Estados Unidos

En la arquidiócesis de Cincinnati, la «ciudad reina del Oeste»

Para conocer más acerca de la arquidiócesis de Cincinnati y de la iniciativa “Faros de luz”, Omnes entrevistó al padre Jan K. Schmidt, director de la oficina de “Vitalidad pastoral” y rector de la basílica catedral “St. Peter in Chains”.

Gonzalo Meza·5 de marzo de 2024·Tiempo de lectura: 5 minutos
Cincinnati

Vista de la ciudad de Cincinnati (Flickr / Carol M. Highsmith’s America, Library of Congress collection)

Conocida como la “Ciudad Reina del Oeste”, Cincinnati se ubica al suroeste del estado de Ohio, a orillas del río del mismo nombre. Es la tercera ciudad más grande de Ohio después de Columbus y Cleveland.

Esta metrópoli ha tenido un papel importante en la economía y la cultura del Medio Oeste norteamericano. Parte vital de su historia ha sido y es la fe católica, que llegó y se asentó poco después de la independencia. En ese sentido, desde hace más de 200 años la arquidiócesis de Cincinnati ha sido un faro de luz en el Medio Oeste, incluso en épocas difíciles y de cambios.

Debido a los cambios demográficos, sociales y económicos, así como al menor número de sacerdotes y la reducción de la práctica de la fe -fenómenos que se dan en toda la región del Medio Oeste norteamericano- la arquidiócesis de Cincinnati inició hace cinco años un proceso de reestructuración pastoral para organizar y planificar mejor sus recursos. El proyecto se denomina “Beacons of light” (Faros de Luz). La idea se retoma del Papa Benedicto XVI quien señalaba en diciembre del 2006: “La parroquia es un faro que irradia la luz de la fe y, por lo tanto, responde al más profundo deseo del corazón, dando significado y esperanza a la vida de individuos y familias”.

Jan K. Schdmidt, rector de la basílica catedral «St. Peter in Chains»

El objetivo del proyecto es “seguir proclamando el Evangelio y hacer discípulos en este tiempo y lugar concretos”. Parte de la iniciativa es la creación de “familias parroquiales”, es decir una agrupación de parroquias que colaboran y comparten recursos y son dirigidas por un párroco asistido por uno o varios vicarios parroquiales.

Para conocer más acerca de la arquidiócesis de Cincinnati y de la iniciativa “Faros de luz”, Omnes entrevistó al padre Jan K. Schmidt, director de la oficina de “Vitalidad pastoral” y rector de la basílica catedral “St. Peter in Chains”.

¿Cuántos católicos tiene la arquidiócesis y cuál es su estructura?

– Somos 19 condados en el sur y oeste de Ohio. Tenemos 208 parroquias agrupadas en 57 “familias parroquiales” en doce decanatos. Probablemente en los próximos años serán solo seis los decanatos. Cada una de esas familias de parroquias tiene un pastor. 

¿Cuáles son las principales comunidades étnicas de la arquidiócesis?

– En la arquidiócesis de Cincinnati hay alrededor de 450,000 católicos. Se trata principalmente de estadounidenses caucásicos de ascendencia europea. Tenemos una comunidad hispana que ha crecido muy rápidamente con la migración. Hace años, cuando comenzamos el proceso de planificación y reestructuración de la arquidiócesis, calculamos que había 60,000 personas de origen hispano. Pero ahora, con la ayuda de un censo, encontramos que tenemos el doble, es decir, más de 120,000 hispanos, muchos de los cuales no están incluidos en los 450 mil, debido a que la mayoría de ellos no acostumbran registrarse en las parroquias, aunque acudan regularmente a ellas.

¿Cuáles son los principales grupos o apostolados que hay en la arquidiócesis?

– Hay varios, pero nuestro principal ministerio de evangelización se llama “Christ renews his parish” (Cristo Renueva su Parroquia, CRHP) que comenzó en Cleveland, Ohio. Es muy exitoso. Aparte de este, hay otros ministerios que en cierto sentido buscan darle continuidad a CRPH y son facilitados por el Departamento de Evangelización.

CRPH es un retiro de fin de semana para adultos, comienza un viernes por la noche y se extiende hasta el domingo. Algunos párrocos tratan de que el grupo concluya con una de las Misas dominicales  para que esto sirva como una especie de reintroducción a la parroquia. Es muy intenso. Se puede hacer con un sacerdote siempre presente o sin él. Durante el retiro se ofrece el sacramento de la reconciliación y hay muchas actividades. A los señores les gusta mucho el formato y contenido del retiro. Luego del retiro se busca darle seguimiento a las personas que acudieron para mantenerlos involucrados en la parroquia y especialmente ayudarles a que su fe vaya creciendo y se involucren en apostolados en sus parroquias.

