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Apollinaire Cibaka: «Humanae vitae habla fuerte al África negra»

Dos meses más tarde del Mayo del 68 francés, el 25 de julio, el Papa Pablo VI, hoy canonizado, promulgó la conocida encíclica Humanae Vitae. Estos días, la Cátedra Internacional de Bioética Jérôme Lejeune ha organizado un congreso en Roma sobre el texto papal. El congoleño P. Apollinaire Cibaka Cikongo, rector de la Universidad Oficial de Mbujimayi, Kasaï Oriental, y miembro de su comité científico, ha conversado con Omnes.

Francisco Otamendi·18 de mayo de 2023·Tiempo de lectura: 6 minutos

El profesor Apollinaire Cibaka

Existen numerosos textos magisteriales, escritos por Papas, que merece la pena analizar. Entre ellos se encuentra, sin duda, la encíclica Humanae Vitae, firmada por san Pablo VI el 25 de julio de 1968, todavía humeantes las revueltas estudiantiles, y sindicales, del conocido Mayo del 68 francés. 

La Cátedra Internacional de Bioética Jérôme Lejeune, que dirige la doctora Mónica López Barahona, ha recogido el guante lanzado por el Papa Francisco, y por san Juan Pablo II, para redescubrir y profundizar en su mensaje, y ha organizado un congreso los días 19 y 20 de este mes en torno a “Humanae Vitae: la audacia de una encíclica sobre la sexualidad y la procreación”.

Este congreso, según sus organizadores, “está dirigido a jóvenes, matrimonios, formadores, sacerdotes, médicos, profesores, teólogos, etc., que quieran volver a descubrir esta llamada profética a favor de la dignidad del amor y la vida humana”. 

Entre los miembros de su comité científico, se encuentra el Rvdo. Dr. Apollinaire Cibaka Cikongo, profesor de Bioética y Rector de la Université Officielle de Mbujimayi, Kasayi Oriental (República Democrática del Congo). Su ponencia versa sobre «Humanae Vitae: un baluarte contra las políticas maltusianas«, y con él ha conversado Omnes. Lógicamente, el profesor Cibaka se refiere en diversas ocasiones al África negra, considerada como una de las regiones más empobrecidas del planeta.

¿Podría hacer una breve síntesis del mensaje de la encíclica Humanae Vitae de san Pablo VI, y una valoración general?

—En pocas palabras, puedo atreverme a presentar la Humanae Vitae como la voz de la sabiduría y de la experiencia de la Iglesia que invita a vivir la alteridad y el misterio del varón y de la mujer, su matrimonio, su sexualidad, su procreación y su familia en su verdad divina y fundante, sin la contaminación de instintos enloquecidos y desenfrenados por ideologías y técnicas perversas que los ponen al servicio del uso reductor, hedonista y destructor del ser humano y de la vida.

Era la época de Mayo del 68, y el mundo parecía vivir en una «psicosis» de la superpoblación. Háganos un breve resumen de su ponencia en Roma.

—Tenía 7 meses en Mayo del 68, así que he nacido y crecido en un mundo culturalmente marcado por la llamada “revolución sexual”, con la psicosis de la superpoblación como uno de sus principales argumentos y constantes. 

La verdad es que, en lugar de hacerse las verdaderas preguntas sobre el sentido de su presencia en el mundo y buscar vías justas de vivirlo de la manera más adecuada, el ser humano ha aprovechado los nuevos poderes que ha adquirido gracias a la ciencia y a la tecnología para librarse de la razón, de la ley natural y de sus implicaciones espirituales y morales, organizando una matanza arbitraria y sistemática de millones de sus semejantes indefensos, sin ninguna consideración ni por su dignidad ni por Dios. 

En el marco de mi ponencia en este Congreso Humanae vitae de Roma, voy a reflexionar sobre siete de los factores internos y externos que, a mi parecer, contribuyen a afianzar esta cultura de la muerte en el África negra.

¿Cómo calificaría la Humane Vitae? Algunos la han llamado profética. ¿Y en relación al África negra?

—La Humanae vitae es un texto breve, sencillo, claro, asequible y, sobre todo, veraz en cada una y en la totalidad de sus afirmaciones. Lo he vuelto a leer con ocasión de este congreso, y creo que nos indica a todos, creyentes de distintas religiones y no creyentes de distintas culturas, la vía a seguir para comprender mejor y sanar la sexualidad humana tan desfigurada y estropeada por la llamada “revolución sexual”. 

Su enseñanza ha de ser considerada como patrimonio de toda la humanidad, ya que conecta con la sana sabiduría de todos los pueblos. Para un africano y muluba del Congo como yo, todo lo que dice de la relación entre el varón y la mujer en el seno del matrimonio, de las exigencias morales de una sexualidad madura y responsable, de la acogida y del respeto de cada vida, no tiene nada de extraño, sino que encuentra un eco profundo en mi cultura. 

