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Belén en Navidad. Así se viven estos días en la tierra en la que nació Jesús

Belén es un pequeño pueblo, cercano a Jerusalén, con un 2% de población cristiana y al que la ausencia de peregrinaciones a causa de la pandemia ha golpeado de manera inmisericorde.

Maria José Atienza·25 de diciembre de 2021·Tiempo de lectura: 6 minutos
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Fr. Luis Enrique Segovia Marín, OFM, es el superior del Convento de Santa Catalina «ad Nativitatem», en Belén, de la Custodia franciscana de los santos lugares. Forma parte de la comunidad encargada de custodiar el lugar donde nació Jesús. En la actualidad, Belén es un pequeño pueblo, cercano a Jerusalén, en el que sólo el 2% de la población es cristiana católica. Golpeada por la violencia, en los últimos años, la ausencia de peregrinaciones a causa de la pandemia ha dificultado, aún más, las duras condiciones de vida de esta comunidad palestina cristiana de Belén.

Omnes ha podido conversar conFr. Luis Enrique Segovia que señala la necesidad de apoyar la presencia de la comunidad cristiana en el lugar de nacimiento de Cristo para seguir siendo «piedras vivas» de la fe.

Cada año, el mundo entero contempla «un Belén» en estas fiestas… ¿Cómo se vive la fiesta de la Natividad de Nuestro Señor allí donde nació? ¿Cómo se celebra la liturgia de la Nochebuena y el día de la Natividad?

En Belén, el lugar donde nació Jesús, cada año, con júbilo todos esperan en la Plaza del Pesebre y sus calles cercanas, lugar aledaño a la Basílica de la Natividad.

Vecinos, visitantes y lugareños reciben a la autoridad católica con gozo y alegría y cánticos navideños, mientras bandas locales de boyscouts y filas de frailes, que vienen de todas las comunidades de la Custodia, abren paso a la comitiva en medio del sonido de tambores y aplausos de la gente local.

Las celebraciones comienzan propiamente en noviembre, el último sábado del mes, primer domingo de adviento, en la que se iluminan cuatro velas en la Gruta de la Natividad y, de forma simbólica, se desplazan a los cuatro puntos cardinales. Con esta celebración apuntamos que María es, en cierto modo, la madre que se prepara para el nacimiento Es una preparación remota, ese es el significado de este ritual.

En Belén también celebramos la navidad católica el 25 de diciembre, la ortodoxa el 7 de enero y la armenia el 18 de enero. Tenemos tres navidades, por lo que no hablamos del día de Navidad sino de la temporada de Navidad. Esto crea un hermoso mosaico de gente, al que se suman los musulmanes, que se unen a nuestra alegría en esta festividad.

No obstante, los días en que todos en Belén se unen en celebración son el 24 y 25 de diciembre. El 24 de diciembre el patriarca latino, Mons. Pierbattista Pizzaballa, Patriarca latino de Jerusalén, máximo representante de la Iglesia Católica en Tierra Santa, realiza una procesión entre su sede de Jerusalén y Belén, dando la señal de inicio a los actos litúrgicos de la Navidad.

Mons. Pierbattista Pizzaballa el día de la Natividad en Belén

La presencia de los cristianos en Tierra Santa sigue siendo, al día de hoy, un desafío ¿Cuál es la vida de la comunidad católica de Belén? 

Belén, la ciudad donde la mayoría de los cristianos creen que nació Jesús, se convierte para muchos en un lugar de peregrinación durante las celebraciones navideñas.

Sin embargo, cada vez es menor el número de cristianos que viven allí. Se calcula que hace cien años cerca del 40% de la población de Belén era cristiana. Ahora la mayoría es musulmana y sólo aproximadamente el 2% de los residentes palestinos profesan la fe de Cristo.

La inestabilidad política y económica les ha empujado a emigrar a lugares más prósperos y, por ello, la pequeña comunidad que aún permanece quiere que se la conozca y busca el apoyo con el fin de evitar que la cristiandad desaparezca precisamente del lugar donde Jesucristo vivió y fundó la Iglesia.

La ciudad de Belén, en su mayoría está compuesta por musulmanes, que es más del 95% y el resto son cristianos. La razón: muchos de ellos han tenido que emigrar fuera del territorio, buscando mejores condiciones de vida y tener un futuro más seguro para sus hijos.

La vida para la gente local es impredecible. No se sabe cuándo se dará una guerra, una intifada, una agresión o violencia en general. Quien ha vivido esto no lo quiere para sus hijos, sino por el contrario, quieren que vivan de manera tranquila, pacífica, serena.

La Custodia de Tierra Santa tiene el gran desafío de mantener la presencia de los cristianos en Tierra Santa, porque hay el temor de que, con el tiempo, nuestras iglesias y santuarios se conviertan en museos porque las piedras vivas son, y serán siempre, los cristianos.

– La pandemia de Covid ha golpeado Tierra Santa en una de sus fuentes principales de subsistencia: los peregrinos ¿Cómo están saliendo adelante en esta crisis? ¿Se sienten acompañados, espiritualmente, por los hermanos en la fe? 