¿Cuáles son las principales prioridades del arzobispo Schnurr? 

– Se podría decir que tiene dos prioridades: las vocaciones y la iniciativa denominada “Beacons of light” (Faros de luz). Sobre la primera, el arzobispo ha trabajado muy duro en ese aspecto. Ha sido el catalizador detrás de lo que hemos sido capaces de hacer. Durante su gestión se han ordenado 64 sacerdotes. Es un número bastante bueno para una diócesis de nuestro tamaño. Tenemos un seminario que está funcionando muy bien. Está lleno. Tenemos más de 50 seminaristas estudiando para la arquidiócesis de Cincinnati y otros 60 provenientes de diócesis de todo el país. El lugar es un edificio magnífico en una ubicación maravillosa, un sitio muy espiritual que les brinda a nuestros jóvenes una gran experiencia de formación.

La segunda prioridad es nuestra iniciativa de planificación “Faros de luz”. Su propósito es vigorizar y revitalizar nuestras iglesias por medio de la nueva evangelización con el objetivo de que nuestras comunidades parroquiales sean lugares que atraigan a las personas. No se trata de cerrar lugares, sino construirlos. Esta iniciativa de reestructuración se da debido en parte a los cambios económicos, sociales y demográficos que vivimos en esta parte del país. Por ejemplo, mucha gente se está mudando al sur debido a que la industria y los empleos se han reubicado en esas zonas. Asimismo, la tasa de natalidad ha bajado y eso causa un problema.

Tenemos una sección en la parte norte de nuestra diócesis (tres condados) en donde todos son agricultores, el 95 % de los cuales son católicos, muchos de ascendencia alemana. Con grandes esfuerzos han enviado a sus hijos a la universidad y se sienten orgullosos de ello. Pero sus hijos ya no regresaron a establecerse y vivir en la zona donde nacieron. Se fueron a trabajar a las grandes ciudades. Todo eso significa que tenemos una disminución de nuestra población, un cambio demográfico. Y para tratar de hacer frente a esos cambios, hemos hecho este proceso de reestructuración de “Faros de luz”.

Parte de la iniciativa es la creación de “familias parroquiales”. Antes de 2022, estábamos agrupados en regiones y en muchos casos los sacerdotes tenían varias parroquias, hasta dos o tres. Lo que nos ha permitido esta nueva reestructuración en “familias parroquiales” es asegurarnos de que no solo haya un párroco en cada uno de las 57 “familias parroquiales”, sino que haya varios vicarios disponibles, asignados a ellas. Ahora, por primera vez en 25 años tenemos sacerdotes trabajando juntos. En otras palabras, tenemos pastores con vicarios parroquiales y parroquias que comparten recursos.

¿Cómo fue la experiencia de la arquidiócesis en la fase diocesana del sínodo de obispos?

– Nuestros diáconos permanentes estuvieron a cargo. Más de 3,000 personas participaron en las reuniones. Fuimos la segunda diócesis en terminar de preparar el informe que tenía que ir a la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Creo que saldrán cosas buenas del sínodo. Salieron varios temas, entre ellos la subsidiariedad, y eso es algo que ya practicamos. Es decir, aquí en la vida de la Iglesia existe un diálogo entre el pueblo, su párroco y el arzobispo. Hay comunicación. Las decisiones se toman desde abajo. 

¿Cómo ha sido la experiencia de la diócesis en la iniciativa “Renacimiento Eucarístico”?

– Hace algunos años celebramos nuestro bicentenario en la arquidiócesis. Como parte de las actividades tuvimos una gran peregrinación a través de los 19 condados. Para el Encuentro Eucarístico Nacional en Indianápolis, Indiana, habrá rutas de peregrinación que partirán de diversos puntos del país hacia Indianápolis. Una de esas rutas será a través de Cincinnati. Por ello tendremos muchos eventos relacionados con dicha peregrinación. Por ejemplo, tendremos una Misa en la catedral con el arzobispo, al final de la cual los enviará a Indianápolis. Es una ciudad que está cerca de Cincinnati, a solo una hora y media en coche. El arzobispo está alentando a la gente a participar.

¿Qué le diría a un joven que está en proceso de discernimiento de una vocación sacerdotal o religiosa?

– Creo que una de las cosas más importantes que les diría es perseverar. En su vocación es importante mantener su enfoque en el llamado que Dios ha puesto en sus corazones. Y los que acudan al seminario es importante que se dejen formar, de tal manera que se conviertan en hombres santos que al salir puedan servir bien a su pueblo.

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