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Polonia y Hungría: programas familiares ante la natalidad española

La inversión en familia en Polonia y Hungría ha mostrado un fuerte contraste con el sombrío panorama de la natalidad en España, según una Jornada sobre ‘Natalidad y Políticas de Ayuda a la Familia’ en la Universitat Abat Oliba CEU. La viceministra polaca de Familia, Bárbara Socha, y la embajadora húngara en España, Katalin Tóth, mostraron ayer la apuesta por la familia de sus países.

Francisco Otamendi·15 de noviembre de 2022·Tiempo de lectura: 5 minutos
natalidad

El año pasado, España tenía 11,5 millones más habitantes que en 1976, hasta llegar a 47,5 millones, pero nacieron un 50 % menos niños que 45 años antes. La fecundidad ha bajado a 1,2 hijos por mujer, “un nivel catastróficamente bajo”. En España muere más gente que la que nace, manifestó en su intervención Alejandro Macarrón, coordinador del Observatorio Demográfico del CEU.

Con las pautas de fecundidad españolas recientes, el 40 % o más de los jóvenes españoles no tendrá ni siquiera un hijo, y de más mayores, en torno a la mitad no tendría ni siquiera un nieto. Hace una generación y media, solo entre el 10 y el 12 % de los españoles no tenía niños, añadió el experto.

Y prosiguió: La inmensa mayoría de las familias en España con hijos tienen solo uno o dos hijos, y las familias realmente numerosas (con 4 ó 5 hijos, o más) son ahora un porcentaje ínfimo del total. Hasta hace 40–50 años, las familias numerosas eran muy abundantes.

Estos y otros datos, expuestos por Alejando Macarrón por la mañana, contrastaron con la apuesta por la familia y la natalidad lanzada por la tarde por las representantes de Hungría y Polonia.

Inversión para el futuro

“La familia es el valor más importante para nosotros, es incluso más importante que tener una buena salud, una buena carrera profesional, prosperidad económica, riqueza, buenos amigos o éxito en general. Nosotros identificamos la felicidad como una felicidad familiar”, manifestó Bárbara Socha, número 2 del departamento de Familia de Polonia, de forma telemática.

“Todas las medidas que tomamos en Polonia tienen el objetivo de crear un entorno apropiado para formar una familia y tener hijos. Esto es una inversión necesaria para el futuro de Polonia. Es un reto, no solo para el gobierno de Polonia, sino también para los gobiernos locales, empleados, y organizaciones no gubernamentales y muchos otros grupos de interés”, señaló la viceministra.

A continuación, la política polaca expuso programas y planes de apoyo a las familias, como Family500+, prestaciones ahora generales por la crianza de los hijos; el Good Start Program, diseñado para apoyar a las familias con hijos en colegios, independientemente de los ingresos; u otro instrumento creado este año, Family Care Capital, que ayuda a implementar formularios para el cuidado de los niños por debajo de los 3 años con las preferencias que tengan los padres, además de una tarjeta para familias numerosas, la Large Family Card, que utilizan 1,2 millones de familias en Polonia, etcétera.

Política económica y familiar, de la mano

Por su parte, la embajadora húngara en España, Katalin Tóth, subrayó que “invertimos el 6,2 % del PIB para ayudar a las familias, un porcentaje que no tiene comparación en otros países”, y el objetivo principal es que “los padres puedan tener tantos hijos como quieran y cuando quieran”.

“Queremos ayudar a las familias a planificar su futuro, con hijos, de modo que puedan pensar en formar una familia numerosa”, añadió la embajadora húngara. La clave está, a su juicio, en que “el éxito de la política económica y el éxito de la política familiar van de la mano”, y “permitir a las parejas jóvenes realizar sus objetivos en relación con la familia”.

“En Hungría, tener hijos no es privilegio de unos, sino de todos”, apostilló, antes de ofrecer un breve resumen de la Constitución húngara: “La dignidad humana es inviolable, todo ser humano tendrá derecho a la vida y a la dignidad humana, y la vida del feto debe estar protegida desde la concepción”. Además, la embajadora añadió que “Hungría protegerá la institución del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer de modo voluntario”, y “no somos homófobos ni fascistas”, agregó. Por otra parte, “cuantos más hijos, menos IRPF se paga”, señaló.

