La llamada a los jóvenes para abrir “una ventana al infinito”, seguir detrás de los grandes deseos del corazón, y “abrazar su misión” en el mundo con entusiasmo. Una “sólida sinergia entre la familia y las comunidades” para un pacto educativo, y un llamamiento “a la comunión entre parroquias, entre párrocos y fieles, y entre los diferentes carismas y ministerios”. La búsqueda de “la auténtica libertad en Jesucristo”, la honda conexión entre libertad y conciencia, y la convicción de que “todos ustedes son hijas e hijos de Dios, y Dios los ama”, son algunos de los mensajes que lanzó el Papa León XIV desde la Basílica de San Marino, en su visita pastoral a la República ayer sábado.
Tras su discurso a la comunidad eclesial, en la fiesta de Santa María Reina, el Papa salió al atrio y saludó a los jóvenes y a los demás fieles congregados en la calle, que esperaban también sus palabras, al menos un resumen del discurso en la basílica.
Y esto es lo que hizo el Pontífice, sin papeles.
Recordando a Benedicto XVI
Dentro, con el obispo Domenico Beneventi, y el rector de la Basílica, Marco Mazzanti, el Santo Padre había recordado en su Discurso, citando a Benedicto XVI en su visita a San Marino, que “la diócesis de San Marino-Montefeltro es heredera de una rica historia de fe y valentía: la de los santos Marino y Leone, quienes, hace dieciocho siglos, con el mensaje cristiano, “introdujeron en el contexto de esta realidad […] nuevas perspectivas y valores, dando origen a una cultura y civilización centradas en la persona humana, imagen de Dios” (Benedicto XVI, Homilía, San Marino, 19 de junio de 2011).
Me dirijo ante todo a los jóvenes, añadió León XIV, partiendo de lo que el Papa Benedicto XVI les dijo hace quince años: “No os quedéis con respuestas parciales e inmediatas […] más fáciles y cómodas en el momento, que pueden dar unos instantes de felicidad, euforia, pero que no conducen a la verdadera alegría de vivir” (Encuentro con los Jóvenes, 19 de junio de 2011).
No tengan miedo jamás y sean generosos
Ya fuera, en el atrio, el Papa se dirigió ante todo a los jóvenes:
“Abran la puerta de sus corazones, escuchen siempre a Jesucristo, no tengan miedo jamás de lo que Jesús puede decir a cada uno de ustedes. Puedo decir una cosa importante para ustedes jóvenes: que conozcan en ustedes mismos el valor de la vida, de tu vida, la de cada uno, que ha sido creada por Dios, y tu vida tiene mucho valor para nosotros, para la Iglesia, para tu familia, para todo el mundo.
“Crean en lo que Dios ha creado, porque todos ustedes son hijas e hijos de Dios, y Dios los ama. Vivan con ese sentido de amor en sus corazones, eso les dará todo lo que necesiten durante toda la vida. Sean generosos, estén siempre abiertos al servicio de los demás, busquen formar auténticas amistades, en la amistad podemos formar comunidad”.

“No teman tomar decisiones difíciles”
En la Basílica, León XIV les había animado en el camino de su vocación y en sus determinaciones.
“No teman tomar decisiones difíciles, como el matrimonio, la consagración, el ministerio ordenado, la vida profesional, el compromiso social y político; prepárense lo mejor posible para las responsabilidades que les esperan. Involúcrense en iniciativas y proyectos de caridad y justicia”.
Libertas, la auténtica libertad
“Aquí en San Marino tienen una sola palabra, libertas. Lo han escuchado seguramente muchas veces”, prosiguió el Vicario de Cristo.
“La auténtica libertad la encontramos en Jesucristo, la encontramos en la verdad. En Jesús, que ha venido a darnos vida, que ha venido a ayudarnos a reconocer la verdad en un mundo muchas veces lleno de mentiras, lleno de daños”, dijo.
