La Jornada Eucarística Mariana Juvenil (JEMJ 2025), se celebrará en Covadonga, junto a la Santina, del 4 al 6 de julio, con el lema ‘Os daré un corazón nuevo’. Allí estará una reliquia del corazón de Carlo Acutis, a quien los valencianos Nuria y Nacho Leal, presentadores de la Jornada, consideran un «ejemplo de santidad, de esperanza, y apóstol enamorado de la Eucaristía».
Reliquia propiedad del obispo de Asís
Carlo Acutis tuvo su papel en la primera JEMJ (en 2024 participaron 1.600 jóvenes, entre 14 y 30 años), “ya que contamos con una parte de la exposición ‘Milagros eucarísticos’, que él realizó, en formato renovado y actualizado. En esta ocasión, su presencia será aún más palpable, por esta importante reliquia, de su pericardio (corazón), y porque la charla del sábado 5 de julio por la mañana versará sobre ‘El legado eucarístico de Carlo Acutis’”, añaden.
“Esta reliquia es propiedad del obispo de Asís, actualmente Monseñor Domenico Sorrentino. La regaló su madre en la beatificación. Y el custodio es Fray Marco Gaballo, rector del Santuario del Despojo (Asís), ha señalado a Omnes la Hna. Beatriz Liaño. “Es la garantía de su autenticidad porque lamentablemente alguien está vendiendo reliquias falsas de cabello de Carlo. La garantía de ésta es que la trae su custodio”.
Nuria Leal (19 años), estudiante de Enfermería en la Universidad de Valencia, y su hermano Nacho (22), que está terminando Filología inglesa, hablan de Carlo Acutis y de los jóvenes, y señalan a Omnes que “hemos visto muchos frutos en los jóvenes a raíz de la primera JEMJ”.
¿Cómo conocisteis la Jornada Eucarística Mariana Juvenil?
– (Nuria y Nacho) Nosotros formamos parte del grupo de jóvenes y laicos que, impulsados por la preocupación que suscitó en nosotros el resultado de una encuesta de EEUU en la que se afirmaba que el 70 % de los jóvenes católicos no creían en la presencia real de Jesús en la Eucaristía, nos vimos llamados a hacer algo al respecto. Es por eso, que junto a otros jóvenes, laicos y sacerdotes creamos la asociación ‘En marcha JEMJ’ y nos pusimos manos a la obra para que los jóvenes pudieran tener un encuentro vivo y real con Jesús en la Eucaristía.
Nuria: El año pasado tuve la gracia de participar como voluntaria en la JEMJ y fue un auténtico privilegio. Todo el trabajo que lleva detrás algo así es inmenso, pero trabajar sabiendo que es para el bien de muchas almas es muy distinto. Te cansas, ¡claro!, pero ves que el Señor actúa, y que ganar almas para el Señor es un esfuerzo muy grande pero que merece la pena.
Nacho: Para la primera edición de la JEMJ, con un grupo de jóvenes de varios movimientos y parroquias, formamos un coro en el que yo participé y este año será la segunda vez que nos reunamos para cantar durante las celebraciones. Muchos son de Valencia, pero también de otras partes de España.
Habéis vivido la fe cristiana desde pequeños en vuestra familia, o en otros ambientes, colegio, etc.?
– Nuestra familia era católica por tradición, o como algunos dicen, de BBC (Bautizos, Bodas y Comuniones). Sin embargo, cuando mi hermana pequeña empezó la catequesis de Primera Comunión, las Siervas del Hogar de la Madre aparecieron para ayudar en la catequesis de padres. Ahí conocimos el Hogar de la Madre y empezamos nuestro camino de conversión hacia una fe más viva.
Vais a presentar la próxima JEMJ. ¿Pertenecéis a algún movimiento o realidad eclesial?
– Nacho: Así es, somos los presentadores de la 2ª edición de la JEMJ, aunque, en los momentos en los que no presentemos, yo estaré en el coro y mi hermana organizando con los voluntarios. Se eligió Covadonga por dos razones: por ser un santuario mariano y porque ahí comenzó la reconquista de España. Obviamente, este no es un encuentro político. Cuando hablamos de la reconquista queremos expresar un deseo de volver a conquistar los corazones de los jóvenes en la fe a través de Jesús Eucaristía y la Virgen María, Nuestra Madre, que ya comenzó el año pasado.
– Nuria: Los dos pertenecemos al movimiento Hogar de la Madre, mi hermano como postulante, en la rama de los Siervos y yo como miembro del Hogar de la Madre de la Juventud ‘HMJ’. Para los cristianos, pero en especial para los jóvenes, es muy necesario vivir la fe en comunidad, tener el apoyo de otros jóvenes que viven lo mismo que tú, que están también en la lucha y que te animan cuando más te cuesta.
