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¿Por qué el Papa pide respetar los textos y ritos litúrgicos aprobados?

León XIV anunció el 20 de mayo de este año una serie de catequesis sobre liturgia. En concreto, sobre el primer documento del Concilio Vaticano II, la constitución Sacrosanctum Concilium (SC). El miércoles siguiente, pidió respeto a los textos y ritos litúrgicos aprobados. Ahora lo ha vuelto a hacer.  

Francisco Otamendi·20 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos
Papa, Misa en Castel Gandolfo, Asunción de Maria.

El Papa León XIV, en la consagración de la Misa en la solemnidad de la Asunción de la Virgen Maria, en la parroquia Santo Tomás de Villanueva, en Castel Gandolfo, el 15 de agosto de 2026 (@Vatican Media).

De modo independiente a otras consideraciones de analistas vaticanos, como el consistorio de cardenales previsto para finales de junio, que al final no trató la cuestión litúrgica, el hecho es que el Papa anunció de improviso el 20 de mayo  que comenzaba un nuevo ciclo de catequesis en las Audiencias. Esta vez sobre la Sagrada Liturgia.

El Papa subrayó, entre otras cosas, que la liturgia “toca el corazón mismo de este misterio (el misterio de Cristo). Es a la vez el espacio, el tiempo y el contexto en el que la Iglesia recibe de Cristo su propia vida. En la liturgia, de hecho, se ejerce la obra de nuestra Redención” (SC, 2).

Y citó a San Agustín, como ayer, 19 de agosto, quien escribió que al celebrar la Eucaristía, la Iglesia “recibe el Cuerpo del Señor y se convierte en lo que recibe”: se convierte en el Cuerpo de Cristo, “morada de Dios en el Espíritu” (Ef 2,22). Esta es “la obra de nuestra redención”, que nos configura a Cristo y nos edifica en la comunión. 

Tres consideraciones del Santo Padre en mayo

Al miércoles siguiente, 27 de mayo, el Pontífice se refirió, entre otros, a tres temas, y dijo lo siguiente:

1.- Elementos de institución divina.

“El Concilio afirmó que el progreso legítimo en la liturgia debe preservar también la sana tradición, y que ‘ciertos elementos de la liturgia nunca pueden cambiar porque son de institución divina’”.

2.- “Conservar la tradición y apertura al legítimo progreso”

“Para favorecer el acceso de los fieles a la riqueza de los dones de gracia dispensados por la sagrada liturgia, la Constitución Sacrosanctum Concilium indica, por lo tanto, con una fórmula muy eficaz la dirección a seguir: ‘Conservar la tradición y apertura al legítimo progreso’ (SC, 23)”.

3.- Respeto a los textos y las normas de la liturgia

“De manera particular, animo a todos los sacerdotes a respetar los textos y las normas de la liturgia con apertura, humildad, confianza en la grandeza de Dios y con sincera fidelidad a la comunión eclesial”.

León XIV a la conferencia litúrgica en la abadía de Mount Angel (Oregón)

Ya en verano, en paralelo a sus catequesis sobre liturgia (con la de ayer, son siete sesiones),  León XIV ha hecho pública una Carta con motivo de la Conferencia litúrgica que tiene lugar en la abadía de Mount Angel (Oregón, Estados Unidos). Está fechada el 29 de junio, y pueden verla aquí.

A propósito de lo que venimos hablando, el Papa ha escrito al cardenal Arthur Roche, Prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y subraya tres aspectos.

Insistencias del Papa: formación litúrgica

Por una parte, recoge el énfasis del Papa Francisco en su Carta Desiderio Desideravi, en la necesidad de una formación atenta y continua tanto del clero como de los laicos, de todo el Pueblo de Dios, para revitalizar la vida litúrgica de la Iglesia universal (cf. n.º 38). 

Después, recuerda León XIV que no debemos ‘excluir la prioridad en la formación de aquellos que, en virtud del sacramento del Orden Sagrado, están llamados a ser mistagogos, es decir, a tomar de la mano a los fieles y acompañarlos en el conocimiento de los santos misterios’” (ibidem).

Señala el Pontífice que “las primeras oportunidades prácticas para la formación litúrgica se presentan en nuestra práctica habitual de reunirnos cada domingo para celebrar la Eucaristía”.

Nuevo recordatorio sobre la fidelidad a los textos y ritos aprobados

Y añade que “para promover la celebración digna de los sagrados misterios, debemos enfatizar la necesidad de fidelidad a los textos e instrucciones aprobados”. 

