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Pobreza, tensiones y mujer, desafíos ante la visita del Papa a África

Los fuertes contrastes marcan África: grandes riquezas naturales y pobreza, como sucede en República Democrática del Congo y Sudán del Sur, países que visita el Papa Francisco. Tensiones sociales y violencia sobre la mujer son otros retos en este viaje ecuménico de paz, que concluye en Sudán del Sur, tierra de santa Josefina Bakhita.

Francisco Otamendi·30 de enero de 2023·Tiempo de lectura: 4 minutos
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Una mujer durante la homilía en una misa en St. Charles Church en Kinshasa en enero de 2023 ©OSV News photo/Justin Makangara, Reuters

“La visita del Papa para nosotros representa una gracia de Dios, nos sentimos bendecidos”, manifestaba a Omnes Monseñor Eduardo Hiiboro Kussala, obispo de Tombura-Yambio, en Sudan del Sur, hace unos meses. “Éste será un viaje histórico; ningún pontífice ha cruzado antes nuestras fronteras”, añadía.

En efecto, san Juan Pablo II visitó en dos ocasiones el Zaire, la actual República Democrática del Congo (RDC), pero no cruzó a Sudán a Sur. Ahora, el Papa Francisco sí lo hará, en un viaje ecuménico, y lleva tiempo invitando a rezar por él.

En efecto, el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, visitará Sudán del Sur con el Papa Francisco y el moderador de la Iglesia de Escocia, reverendo Dr. Iain Greenshields, del 3 al 5 de febrero. El arzobispo Welby ha realizado un llamamiento a la oración, instando a rezar por el pueblo de Sudán del Sur antes de su histórica visita conjunta, «Nuestra visita es una peregrinación de paz. Venimos como servidores para amplificar los gritos del pueblo sursudanés”, que sigue sufriendo por el conflicto, las inundaciones y la hambruna.

Extrema pobreza

Que un medio dedicado desde hace años a la información sobre África, Mundo Negro, de losmisioneros combonianos, cuyo fundador, san Daniel Comboni, obispo, falleció en Jartum (Sudán)en 1881,haya dedicado sendas portadas en dos meses consecutivos, noviembre y diciembre, a la República Democrática del Congo (RDC), inclina a la reflexión.

El quinto viaje apostólico del Papa Francisco a África es un motivo. Pero además, la violencia sobre la mujer en países africanos ―y también en países europeos, americanos o asiáticos, como es conocido―, sigue en primer plano. Y la extrema pobreza es lacerante en países como los que ahora visitará el Santo Padre, RDC Congo y Sudán del Sur, aun cuando tengan grandes riquezas minerales.

Por ejemplo, el coltán utilizado en la fabricación de teléfonos móviles se extrae en buena medida en las minas de la república congoleña, que es también rico en oro, cobre o diamantes. Sin embargo, el Producto Interior Bruto congoleño fue, en 2021, de 494 euros, por lo que se encuentra en la parte más baja de la tabla de países, mientras el nivel de vida de sus habitantes es “bajísimo” en relación a los 196 Estados del ranking. En Sudán del Sur, el PIB per cápita fue aún más bajo, 359 euros el año pasado, por lo que su nivel de vida puede calificarse de igual manera.

Ayudar a África

Antes del covid, Enrique Bayo, director de Mundo Negro, subrayaba en estas páginas que “es el momento de aumentar la colaboración con los países de África, y la oportunidad para repensar un sistema que exacerba la desigualdad entre y dentro de los países, degrada el medio ambiente y pone en peligro nuestra humanidad. Ayudar a África es ayudarnos a nosotros mismos. Todo está interrelacionado, repite Francisco, deshagámonos de la ilusión de poder estar bien mientras África sufre. Ayudar a África es ayudarnos a nosotros mismos”, repetía.

El Papa Francisco, escribe la publicación comboniana, “conoce bien el sufrimiento humano que esconden estadísticas como las de Médicos sin Fronteras, como manifestó recientemente en un encuentro online con jóvenes africanos, a los que invitó a rebelarse contra esta situación de opresión para llevar adelante una verdadera liberación de la mujer en África”.

Esperanza y optimismo

Junto a las denuncias referidas, destacan también últimamente visiones complementarias, como las del coordinador del departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas, Fidele Podga, quien ha señalado a Omnes que poner fin al hambre no es una utopía, y que “la producción agrícola actual sería suficiente para alimentar casi el doble de la población mundial”.

Por otra parte, el presidente de la ONGD Harambee, Antonio Hernández Deus, ha señalado que “la mujer africana destaca por su esperanza y optimismo”. La educación, la salud, la promoción de la mujer y el desarrollo profesional son las principales líneas de acción de Harambee en África, una iniciativa que nació de la canonización de san Josemaría Escrivá.

La economista nigeriana Franca Ovadje, galardonada con el premio Harambee 2022 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana, ha manifestado el año pasado en Omnes que, a su juicio, “empoderar a las mujeres para que crean en sí mismas sólo se consigue a través de la educación”.

Santa Josefina Bakhita

El nuncio apostólico en la República del Congo, Monseñor Ettore Balestrero, ha manifestado que la nación congoleña “es un país predominantemente cristiano, con católicos que representan el grupo más grande. Ha habido períodos difíciles, con persecuciones más o menos abiertas, y hay mártires entre los misioneros y entre los nativos. Es el caso delbeato Anuarite e Isidoro Bakanja, beatificados por san Juan Pablo II, respectivamente, en Kisangani, en 1985, y en Roma, en 1994”.

La patrona de Sudán del Sur es santa Josefina Bakhita (Darfur, Sudán, 1869 – 1947, Schio, Italia). El 1 de octubre del año 2000 fue canonizada por el san Juan Pablo II, tras haber sido beatificada por el mismo Papa en San Pedro el 17 de mayo de 1992, junto a san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.

La fiesta de esta santa africana, religiosa, que a los nueve años fue secuestrada y luego vendida como esclava hasta seis veces, se celebra el 8 de febrero.

La Iglesia universal celebra ese día, desde 2015, la Jornada Mundial de Reflexión y Oración contra la Trata de Personas, promovida por el Papa Francisco.

Caroline Welby

El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, estará acompañado en Sudán del Sur por su esposa, Caroline Welby que ha visitado Sudán del Sur en varias ocasiones, para apoyar a las mujeres de la Iglesia en su papel de “constructoras de la paz”.

La señora Welby acaba de manifestar que las mujeres de Sudán del Sur son “increíbles mujeres de fuerza”, muchas de las cuales soportan el trauma del desplazamiento, la violencia sexual y el miedo cotidiano al maltrato en sus propias comunidades.

Refiriéndose a las mujeres sursudanesas, Caroline Welby ha dicho: “Muchas viven con el trauma del desplazamiento en su propio país, los refugiados en otros países, la violencia sexual y el miedo diario al maltrato en sus propios hogares y comunidades. Y, sin embargo, son también increíbles mujeres de fortaleza, que alaban a Dios y acuden a él para y acuden a Él en busca de consuelo. Es un privilegio caminar junto a ellas, y rezo para que su ejemplo sea en Sudán del Sur y en todo el mundo”, ha señalado.

El autorFrancisco Otamendi

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