Evangelización

“Sin los sacramentos no es posible una auténtica reforma de la Iglesia”

Se ha celebrado la IV Jornada de Estudio de la iniciativa Neuer Anfang (“Nuevo Comienzo”). Para la renovación de la Iglesia católica se propuso acudir a la Escritura, la Tradición y la renovación interior de cada creyente, especialmente a través de los sacramentos.

José M. García Pelegrín·21 de junio de 2022·Tiempo de lectura: 4 minutos

“Toda forma de autorreferencialidad es fatal“. Y una iglesia que no evangeliza, que no es misionera, es una iglesia autorreferencial. En estos términos se expresó Martin Brüske, profesor de ética en la Escuela Superior de Teología de Aarau, en su conferencia “Una reforma sin cisma”. Con ella se inició la cuarta Jornada de Estudio online de la iniciativa Neuer Anfang (“Nuevo Comienzo”). Seis ponentes de Alemania y Austria abordaron diversos aspectos de una renovación “estructural, cultural y espiritual” de la Iglesia católica, según dijo el moderador Dominik Klenk.

Estas jornadas de estudio se deben a dicha iniciativa, un grupo de laicos, antropólogos, filósofos, teólogos y publicistas de lengua alemana. Se han propuesto comunicar puntos de vista teológicos y filosóficos como alternativa al “camino sinodal”, con blogs, análisis, videoconferencias y jornadas de estudio. Tras la asamblea plenaria del camino sinodal en febrero de 2022, los iniciadores redactaron un “Manifiesto de Reforma”. Fue firmado por más de 5.000 fieles y entregado al Papa Francisco.

La auténtica reforma

En relación con los “criterios para una verdadera reforma que pueda conducir a una auténtica renovación porque lleva a la Iglesia a la fuente de su vida”, Martin Brüske hizo una relectura del libro de Yves Congar Vraie et fausse réforme dans l’Eglise (“Falsas y verdaderas reformas en la Iglesia”) de 1950. Según Brüske, este libro —que tanto Juan XIII como Pablo VI “leyeron intensamente”— no es un programa teórico de reforma, sino la respuesta a la constatación de que Francia se había convertido en un “país de misión”. Por eso, ofrece respuestas para la labor pastoral. La cuestión de cómo puede tener éxito una reforma sin romper la unidad eclesial, es altamente actual. La respuesta de Congar: redescubrir la tradición, la Sagrada Escritura y los Padres de la Iglesia.

De ahí, Martin Brüske llega a la conclusión de que la Iglesia debe ser reformada de manera que conserve la unidad de estructura y vida. La fidelidad al futuro implica la fidelidad a los principios, a la tradición. Para la Iglesia, la reforma significa reforzar la presencia del Evangelio, la relación de las personas con Cristo. Para ello, es esencial la “conversión de los corazones”, que denominó “la dimensión de lo subjetivo”: la verdadera reforma consiste en la “relación viva de cada persona con Jesucristo”.

Mirar a la tradición

Sobre verdaderas y falsas reformas habló también la religiosa dominica Theresia Mende, que dirigió el Instituto para la Nueva Evangelización de la diócesis de Augsburgo de 2018 a 2021. Para ello se basí en los mensajes a las siete iglesias de Asia Menor que recoge el Apocalipsis en los capítulos 2 y 3.

En la Iglesia hay una necesidad de reforma desde el principio. Del reproche a la iglesia de Éfeso: “Tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete”, concluye: “una Iglesia sin el fuego del primer amor no perdurará”. De esas palabras, dijo, se infiere una clara directiva: “¿quién puede negar que esto, precisamente esto, es lo que falta hoy en nuestra Iglesia?”. Exteriormente, parece ir bien: “tenemos hermosos edificios, una tradición centenaria, disponemos de suficientes recursos financieros, tenemos un impresionante aparato administrativo, escuelas, instituciones sociales, proyectos e incluso sínodos…”. La pregunta, sin embargo, es: “¿y el primer amor?, ¿no están nuestras comunidades a menudo cansadas por dentro, poco encendidas por Cristo? Suelen mantener un aparato, pero ya no están llenas de vida”.

La Iglesia en Alemania

Para una verdadera reforma de la Iglesia en Alemania, Sor Theresia recomienda que se tome en serio la amonestación a la iglesia de Éfeso. Debe dedicar toda su energía a la renovación de la vida espiritual interior de cada creyente, al encuentro personal con el Señor. Lo más importante que debería hacer el camino sinodal sería renovar la relación personal con Jesús. “Es lo que los últimos Papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y también Francisco llaman nueva evangelización”. Retóricamente, se pregunta: “¿pero es la renovación espiritual, la nueva evangelización, realmente el tema principal del camino sinodal?”. Según ella, este exige más bien una reforma estructural de la Iglesia con las consabidas cuestiones político-eclesiásticas. “¿Dónde está la llamada a la vuelta al primer amor?”. A la renovación solo conducen la oración y sobre todo la adoración eucarística “cara a cara con el Señor”.

La verdadera reforma de la Iglesia

Refiriéndose a la tercera epístola, a la comunidad de Pérgamo, en el Apocalipsis y a la advertencia que contiene contra “la doctrina de los nicolaítas”, que querían adaptarse a la sociedad para evitar dificultades y desventajas. Sor Theresia se pregunta: “¿Dónde es necesaria y posible la adaptación a la sociedad secular, dónde está el límite” para renunciar a la propia identidad? Una verdadera reforma de la Iglesia debe consistir en un claro compromiso con Jesucristo y en una “adhesión sin componendas a las enseñanzas de la Iglesia Católica”.

Por el contrario, el camino sinodal abandona deliberadamente el terreno de la enseñanza católica en la creencia de que “la Iglesia universal se unirá al progreso alemán”. Las reformas de la moral sexual propugnadas por el camino sinodal no son bíblicas, una verdadera reforma, sino “una disolución de la moral”.

La iglesia actual se parece sobre todo a la iglesia de Laodicea, externamente rica e interiormente vacía y pobre. La séptima epístola del Apocalipsis dirigida a esta comunidad trata de la tibieza en el amor y la vida espiritual. “¿Cómo es la reforma en una iglesia tibia, en una iglesia autocomplaciente que se ha vuelto ciega a su propia pobreza?” La verdadera reforma, dijo, consiste no solo en volver a Cristo, sino también en la voluntad de “ser purificado y limpiado por él”.

Acudir a los sacramentos para reformar la Iglesia

La purificación se da en el sacramento del bautismo y se vuelve a dar en el sacramento de la penitencia. “Para una verdadera reforma de la Iglesia, debemos redescubrir los sacramentos del Bautismo y la Penitencia. Porque los sacramentos son lugares de encuentro directo con el Señor. No es posible una reforma de la Iglesia sin el renacimiento de estos sacramentos”.

Las otras conferencias de la IV Jornada de Estudio online también trataron de la reforma de la Iglesia acudiendo a las fuentes. Desde la Sagrada Escritura (Thomas Schumacher), desde los Padres de la Iglesia (Manuel Schlögl) y desde la profecía (Marianne Schlosser). La Jornada ofreció enfoques para una renovación de la Iglesia desde la Escritura y la Tradición, sobre todo desde la renovación interior de cada creyente.

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