En este punto insiste en que en sus recientes catequesis sobre Sacrosanctum Concilium , “he llamado la atención sobre el respeto que todos aquellos llamados a preparar la celebración de los divinos misterios, y los sacerdotes en particular, deben mostrar hacia los ritos promulgados por el Papa San Pablo VI y el Papa San Juan Pablo II».

León XIV consagra en la Misa en la Basílica de Santa María de los Ángeles en Asís, Italia, el 6 de agosto de 2026, fiesta de la Transfiguración del Señor. (Foto de OSV News/Mario Tomassetti, Vatican Media).

Motivos de la insistencia

Cualquier persona puede deducir que la insistencia del Papa en el respeto, de los sacerdotes en especial, a los textos, instrucciones y ritos aprobados por la Iglesia no es aleatorio. Si el Vicario de Cristo insiste en la cuestión, debe haber motivos, y es lógico pensar que al Romano Pontífice le llega información de todo el mundo.

Por ejemplo, podría suceder que no sean infrecuentes añadidos del celebrante, o la supresión de palabras o frases en los textos de la Eucaristía, o la introducción de ritos no previstos. En términos coloquiales, podríamos denominarlos como improvisación o creatividad, en ocasiones motivada por situaciones de tensión en materia migratoria, por ejemplo, de guerras y conflictos, o de otro tipo.

Familiares y amistades del que suscribe están comprobando este verano este tipo de hechos, de modo particular en las Plegarias eucarísticas de la Misa, en especial en el rito de la Comunión, y en menor proporción en las palabras de la Consagración.

¿Se impide entonces la creatividad del celebrante?

La constitución Sacrosanctum Concilium del Vaticano II, que explica el Papa León XIV en sus catequesis, dispone que la sagrada liturgia es responsabilidad de la Jerarquía. Se trata de la autoridad de la Iglesia, como dispone el número 22, según comenta a Omnes un experto en liturgia, que remarca el apartado 3: 

“Por consiguiente, absolutamente nadie más, ni siquiera un sacerdote, se atreva, por iniciativa propia, a añadir, quitar o cambiar nada en materia litúrgica”.

“Se trata de una frase contundente”, añade este experto. “La  liturgia no es propiedad del sacerdote que preside, sino que la regulación de la liturgia corresponde a la autoridad de la Iglesia”.

“Puede parecer que el sacerdote se puede permitir ciertas licencias, pero no. En esto se tiene que acomodar a lo que dice la Iglesia”.

Los cambios convierten en inestable la Liturgia, y no raramente la adulteran

Las mismas fuentes recuerdan el artículo 59 de la Instrucción Redemptionis sacramentum, de 2004, aprobada por el Papa Juan Pablo II, y firmada por el cardenal Francis Arinze, Prefecto emérito de la Congregación para el Culto divino (2002-2008).

Dice el texto: “Cese la práctica reprobable de que sacerdotes, o diáconos, o bien fieles laicos, cambian y varían a su propio arbitrio, aquí o allí, los textos de la sagrada Liturgia que ellos pronuncian. Cuando hacen esto, convierten en inestable la celebración de la sagrada Liturgia y no raramente adulteran el sentido auténtico de la Liturgia”.

Por último, el liturgista menciona asimismo el número 51 de la Instrucción. Este punto establece que “sólo se pueden utilizar las Plegarias Eucarísticas que se encuentran en el Misal Romano o aquellas que han sido legítimamente aprobadas por la Sede Apostólica (…). Y añade “no se puede tolerar que algunos sacerdotes se arroguen el derecho de componer plegarias eucarísticas”, ni cambiar el texto aprobado por la Iglesia, ni utilizar otros, compuestos por personas privadas”.

Los sacerdotes tienen margen creativo 

“La Iglesia no prohibe que los sacerdotes sean creativos, pero la creatividad sacerdotal, que tiene su lugar, no consiste en modificar aquello que la Iglesia ha recibido y ha establecido para la celebración de la Eucaristía”.

“El sacerdote tiene mucho margen para preparar una buena homilía, elegir opciones que da el Misal para tipo de Misa a celebrar, cuidar la música, etc.”, señala el experto consultado, “pero cuando llega el texto que la Iglesia ha establecido, especialmente la Plegaria eucarística, no puede convertirse en autor del texto”.

“La fidelidad a las normas litúrgicas no es una cuestión de rubricismo, o manía, sino fidelidad al ministerio recibido”, concluye.

El autorFrancisco Otamendi

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