Más, con los cambios forzados que estamos viviendo hasta en los pueblos más remotos, la Humanae vitae es una voz que habla fuerte al África negra y la invita a reconciliarse consigo misma, con sus antepasados, con su espiritualidad de la vida, con su legado ético… La sexualidad no es un juego inventado por los hombres, un sinsentido en manos de niños inconscientes e irresponsables, sino un don de Dios, una de las dimensiones constitutivas, estructurantes y maravillosas del ser humano. Desnaturalizarla y destruirla es simplemente desnaturalizar y destruir al ser humano, envenenar sus espacios familiares y sociales de vida.

El control de la población parece un arma en manos de países más ricos, mientras la demografía en esos países conoce una caída dramática, amortiguada en parte por la inmigración. ¿Qué opina? 

—Aparte de ser sacerdote y docente de universidad y de seminarios mayores, soy fundador de Ditunga, una asociación de apoyo a obras eclesiales y sociales que cumple 17 años en octubre 2023 y que trabaja principalmente en la comunidad rural de Ngandanjika, de unas 1.400.000 almas agrupadas en 96 grupos étnicos. 

Esa labor, que me ha llevado a trabajar en el campo de la salud y otros, me ha ayudado a descubrir las caras feas de muchas de las ayudas destinadas a los más pobres. Si quitas las ayudas de la Iglesia católica y de algunas personas de gran corazón, muchos proyectos de desarrollo están llevados por agendas que lo condicionan todo a la aceptación de ideologías y programas contrarios a la cultura local de la vida, de la familia, de la sexualidad… 

En lugar de acompañarnos y ayudarnos a resolver nuestros verdaderos problemas en sus causas estructurales, la mayoría de estos programas no sacan ninguna lección de las desgracias humanas y morales que han causado en las familias y las sociedades occidentales; sólo pretenden destruir nuestras familias, queriendo imponernos la cultura de la sexualidad contra la naturaleza, sin amor ni responsabilidad ni futuro. 

No les preocupan las dictaduras, las injusticias sociales, los cambios climáticos, las guerras de distintos índoles, los saqueos de nuestros recursos naturales y tantas desgracias que ceban a millones de vidas cada año, pues lo quieren resolver todo gracias a una sexualidad desorbitada y asesina.

El Papa Francisco invitó a una reflexión  para “redescubrir el mensaje de la encíclica Humanae Vitae de Pablo VI” (AL, 82 y 222). San Juan Pablo II había hecho lo mismo. ¿Qué impacto ha tenido en su país?

—Para no generalizar y limitarme a la provincia eclesiástica de Kananga, donde estoy concluyendo 9 años de mandato como secretario ejecutivo, sé que la Humanae Vitae es una encíclica muy presente en la pastoral de la familia de nuestras 9 diócesis y existen oficinas diocesanas para acompañar a los novios, a los matrimonios y a las familias en su vocación cristiana. También existen muchos movimientos eclesiales de espiritualidad familiar, pero no es una pastoral fácil, pues existen también muchas ofertas nefastas por parte de los promotores públicos y privados de la “revolución sexual”. Por eso hay que seguir luchando. 

En este sentido, con ocasión del quincuagésimo quinto aniversario de la Humanae vitae (25 de julio 1968-2023), Ditunga, la asociación de la que acabo de hablar, consagra su tercer simposio a una relectura de esta encíclica de san Pablo VI en el contexto de la África negra. 

Bajo el tema La cultura de la vida frente a la cultura de la muerte en la África negra. Inventario y perspectivas, este simposio tendrá lugar del 26 al 28 de octubre de 2023 en  Ngandanjika, en el centro de la República Democrática del Congo. 

Tendrá un total de 15 conferencias de diversos enfoques, pero también comunicaciones de personas interesadas por el tema. Si los medios lo permiten, se invitará a 50 personalidades nacionales o internacionales con responsabilidades o con influencia notable en los mundos de la medicina, de la política, la religión, la literatura, la música…, con la esperanza que su participación pueda contribuir a promover la cultura de la vida.

¿Cuáles son los objetivos de ese simposio en la República Democrática del Congo?

Basándose en la Humanae vitae, el simposio tendrá 4 objetivos principales:

1º) Comprender la cultura cristiana de la vida a partir de la tradición africana y de las influencias que ha recibido de la fe cristiana, de la enseñanza del Magisterio católico, de la reflexión teológica y de otras tradiciones religiosas.

2º) Identificar las caras, las ideologías, las estrategias y los medios de la cultura de la muerte como se está desarrollando en la África negra hoy en día por factores internos y externos.

3º) Romper el silencio sobre prácticas arraigadas de la cultura tradicional y moderna de la muerte en nuestras comunidades, y suscitar un verdadero debate interdisciplinario y social sobre sus retos a las culturas africana y cristiana de la vida.

4º) Hacer propuestas realistas y definir estrategias inteligentes para promover y sostener la cultura de la vida, sobre todo la vida de personas vulnerables.

Espero que este simposio sea una de las contribuciones del llamamiento de los Papas san Juan-Pablo II y Francisco a profundizar y divulgar la enseñanza de Humanae Vitae. Por nuestra parte, uno de los frutos ya esperados es la traducción de Humanae Vitae al ciluba, la principal lengua de la región del Kasayi y una de las 4 lenguas nacionales de la RD Congo.

El autorFrancisco Otamendi

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