El cardenal Parolin, Secretario de Estado Vaticano, ha enviado hoy -18 de marzo- una carta a los obispos franceses, reunidos en Lourdes para la celebración de su Asamblea Plenaria.
El texto es iniciativa del Papa León XIV que, además de enviarles sus oraciones por los frutos de esa reunión, toca muchos aspectos importantes con una claridad y valentía notables.
Educación
El Santo Padre muestra su interés por varios temas que abordarán los prelados estos días. En primer lugar, destaca la educación, “un tema que resonó especialmente con el Papa Francisco por su importancia crucial tanto para el futuro del mundo como para la proclamación del Evangelio”.
En un contexto de “creciente hostilidad hacia las instituciones católicas y de cuestionamientos a su carácter distintivo”, el Pontífice “anima a defender con firmeza la dimensión cristiana de la educación católica, que, sin referencias a Jesucristo, perdería su propósito fundamental”.
Abuso a menores
Además de continuar con el proceso de reparación de reparación a las víctimas que han iniciado en Francia y continuar desarrollando las medidas de prevención, el Papa explica que la misericordia también debe alcanzar “a los sacerdotes culpables de abuso”, de modo que también “sean objeto de sus reflexiones pastorales”.
León XIV señala que tras “años de dolorosas crisis, ha llegado el momento de mirar con firmeza hacia el futuro y ofrecer un mensaje de aliento y confianza a los sacerdotes de Francia, que han sufrido enormemente”.
Liturgia tradicional
Finalmente, el Santo Padre pide prestar especial atención a las comunidades vinculadas al Vetus Ordo, que crecen numerosamente. Concretamente, Parolin señala que “es preocupante que una herida dolorosa en la celebración de la Misa, sacramento mismo de la unidad, siga abriéndose en la Iglesia”.
“Para sanarla, es ciertamente necesaria una nueva perspectiva mutua, con una mayor comprensión de las sensibilidades de cada uno”, continúa diciendo la carta. Anima a tener “una perspectiva que permita a los hermanos, enriquecidos por su diversidad, acogerse mutuamente en la caridad y la unidad de la fe” y concluye animando con la esperanz de “que el Espíritu Santo les sugiera soluciones concretas que permitan la inclusión generosa de aquellos sinceramente adheridos al Vetus Ordo, de acuerdo con las directrices establecidas por el Concilio Vaticano II en materia de Liturgia”.



