Vocaciones

Sacerdotes santos: beato Otto Neururer

El beato Otto Neururer fue el primer sacerdote asesinado en un campo de concentración nazi, en el de Buchenwald. Su fama de santidad destacó por el hecho de compartir sus escasas raciones de comida con los prisioneros más débiles, entre tantas otros hechos heroicos.

Pedro José María Chiesa·25 de marzo de 2022·Tiempo de lectura: 3 minutos
otto neururer

El matrimonio austríaco formado por Alois Neururer e Hildegar Streng, modestos granjeros que administraban un molino en Austria, tuvo doce hijos. El último de ellos fue el beato Otto Neururer. El padre del beato a quien hoy evocamos, falleció cuando éste tenía tan sólo ocho años.

Otto se preparó para el sacerdocio con los “vicentinos”, y recibió la ordenación presbiteral en la solemnidad de san Pedro de 1907. Luego quiso unirse a los jesuitas para trabajar en las lejanas misiones que estos tenían en diversas partes del mundo, pero su frágil salud hizo que no lo aceptasen. 

Durante quince años fue vicario parroquial de Saint James (1917-1932), donde trabajó como maestro de religión en las escuelas de la parroquia. 

Nombrado párroco en Goetzens (1932), además de la cura de almas específica en su parroquia (Santos apóstoles Pedro y Pablo), prestó servicios espirituales al Movimiento Social Cristiano (alienado con la reciente e impactante encíclica Rerum Novarum), lo que le supuso disgustos con los superiores que no veían con buenos ojos la base de la naciente Doctrina Social de la Iglesia, y fuertes riesgos de muerte cuando tuvo lugar la anexión de Austria por parte de los nazis (1938), que implicó el arresto y asesinato de muchos sacerdotes.

Ya en su parroquia, con valiente celo apostólico aconsejó con decisión a una muchacha para que no se uniera a un hombre divorciado, ateo y de vida disoluta. La joven no sólo no siguió los consejos del párroco, sino que se los dio a conocer a su amante. Este hombre, amigo personal de Franz Hofer, jefe nazi del distrito, hizo arrestar a Neururer el 15 de diciembre de 1938, bajo la acusación de “difamación del matrimonio germánico”. Al dar sus consejos Neururer era consciente de los riesgos. 

Luego, a poco de comenzar la guerra, septiembre de 1939, fue trasladado al campo de concentración de Buchenwald (prácticamente un campo de exterminio, en razón de las crueldades y fusilamientos masivos que padecieron muchos prisioneros). 

Por ser sacerdote (in odium fidei) fue con frecuencia torturado; su fama de santidad destacó por el hecho de compartir sus escasas raciones de comida con los prisioneros más débiles; y. sobre todo, porque cuando un prisionero le pidió ser bautizado, a pesar de muchos indicios que señalaban que podía ser una trampa (la acción estaba penada con la muerte), en razón de la consciencia de su misión sacerdotal, accedió. Efectivamente, era una trampa. 

El hecho tuvo lugar a fines de abril de 1940. Como castigo, después de varias torturas, un mes después fue colgado boca abajo, desnudo. Allí estuvo sufriendo cruelmente, sin quejarse en lo más mínimo, orando por sus ejecutores, hasta su fallecimiento después de treinta y cuatro horas de larga agonía (30 de mayo de 1940). Fue el primer sacerdote asesinado en un campo de concentración nazi. El sacerdote que lo asistió en sus tormentos, Alfred Berchtold (falleció en 1985), alcanzo a declarar que, estando colgado, nunca se quejó, y siempre rezó por sus verdugos murmurando oraciones. Su cruel sentencia de muerte fue ordenada directamente por el famoso y sádico sargento mayor Martin Sommer, el “Verdugo de Buchenwald”.

Fue beatificado como mártir in odium fidei, por san Juan Pablo II, en la Basílica de San Pedro, el 24 de noviembre de 1996. Sus restos fueron vilmente incinerados en un crematorio civil para borrar las pruebas de la brutal tortura. Los nazis declararon que murió por afección cardíaca. Afortunadamente sus fieles recuperaron las cenizas que hoy se encuentran depositadas bajo el altar de la parroquia que presidía.

Hoy la Iglesia católica lo propone como intercesor para los predicadores, para la santidad del matrimonio cristiano y para el espíritu de servicio sacerdotal. El beato Neururer, al igual que los Santos Inocentes, predicó el Evangelio non loquendo sed moriendo. Por otra parte, teniendo en cuenta que san Francisco de Asís afirmaba “Predicad el Evangelio, si es necesario con palabras”, Neururer siguió ejemplarmente este consejo, por lo cual es digno intercesor de los predicadores. También es digno defensor de la santidad del matrimonio, y de la indisolubilidad, al igual que santo Tomás Moro. Y en relación al espíritu de servicio sacerdotal, su muerte por administrar un riesgoso bautismo, nos interpela a todos los sacerdotes a no valorar la vida física como bien supremo, o al menos no por sobre la vida espiritual de los propios fieles.

Destacables fueron las palabras del santo Papa Juan Pablo II, en la homilía de su beatificación: «Hoy, como Romano Pontífice, tengo el honor de beatificar a uno de los hijos más fieles de la Iglesia; y al hacerlo honraré su noble decisión de preferir la muerte antes que arrodillarse ante la Bestia y su imagen (Apocalipsis 13, 1). Con su muerte, Neururer hizo resplandecer ante las tinieblas del relativismo contemporáneo que tanto afectan al matrimonio, un rayo soberano de la realeza de Cristo sobre la historia”. En 2019 se promocionó un film que narra la historia de la vida y el asesinato de este venerable sacerdote, el cual, si hoy viviera, de seguro preferiría morir asesinado antes que doblar su rodilla ante la Bestia y su imagen contemporánea más visible, la ideología de género, y que tampoco vacilaría en preferir morir ejecutado para no doblar su rodilla ante todas las propuestas de anular o debilitar la indisolubilidad y heterosexualidad del matrimonio cristiano.

El autorPedro José María Chiesa

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