens de san Juan Pablo II y subrayando su oración para que «se cumpla la misión de que a través del trabajo se dignifica la propia dignidad, pasar haciendo el bien y sabiendo como cristianos que el trabajo es también un medio de santidad.

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