Vaticano

El Papa: que callen bombas y armas, y el conflicto no se extienda al Líbano

León XIV ha rezado en el Ángelus de este III Domingo de Cuaresma por varios motivos: que callen bombas y armas, y el conflicto no se extienda a países como el Líbano. Por las mujeres que sufren violencia. Y para que la Iglesia reconozca “las sorpresas de Dios!, y acudamos a Jesús, “respuesta de Dios a nuestra sed”.  

Francisco Otamendi·8 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos
Bombas israelíes en Líbano.

Personas inspeccionan los daños en la ciudad libanesa de Nabi Chit el 7 de marzo de 2026, donde el ejército israelí llevó a cabo una operación aérea con tropas durante la noche. (Foto de OSV News/Mohammad Yassine, Reuters).

El llamamiento del Papa a que “elevemos nuestra humilde oración al Señor para que cese el fragor de las bombas, callen las armas, y se abran espacios de diálogo, en el conflicto de Irán y Oriente Medio”, ha sido el clamor principal de León XIV en el Ángelus de este III Domingo de Cuaresma. Al mismo tiempo, ha pedido que el odio y el miedo no se extiendan a otros países como Líbano, que pueden caer nuevamente en la inestabilidad. 

El Pontífice ha manifestado que “desde Irán y desde todo Oriente Medio, continúan llegando noticias que nos causan profunda consternación. Episodios de violencia y devastación”. Y ha confiado la oración de súplica por el diálogo y la paz a “María, Reina de la Paz. Que interceda por aquellos que sufren a causa de la guerra, y acompañe los corazones por el largo camino de la reconciliación y de la esperanza”.

Oración por las mujeres que sufren violencia, y por la igualdad

En segundo lugar, tras el rezo de la oración mariana del Ángelus, el Papa recordado que “hoy 8 de marzo se celebra el Día internacional de la Mujer. Renovemos el compromiso, que para nosotros cristianos se funda en el Evangelio, para que se reconozca la igualdad del hombre y la mujer. Lamentablemente, muchas mujeres, desde la infancia, son discriminadas y sufren diferentes formas de violencia. A ellas de modo especial va mi solidaridad y mi oración”.

A continuación, como hace siempre, el Papa ha saludado a numerosos grupos de peregrinos y fieles de países americanos y de todo el mundo, también italianos.

Para los que recibirán el Bautismo en Pascua, y para todos

Al comenzar su alocución, en la que ha comentado el diálogo de Jesús con la samaritana en el pozo de Sicar, el Sucesor de Pedro ha recordado a todos los que recibirán el Bautismo en Pascua, y ha dicho: 

“El diálogo entre Jesús y la mujer samaritana, la curación del ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro, desde los primeros siglos de la historia de la Iglesia, iluminan el camino de quienes, en Pascua, recibirán el Bautismo e iniciarán una vida nueva”.

“Estas grandes páginas del Evangelio, que comenzamos a leer desde este domingo, se ofrecen a los catecúmenos, pero al mismo tiempo son escuchadas nuevamente por toda la comunidad, porque ayudan a convertirse en cristianos o, si ya lo somos, a serlo con mayor autenticidad y alegría”, ha dicho León XIV

“Jesús es la respuesta de Dios a nuestra sed”. “La Cuaresma es un don”

A continuación, el Papa ha subrayado que “Jesús, en efecto, es la respuesta de Dios a nuestra sed. El encuentro con Él, como le sugiere a la Samaritana, activa en lo profundo de cada uno un ‘manantial que brotará hasta la Vida eterna’ (Jn 4,14). ¡Cuántas personas, en todo el mundo, buscan todavía hoy esta fuente espiritual!”, ha dicho.

“A veces me es accesible -escribía la joven Etty Hillesum en su diario-. Pero a menudo hay piedras y escombros taponando ese pozo y entonces Dios está enterrado. Hay que desenterrarlo de nuevo. Queridos hermanos, no hay energía mejor empleada que la que dedicamos a liberar el corazón. Por eso, la Cuaresma es un don: entramos en la tercera semana y ya podemos intensificar el camino”.

El Señor dice a su Iglesia: “Reconoce las sorpresas de Dios”

Comentando el episodio evangélico, en el que sus discípulo quedaron sorprendidos al ver [a Jesús] hablar con una mujer”, (Jn 4,27), el Papa ha alentado a los fieles: “El Señor también dice a su Iglesia: ‘Levanta los ojos y reconoce las sorpresas de Dios’”. 

“La mies es mucha; quizá son pocos los obreros, porque están distraídos con otras actividades. Jesús, en cambio, está atento.  Aquella mujer samaritana, según las costumbres, simplemente habría tenido que ser ignorada; sin embargo, Jesús le habla, la escucha, le da confianza sin segundas intenciones y sin desprecio”.

“¡Cuántas personas buscan en la Iglesia esa misma delicadeza, esa disponibilidad!”, ha exclamado el Papa. Y qué hermoso es cuando perdemos la noción del tiempo para prestar atención a quien encontramos, tal como es”. 

La Samaritana, primera de muchas evangelizadoras

La Samaritana se convierte así en la primera de muchas evangelizadoras, ha dicho León XIV. “Desde su aldea de despreciados y marginados, muchos, gracias a su testimonio, salen al encuentro de Jesús, y también en ellos la fe brota como agua pura”. 

“Pidamos hoy a María, Madre de la Iglesia”, ha concluido el Papa, “poder servir, con Jesús y como Jesús, a la humanidad sedienta de verdad y de justicia.  No es tiempo de oposiciones entre un templo y otro, entre “nosotros” y “los otros””.

El autorFrancisco Otamendi

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