Cine

Ana, de “Madre no hay más que una”: “Yo no me realizo a mí misma: yo soy en relación con otros”

El 20 de octubre se estrenó la película documental "Madre no hay más que una", un homenaje a la maternidad a partir del testimonio de seis madres que cuentan sus experiencias. En Omnes hemos entrevistado a Ana, una de las protagonistas.

Loreto Rios·4 de noviembre de 2023·Tiempo de lectura: 3 minutos

Ana, de la película "Madre no hay más que una"

El viernes 20 de octubre se estrenó la película documental “Madre no hay más que una”, un homenaje a la maternidad a través del ejemplo de seis madres concretas: Ana, Blanca, Isa, Olatz, María y Bea. Dirigida por Jesús García (“Medjugorje, la película”) y de la mano de Gospa Arts, “Madre no hay más que una” muestra los testimonios de estas seis madres en esta época en que cada vez hay menos nacimientos e, incluso, se juzga a los matrimonios que tienen muchos hijos.

Se pueden ver los cines en los que disfrutar de la película y más información aquí.

Tráiler de “Madre no hay más que una”

En Omnes hemos entrevistado a Ana, una de las protagonistas, doctora en Filología que se dedica a la investigación de legajos y manuscritos antiguos. Hace unos meses salió en ABC porque no le permitieron subir al tren con sus cuatro hijos.

¿Qué supuso para ti la maternidad?

Supuso una sorpresa desbordante que dura hasta el día de hoy. Nunca imaginé que la maternidad pudiera redimensionar mi vida de tal manera, llenando de una plenitud nueva cada cosa. Mis hijos me han ayudado a mirar de forma renovada y agradecida a mis propios padres, a maravillarme todavía más ante el misterio que es la vida, incluso a comprender con más hondura su sentido: veo a mis hijos y entiendo rápidamente que estoy aquí para amar y ser amada, que por el hecho de haber sido llamada a la existencia tengo un valor y una belleza inalienable. Vivir junto a ellos, además, me permite reencontrarme con la niña que llevo dentro, me ayuda a hacerme pequeña, sencilla, disfrutona.

¿De qué manera tu vocación al matrimonio te hace crecer en tu relación con Dios?

Mi matrimonio es el regalo más grande que he recibido de Dios, de él nacen nuestros hijos: el modo en que encontré a mi marido contra toda probabilidad y la manera en que me complementa me hacen estar absolutamente segura de que hay un Dios providente que ha hecho que nos cruzáramos en el camino; mi marido es mi lugar de descanso, la ayuda necesaria, mi mayor alegría.

Al mismo tiempo, la oportunidad de entrega mutua que significa el matrimonio me ayuda a entender la dinámica del don en la que nuestra vida encuentra su sentido más hondo: estoy hecha para dar mi vida y lo sé porque en este darnos el uno al otro cada vez nos experimentamos más felices.

En la sociedad actual, muchas veces se pone el acento en que la maternidad supone una renuncia a otras cosas, como el crecimiento profesional. ¿Compartes esta opinión?

Para mí el primer error que entraña esa diatriba es el de haber colocado la familia y el trabajo en el mismo lugar, como si al conciliar ambas estuvieran en pie de igualdad. Mi maternidad y mi responsabilidad me configuran ontológicamente, no así mi trabajo, que me encanta y vivo como una misión, pero en ningún modo está a la altura de mi marido y de mis hijos.

Para mí es más bien al revés, creo que el trabajo debe adaptarse a la familia, a sus ritmos y necesidades, en la medida de lo posible. Además, si algo han aportado mis hijos a mi trabajo es la posibilidad de vivirlo de un modo muy libre, sin poner en él la forja de mi autoestima; mi vida ya es plena, al margen de mi desempeño laboral. De hecho, la expresión “realización laboral” nunca me ha convencido; entre otras cosas, porque yo no me realizo a mí misma: yo soy en relación con otros, que me hacen esposa, madre y, también, profesora.

¿Cuál ha sido el mayor reto de ser madre?

Para mí el mayor reto, la mayor dificultad, es la de comprender que no puedo librar a mis hijos del sufrimiento, es algo que explico en la película; se me hace muy difícil, aunque sé que es así y que, de hecho, no debo caer en el espejismo ni en la trampa de tratar de tenerles en una burbuja. Para una madre el sufrimiento de un hijo duele más que el propio.

¿Por qué crees que la gente debería ver esta película?

Creo que esta película es un regalo porque muestra que la entrega, el cansancio, la renuncia a uno mismo, lejos de ser un enemigo para alcanzar la felicidad, son su trampolín. Me apena que cada vez más hablemos de los hijos como de una carga, en lugar de como un don inmenso que no tendremos vida suficiente para contemplar, comprender ni agradecer. Creo que vivimos en una sociedad que nos propone una concepto muy hedonista e individualista de la felicidad, para el que la maternidad se presenta como un obstáculo; y, en este sentido, me parece que el testimonio de cada una de las madres que aparecen en la película consigue mostrar que la alegría más profunda se esconde entre pañales y cansancio, pero también entre risas, abrazos y conversaciones preciosas antes de dormir.

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