Cultura

El Cristo de la Habana

Un 18 de septiembre, en el año 1915, nació Jilma Madera, la escultora cubana que creó el monumental Cristo de la Habana.

Loreto Rios·18 de septiembre de 2023·Tiempo de lectura: 3 minutos

Cristo de la Habana ©Ajay Suresh

El Cristo de la Habana es una escultura monumental, de unos 20 metros de altura, que representa al Sagrado Corazón de Jesús. Fue diseñado y creado por Jilma Madera, escultora cubana nacida el 18 de septiembre de 1915 en Pinar del Río, Cuba, y fallecida en el año 2000 en la Habana.

El origen del Cristo

Curiosamente, la construcción de la escultura parte de una promesa hecha por la mujer de Fulgencio Batista cuando el Palacio Presidencial fue asaltado con la intención de matarle en el año 1957. Su esposa hizo en ese momento la promesa de construir la imagen de un Cristo que se viese desde cualquier punto de la ciudad si su marido se salvaba, como finalmente ocurrió.

De este modo, se lanzó un concurso de proyectos para crear el Cristo y el ganador fue el Sagrado Corazón presentado por Jilma Madera. La idea era que superase los 35 metros del Cristo Redentor de Río de Janeiro, pero la artista se negó, ya que esa altura no era adecuada para el lugar donde iba a estar ubicada la imagen.

La construcción del Cristo

Jilma Madera partió a Italia para construir la escultura, concretamente a Carrara, lugar donde se encuentran las canteras del famoso mármol del mismo nombre. Se usaron unas 600 toneladas de mármol para esculpir el Cristo.

La artista permaneció unos dos años en Italia para llevar a cabo todo el proceso de creación de la figura. Jilma Madera no empleó ningún modelo para esculpir la imagen, y le dio algunos rasgos, como, por ejemplo, labios gruesos, para hacer referencia al mestizaje racial de Cuba.

“Seguí mis principios y traté de lograr una estatua llena de vigor y firmeza humana. Al rostro le imprimí serenidad y entereza, como para dar (la impresión de) alguien que tiene la certidumbre de sus ideas. No lo vi como un angelito entre las nubes, sino con los pies firmes en la tierra”, dijo Madera sobre su obra.

Una vez terminado, el Cristo fue bendecido por el Papa Pío XII y se trasladó en barco hasta Cuba, junto con una pieza grande de mármol por si era necesaria más adelante para reparar posibles daños.

Reparaciones

Este fragmento adicional de mármol de Carrara que Jilma Madera llevó de Italia a Cuba fue empleado por la escultora en 1961, cuando un rayo impactó en la figura. La reparación, que llevó a cabo la artista personalmente, duró unos cinco meses.

En total son tres las veces que un rayo ha alcanzado el Cristo: en 1961, 1962 y 1986. Después del tercer impacto, se colocó un pararrayos en la escultura para evitar más daños.

Este Sagrado Corazón ha contado con diferentes reparaciones, entre ellas una subvencionada por instituciones religiosas. Además, el equipo de expertos que la restauró en el año 2013 recibió el Premio Nacional de Restauración.

El Cristo de la Habana

La figura se encuentra situada en la bahía de La Habana, concretamente en el pueblo de Casablanca, en la Loma de La Cabaña, donde fue colocada el día de Nochebuena de 1958 e inaugurada el día de Navidad de ese mismo año.

El Cristo de la Habana está formado por 12 estratos horizontales con 67 piezas en total, y la base sobre la que se erigió tiene tres metros de profundidad. En el centro de esta base, se colocó un armazón y una viga de acero que vertebra el Cristo desde la base hasta la cabeza. Las piezas se ataron con tensores a la armadura central y, posteriormente, el espacio central se rellenó con hormigón.

La escultura pesa aproximadamente 320 toneladas, mide 20 metros de altura y se encuentra a 51 metros sobre el nivel del mar. Puesto que es un Sagrado Corazón, el Cristo está con una mano en alto, bendiciendo, mientras que la otra descansa sobre el pecho. Se encuentra orientado en dirección a la ciudad, y sus ojos están vacíos, para que, desde lejos, dé la sensación de que mira al espectador desde cualquier lugar en que este se coloque.

Si se llega hasta el lugar en el que está ubicado, también se puede disfrutar de unas vistas impresionantes, tanto del mar como del casco antiguo. Gracias a su altura, El Cristo de la Habana puede verse desde diferentes puntos de la ciudad.

El 6 de noviembre de 2017, la escultura fue declarada Monumento Nacional.

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