El Camino Sinodal alemán, iniciado en diciembre de 2019 como respuesta a la crisis de abusos sexuales y a la pérdida de confianza de los fieles, da un paso más hacia su consolidación: la Conferencia Episcopal Alemana (DBK) planea transformar este proceso temporal en una estructura estable denominada “Conferencia Sinodal”. Sin embargo, el Vaticano ya advirtió en varias ocasiones que un órgano con capacidad de control sobre los obispos no tiene cabida en el Derecho canónico.
El Camino Sinodal fue concebido como un espacio de diálogo abierto entre obispos, clérigos y laicos para debatir sobre poder en la Iglesia, moral sexual, ministerios y participación laical, con el objetivo de proponer reformas organizativas y pastorales. Sin embargo, ya en su desarrollo comenzaron a evidenciarse signos de ruptura con el gobierno de la Iglesia por ejemplo al pedir la equiparación de decisión entre laicos y obispos, cambios en materia de moral, etc. Varios obispos y participantes, de hecho, han manifestado su oposición a este desarrollo y algunos han abandonado las sesiones.
La intención final de esta nueva estructura es consolidar un mecanismo en el que los laicos no solo deliberen, sino que puedan tomar decisiones junto a los obispos, incluyendo aspectos sensibles como los presupuestos diocesanos. Es decir, no se trata de un órgano consultivo sino ejecutivo.
La nueva propuesta
Tras varias advertencias de Roma sobre la invalidez de un “Consejo Sinodal” como órgano permanente, se constituyó un Comité Sinodal encargado de diseñar una hoja de ruta hacia la nueva estructura. Entre el 29 y el 31 de enero, en Stuttgart, se eligieron los últimos 27 miembros de la Conferencia Sinodal, que ahora sustituye al nombre inicial de “Consejo”. Aunque el cambio de denominación busca reducir tensiones, persiste la sospecha de que se trata de una estructura de seguimiento permanente del episcopado.
La futura Conferencia Sinodal estará integrada por 81 miembros, divididos en tres bloques: 27 obispos diocesanos, 27 delegados del Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK) y otros 27 miembros seleccionados según criterios diversos, incluyendo jóvenes, religiosos y mujeres. Los estatutos ya contaron con aprobación unánime del ZdK, y a final de mes se votarán en la Conferencia Episcopal, prevista entre el 23 y 26 de febrero. Sin embargo, luego requerirá la aprobación final de Roma.
Críticas
León XIV ha expresado su preocupación de que “muchos católicos en Alemania” no se ven reflejados en algunos aspectos del proceso, como demostró el hecho de que cuatro mujeres participantes se separarán de el.
El Papa también recordó que el Camino Sinodal no es “el único” camino posible en el país. Según Vatican News, el pontífice percibe similitudes con la sinodalidad de la Iglesia universal, pero también “diferencias significativas”.
El apoyo social al proceso se muestra limitado: una encuesta de septiembre de 2025 indica que solo el 21% de los católicos alemanes se declara a favor, frente a un 17% en contra, mientras que el 58% no respondió.
Entre los obispos, la percepción también es diversa. Incluso el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y uno de los impulsores del Camino Sinodal, declaró un querer “una instancia superior que me controle constantemente como obispo. No es posible. Eso es precisamente lo que Roma no quería”.
Por su parte, el cardenal Rainer Maria Woelki, de Colonia, uno de los más críticos, declaró hace unas semanas que para él el Camino Sinodal “ha terminado” y no participará en la asamblea final ni en los pasos para establecer el organismo permanente.
El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Mons. Georg Bätzing, insistió en que la Conferencia Sinodal no comenzará a funcionar sin la aprobación de Roma, calificando de “provocación innecesaria” cualquier intento de avanzar sin el consentimiento de la Santa Sede. Bätzing subrayó que la Iglesia en Alemania no pretende actuar al margen de la Iglesia universal, manteniendo abierta la puerta al diálogo con el Vaticano.