Si hay algo que ha traído el coronavirus, además de muerte, ha sido la restricción de la movilidad. Por eso, el turismo ha sido uno de los sectores más golpeados por la pandemia. Esto ha afectado a los cristianos de Tierra Santa, sobre todo la ciudad de Belén, que se dedica, principal y profesionalmente a las peregrinaciones y que, al suprimirse por completo, siguen pasándolo realmente mal.

El turismo es el principal motor de la economía de Belén, y tenía su punto álgido en época navideña y Semana Santa. Las personas que viven allí, un enorme 80% de ellos, dependen del turismo para sus ingresos y ahora han estado sin ningún ingreso.

Por segundo año, los hoteles, restaurantes y tiendas de artículos religiosos, que en esta época del año acogen gran parte de su clientela, forman parte de una ciudad desierta. Todo es silencio y desolación. No hay expectativas de que esto pueda cambiar, las pérdidas económicas son muchas y todo está paralizado.

En el centro de la ciudad, muchas tiendas y restaurantes permanecen aún sin abrir ante la ausencia de turistas. Solo se ve caminar entre sus calles a la población local.

En el ámbito religioso, la mayoría de eventos y celebraciones con motivo de la Navidad seguirán limitados a un número reducido de personas, según la tasa de contagios.

Las celebraciones se deberán llevar a cabo bajo estrictas medidas de higiene, se priorizará su seguimiento “a distancia” y se retransmitirán virtualmente y por televisión para prevenir reuniones y evitar el riesgo de contagios.

El turismo es el principal motor de la economía de Belén, y tenía su punto álgido en época navideña y Semana Santa. Las personas que viven allí, un enorme 80% de ellos dependen del turismo para sus ingresos y ahora han estado sin ningún ingreso.

Fr. Luis Enrique Segovia Marín, OFM.

La presencia de la custodia franciscana es clave para que Tierra Santa siga siendo Tierra Santa y pueda ser lugar de peregrinación y encuentro con Dios ¿Cómo animar y ayudar a esta presencia franciscana? 

La Custodia Franciscana de Tierra Santa existe desde hace 800 años y siempre ha asumido los desafíos a los que se enfrentan nuestros fieles cristianos.

A lo largo de los años, la Custodia ha construido cientos de apartamentos para nuestras familias cristianas en Judea y Galilea. Durante esta pandemia, todas nuestras familias cristianas fueron confinadas en sus residencias, lo que provocó graves problemas económicos. En un gesto de solidaridad, la Custodia perdonó los pagos mensuales del alquiler de sus apartamentos durante un año. Además acompaña a las familias que se encuentran en situaciones difíciles a nivel económico o con problemas sanitarios.

Durante este periodo de pandemia la providencia de Dios, nunca nos ha faltado, para hacer estas obras de caridad. Debo decir «el Señor también está con nosotros». Cuando estamos juntos, tan felices, el Señor está con nosotros, también está con nosotros cuando tenemos momentos de dificultades. Nunca nos abandona, está siempre cerca de nosotros.

Puede que lo veamos o puede que no, pero siempre nos acompaña en el camino de la vida, sobre todo en los malos momentos.

En segundo lugar, la Custodia Franciscana decidió no cerrar las escuelas las clases continuaran on line para nuestros estudiantes; nuestras parroquias han continuado con el apoyo social  y sanitario, a muchas familias, proporcionando canastas de alimentos para los indigentes y para las numerosas familias de sus respectivas parroquias.

La Basílica de la Natividad es también una parroquia, administrada por los franciscanos, y es el lugar central de la comunidad cristiana de Belén. Como todos los lugares de oración está abierto, desde inicios del noviembre. Observando las medidas de seguridad sanitaria, los cristianos pueden venir a la iglesia.

Celebración en la Gruta de la Natividad

– ¿Cómo es la relación de la comunidad católica y, en concreto, de los franciscanos, con otras comunidades religiosas, musulmanes y otros cristianos con las que conviven?

Es muy serena y respetuosa, porque las religiones no tienen por qué ser el muro que separa a las personas o las sociedades.

Sin embargo, hay una realidad que no debemos olvidar y es que la presencia de cristianos en Tierra Santa disminuye cada año a un ritmo vertiginoso.

La Custodia tiene proyectos sociales para sostener a familias cristianas, construye casas y escuelas y se ocupa de la instrucción universitaria. Todo lo que sea posible en favor de las familias cristianas. Pero, si no existe una conciencia de querer quedarse y ser misionera en su propia tierra, todo lo que hagamos no será suficiente. Por eso, los cristianos tienen esa misión especial de transmitirnos la fe.

Hay el temor de que, con el tiempo, nuestras iglesias y santuarios, se conviertan en museos, porque las piedras vivas son y serán los cristianos.

Fr. Luis Enrique Segovia Marín, OFM.

A pesar  de la situación de pandemia que continuamos viviendo, nuestra presencia ha continuado en los santos lugares santos de nuestra redención. En el Santo Sepulcro, Belén, Nazaret y en el resto de santuarios hemos intensificado nuestra oración por el mundo entero.

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