Cuando fallece más gente que la que nace

El discurso escuchado por la mañana era bien diferente. “Tras décadas con gran insuficiencia de nacimientos para el relevo generacional” ―situado en 2,1 hijos por mujer en países sin casi mortalidad infantil y juvenil―, “desde hace años en España muere más gente de la que nace, y el diferencial es creciente”, había afirmado Alejandro Macarrón. “Y sin considerar el impacto de los inmigrantes en nacimientos (muchos) y defunciones (pocas), al ser más fecundos y jóvenes en promedio que los españoles, desde 2014 las muertes de españoles nativos superan ya en un millón a los bebés de madres nacidas en España desde entonces”,

En no pocas provincias españolas, “los fallecimientos duplican a los nacimientos. En algunas, los triplican”, añadió el experto del CEU. “Como consecuencia de eso, si no sube su fecundidad, la población española autóctona, según las proyecciones del INE, la ONU o Eurostat, mermaría en torno a 14-16 millones de personas en los próximos 50 años. La variación de población total sería en función de esa enorme pérdida y de cuánta nueva inmigración foránea venga (y cuántos hijos tenga luego aquí)”.

La Jornada, que ha sido iniciativa de la Plataforma per la Familia Catalunya-ONU y del Instituto CEU de Estudios de la Familia, fue inaugurada por el rector Rafael Rodriguez-Ponga, y participaron además Daniel Arasa, presidente de la plataforma; Luciano Malfer, responsable de políticas familiares en Trento (Italia); María Calvo Charro, profesora de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III; Carmen Fernández de la Cigoña, directora del Instituto CEU de la Familia; Raúl Sánchez, secretario general de la Confederación Europea de Asociaciones de Familias Numerosas (ELFAC); Eva López, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Castelldefels, y  miembros de las candidaturas a la alcaldía de Barcelona en las próximas elecciones municipales. 

Por otra parte, en la entrega de los premios ‘Luchadores por la familia’, el galardón internacional fue para el presidente de la Federación de Asociación de Familias Católicas de Europa, Vincenzo Bassi, entrevistado por Omnes en junio de este año, y el de la categoría nacional, para el presidente de Neos y One of Us, Jaime Mayor Oreja, también entrevistado por Omnes, a finales de 2021.

Cambio cultural ante el envejecimiento

Algunos datos adicionales que puso sobre la mesa Alejandro Macarrón son que la media de edad de la población de España ha pasado de 33 años en 1976 a 44 años en 2022, y 46 los españoles autóctonos. Aproximadamente el 75 % de ese incremento se ha debido al desplome de la natalidad, y la consiguiente merma de población infantil y juvenil, ha asegurado.

“El enorme envejecimiento experimentado en la población por falta de niños y jóvenes, que seguirá creciendo mucho si no repunta la natalidad, en cambio, tiene consecuencias muy negativas sobre la economía (mucho más gasto en pensiones, sanidad y dependencia; menos la demanda de consumo e inversión; menos mano de obra y menos productiva; etc.) y la innovación y el dinamismo social. Y altera profundamente el electorado, al pasar a ser los jubilados el segmento preponderante con intereses homogéneos (gerontocracia electoral)”, subrayó Macarrón.

Por lo demás, es cierto que la inmigración palía la falta de natalidad de los autóctonos. Pero hablando de productividad, a la que se refirió Josep Miró i Ardevol, presidente de e-Cristians, conviene recordar que el “único agente proveedor de capital humano es la familia. Y que si el capital humano es la inmigración, su productividad se sitúa por debajo de la de los autóctonos”, señaló.

Finalmente, el experto del CEU esbozó políticas para fomentar la natalidad en España, en el contexto de la necesidad de “un cambio cultural pro-natalidad y pro-familia.  Sin eso, se conseguirá poco o nada”, afirmó. En síntesis, pasan por la concienciaciónsobre el problema, prestigiar la maternidad/paternidad y la familia, sin estigmatizar a las madres tradicionales (que no trabajan fuera del hogar), y dejar de ningunear la figura del padre; compensar económica y fiscalmente a los padres por tener hijos; descargar a las empresas de todos los costes por maternidad/paternidad; fomentar y facilitar que se tenga antes el primer hijo (y siguientes); facilitar la vida a los padres; involucrar a la sociedad civil(“esto no es solo problema de políticas y políticos), y “no hostilizar a la religión. La gente creyente tiene más hijos”, afirmó.

El autorFrancisco Otamendi

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