Estados Unidos

Las apuestas deportivas se multiplican. ¿Deberían apoyarlas los católicos?

Las apuestas deportivas parecen estar en todas partes, especialmente cuando se ven o escuchan deportes, tanto universitarios como profesionales. En Estados Unidos, durante la temporada de la ‘Locura de Marzo’, se estima que casi 68 millones de estadounidenses apuestan más de 15.000 millones de dólares en el torneo de baloncesto de la NCAA.

OSV News / Jason Adkins·25 de marzo de 2025·Tiempo de lectura: 4 minutos
Apuestas deportivas Sports Illustrated, OSV News.

Dados de apuestas ante los logotipos de Sports Illustrated y 888 Holdings en ilustración tomada el 24 de junio de 2021 (OSV News/Dado Ruvic, Reuters).

Las apuestas en torno al deporte crecen por todas partes y se multiplican. Por ejemplo, en Estados Unidos, en el torneo de baloncesto organizado por la NCAA (National Collegiate Athletic Association), que se disputa estas semanas, y es denominado ‘March Madness’ o ‘Locura de Marzo’, la previsión es que más de 68 millones de estadounidenses apuestan más de 15.000 millones de dólares.

Sin embargo, pocas personas, aparte de los principales interesados en ganar mucho dinero, prestan atención a cómo se está desarrollando el panorama legal de las apuestas deportivas. En especial en las capitales de nuestros estados, desde que el Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló la Ley Federal de Protección del Deporte Profesional y Amateur (PASPA). Esta anulación permite a los estados crear sus propios marcos reguladores en torno a las apuestas deportivas.

Más ingresos, más adicción

Este asunto, que a menudo se desarrolla entre bastidores, está repitiendo los aspectos depredadores del escándalo de las grandes tabacaleras, y exacerba la adicción de la gente, como la crisis de los opioides. Se prevé que en los próximos 10 años absorba un billón de dólares en ingresos. Cada vez son más los que consideran que la legalización es un gran error.

Reacción de un católico

Afortunadamente, un católico, Les Bernal, está siendo un buen recurso para quienes trabajan para evitar que haya más víctimas.

Bernal es el director nacional de Stop Predatory Gambling, una organización de defensa nacional que está dando a conocer los daños de las apuestas deportivas on line. Y recientemente se unió a mi podcast de OSV, ‘Catholic in America’, para explicar por qué le apasionan tanto las apuestas.

En los años transcurridos desde la PASPA, 39 estados y el Distrito de Columbia han legalizado de alguna forma las apuestas deportivas. Algunos estados permiten las apuestas deportivas en lugares físicos, como los casinos. Otros las permiten también on line a través de aplicaciones como DraftKings o MGM. 

Apuestas depredadoras

El juego depredador, según Bernal, no es el bingo de la iglesia, una partida amistosa de póquer, rifas, o incluso la piscina de la oficina de los brackets del torneo de la NCAA. No hay ‘casa’, y se trata de formas privadas y sociales de juego. Incluso las carreras de caballos se llaman apuestas pari-mutuel, en las que la gente apuesta contra otros. (O cuando los premios se dan en base a apuestas mutuas, dependiendo del número de boletos vendidos, etc.).

Lo que hace la legalización de las apuestas deportivas, según Bernal, es crear una asociación entre el Estado y la industria del juego para que funcionen los sportsbooks comerciales o casas de apuestas. En sus palabras, se trata de un fraude financiero al consumidor sancionado por el Estado y de una imposición a través de la explotación. 

Las Vegas en el teléfono móvil

Cuanto más tiempo se participe, hay una garantía matemática de que se perderá todo el dinero”, afirma Bernal. Y con las apuestas deportivas on line, señala, no sólo estamos poniendo Las Vegas en Main Street (Gibraltar), sino que la estamos poniendo en el bolsillo de todo el mundo a través de su teléfono móvil.

En un estudio reciente sobre 700.000 apostantes deportivos on line, sólo menos del 5 % retiró más dinero del que puso. Y si eres hábil en las apuestas deportivas o sabes cómo vencer al algoritmo, te pueden echar de la plataforma.

Comportamiento adictivo

De hecho, lo que subraya la naturaleza depredadora del sector es que los apostantes veteranos muestran un comportamiento adictivo. Es decir, comprueban sus apuestas a todas horas de la noche para que las empresas ingresen dinero extra en sus cuentas. Es una buena forma de ‘eliminar’ (en la jerga del sector) a quienes tienen más probabilidades de gastar (y, por tanto, perder) dinero. La casa siempre gana.

Enseñanza de la Iglesia

Según el Catecismo de la Iglesia Católica (nº 2413), “Los juegos de azar (juegos de cartas, etc.) o las apuestas no son en sí mismos contrarios a la justicia. Se convierten en moralmente inaceptables cuando privan a alguien de lo necesario para proveer a sus necesidades y a las de los demás. La pasión por el juego corre el riesgo de convertirse en una esclavitud”.

Ya están llegando pruebas de que las apuestas deportivas legalizadas están haciendo precisamente eso.

Prevalencia del juego, amenaza para la salud pública

Los datos muestran que las llamadas a los teléfonos de ayuda al ludópata en Virginia aumentaron un 387 % tras el primer año de legalización. En Nueva Jersey, se cree que el 6 % de los residentes padece ahora un trastorno relacionado con el juego. Y una reciente comisión de 22 expertos académicos convocada por la revista médica ‘The Lancet’ concluyó que los estudios y encuestas existentes demuestran que la prevalencia del juego supone una amenaza significativa para la salud pública.

 Más quiebras, más deudas

Un artículo de Bloomberg de 2024, ‘Sports Betting Apps Are Even More Toxic Than You Thought’, resumía los datos de cómo las apuestas deportivas están afectando a la salud financiera de los estadounidenses. En los estados que permiten las apuestas on line, la puntuación crediticia media desciende casi un 1 %, mientras que la probabilidad de quiebra aumenta un 28 %, Y la cantidad de deudas enviadas a agencias de cobro aumenta un 8 %.

El ejemplo de Bernal

Apoyados por las pruebas que se han ido acumulando tras la anulación de la (ley) PASPA, los católicos deberían seguir el ejemplo de Bernal. Y considerar esta cuestión como una de las principales preocupaciones en nuestra protección de los pobres y vulnerables. Tenemos que arrojar luz sobre los perjuicios de los acuerdos que siguen negociándose entre los políticos y los intereses adinerados del juego. 

En los estados en los que no se han legalizado las apuestas deportivas, hay que hacer un gran esfuerzo para oponerse a ellas. En los lugares donde se han legalizado de alguna forma, debe impedirse que sigan expandiéndose, especialmente on line.

El autorOSV News / Jason Adkins

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