Fue precioso ver el año pasado cómo jóvenes de tantos movimientos acudieron, se veía la riqueza de la Iglesia en tantos carismas distintos.
¿Qué es para vosotros la Eucaristía? ¿Y la devoción a la Virgen Maria? En la JEMJ van juntas.
Nuria: Para mí, la Eucaristía es el sentido de mi vida. Cuando uno descubre la grandeza de la Eucaristía, de que es Dios mismo a quien recibes y que te da fuerzas para luchar, no puedes vivir de manera indiferente. ¡Tu vida cambia! Para mí la Eucaristía es una necesidad, es un encuentro de amor y de humildad, donde el Señor viene a habitar en nuestro pobre corazón para hacerlo nuevo. Y es precisamente eso lo que queremos que los jóvenes encuentren en la JEMJ. La Virgen María para mí es mi Madre, mi Maestra, mi Modelo a seguir.
Nacho: Coincido con mi hermana en decir que para mí la Eucaristía es el sentido de mi vida. Es el Corazón de Jesucristo. Es Jesucristo. Adorarle es volver a la Fuente de Agua Viva. Es una conversación de corazón a corazón. Recibirle con la mayor reverencia y recogimiento posible debería ser nuestra única preocupación del día. Recibir a Dios. Es un regalo inmenso. Y la devoción a María no es solo un amor de un hijo a su Madre. Por ella, por su sí, se encarnó el Verbo eterno en su vientre virginal. Le debemos todo lo que somos. Su sí nos dio la Vida.
Hablemos un momento de Carlo Acutis.
Nuria: Es un gran amigo para mí. No debemos desaprovechar la amistad con los santos. Son nuestros amigos y de verdad que nos ayudan. A mí me da mucha esperanza y me acerca mucho más el Cielo. Es un ejemplo de que la santidad no es de otros tiempos, es algo que también estamos llamados a vivir ahora y siempre. Carlo es una muestra de que no hace falta grandes cosas, sino vivir lo que el Señor nos pide en cada momento, en la sencillez de la vida cotidiana, pero eso sí, enamorados de él. Él era un enamorado de la Eucaristía y para mí, un ejemplo de cómo vivir la juventud para el Señor.
Nacho: Es un ejemplo de esperanza. ¿Un joven católico santo? Hoy en día parece impensable. Es como si ya no se produjesen santos jóvenes, como si la máquina se hubiera estropeado. Pero él nos ha dado un testimonio de vida actual de cómo llegar a ser santo siendo un chico normal, un verdadero apóstol enamorado de la Eucaristía. Ojalá los jóvenes que acudan a la JEMJ y a su canonización lo adopten como protector y modelo para sus vidas.
El año pasado muchos jóvenes recibieron el sacramento de la Penitencia. ¿Qué dirías para animar a la gente a recibirlo?
– Nuria: El año pasado, la Jornada fue fuente de misericordia y de confesiones sin parar. Hay alguna anécdota graciosa, como la de un joven, que tras llevar intentando confesarse todo el encuentro y encontrando siempre los sacerdotes ocupados y con una cola inmensa, se acercó al obispo Mons. Jesús Sanz, y a diez minutos de empezar la misa que él mismo presidía, le dijo: “Obispo! ¿Me puede confesar? Es que llevo todo el finde intentándolo pero es imposible!”. El obispo reaccionó con una sonrisa y aceptó confesarle (llegó a tiempo a la misa…).
Para animar a un joven le diría que no tenga miedo, que el Señor es bueno y busca perdonarnos y que volvamos a Él.
– Nacho: “Volveré junto a mi Padre”, eso pensó el hijo pródigo cuando humillado se vio lejos de casa y con su vida desordenada. Pues igual nosotros necesitamos volver a la casa del Padre, volver a su lado. Y qué mejor manera que la confesión. Pedir perdón a Dios por haberle herido, por haberle negado nuestro amor. Y Dios perdona siempre, siempre, siempre. Necesitamos ese perdón.
Para concluir, un breve balance tras la anterior JEMJ.
– (Nuria y Nacho) Hemos visto muchos frutos en los jóvenes a raíz de la primera JEMJ: algunos tomaron el propósito de ir a misa diaria y lo siguen haciendo, otros descubrieron su vocación o recibieron la gracia para responder a la llamada del Señor, otros muchos volvieron a la fe después de un tiempo alejados… ¡Y tantos frutos que nunca llegaremos a ver! Merece la pena darle esta oportunidad al Señor para que nos vuelva a enamorar de Él y podamos ser jóvenes generosos, entregados y santos.