“Si ustedes tienen a Jesucristo en su corazón, si tienen la verdad y la libertad de seguir a Jesús, no tengan miedo de nada, porque Jesús camina con ustedes. Y Jesús nos llama a todos, nos convoca a caminar juntos. Gracias a todos ustedes, que seamos verdaderamente una sola comunidad, siempre unidos”.
Entonces, los vítores y gritos de ‘¡Papa Leone!’ arreciaron, pero el Papa tenía que irse para continuar su apretada agenda, que comenzó a las 8.00 am en el helipuerto del Vaticano, y concluyó en el mismo lugar a las 21,00 horas.

Promover la libertad es defender el espacio de la conciencia
De libertad había hablado precisamente el Papa a media mañana en su Discurso a las autoridades y la sociedad civil.
En primer lugar, afirmó, “deseo recalcar que no existe verdadera libertad civil sin libertad personal, es decir, sin respeto y promoción de la dignidad de la persona humana, de la cual la libertad es un componente esencial. Esta libertad es otorgada y garantizada, en última instancia, por Dios, cuya voz resuena en la conciencia de todo ser humano”.
Además, León XIV subrayó que “promover la libertad significa defender el espacio de la conciencia”.
Su pensamiento se dirigió entonces “a los muchos hombres y mujeres que, en todas las épocas y lugares, son mártires de la libertad porque dan testimonio de la primacía de la conciencia”.
Elogio de Santo Tomás Moro y de quienes no traicionan su conciencia
“Firmemente formados por la búsqueda de la verdad, son plenamente responsables de sus propias decisiones y, por lo tanto, libres de cualquier restricción que no sea la propia de la criatura, que los une a Dios. Santo Tomás Moro, patrono de los gobiernos y políticos, es un ejemplo en esto”.
Incluso hoy, en muchas partes del mundo, continuó el Papa, “no faltan personas que permanecen fieles a su conciencia incluso en tiempos de gran adversidad, testigos de la verdadera libertad, la libertad que proviene de ser hijos e hijas de Dios. Con admiración, expresamos nuestra solidaridad con quienes, en este momento, están pagando personalmente por no traicionar su conciencia”.
En Rímini, tras 44 años
Por la tarde, en helicóptero, el destino fue Rímini, donde no acudía un Papa desde hace 44 años, en agosto de 1982, cuando lo hizo san Juan Pablo II, que tambien paró en el Meeting de Rímini. Se trata del Encuentro de Amistad entre los Pueblos, que organiza Comunión y Liberación y llega ahora a su 47 edición.
Ayer, León XIV mantuvo una esperada reunión con los participantes en el Encuentro, y posteriormente se trasladó a la catedral de Rímini para otro encuentro, esta vez con los enfermos, discapacitados y pobres asistidos por Cáritas.
El amor, clave de este año en el Meeting 2026
En el Meeting de Rímini de este año, organizado como es habitual por la Fraternidad de Comunión y Liberación (CL), esperaban al Papa León XIV en torno a sesenta mil personas con enorme ilusión, tal como se ha podido ver en las imágenes de Vatican News. El lema de este año es ‘El amor que mueve el sol y las demás estrellas’, último verso de la Divina Comedia, concretamente del Paraíso, del florentino Dante Alighieri.
Al explicar el lema, los organizadores señalan que “existe una fuerza que pone en movimiento todo el universo, desde las partículas subatómicas hasta las galaxias. No es una fuerza que aplasta o domina, sino una que atrae y armoniza, que impulsa sin violencia, que orienta sin imponer. Es el amor como principio dinámico del cosmos, la energía que mantiene unidas todas las cosas y las empuja hacia su plenitud”.
“El aplauso más fuerte debe ser para Jesucristo”
Tras el circuito del Pontífice en el papamóvil por el recinto ferial, en el que dijo de modo informal “¡Gracias, gracias! El aplauso más fuerte debe ser para Jesucristo: ¡todos somos discípulos de Jesús”, Bernhard Scholz, presidente de la Fundación Meeting por la Amistad entre los Pueblos, y Davide Prosperi, presidente de CL, expresaron a León XIV su “inmensa gratitud y alegría” por su presencia.
Bernhard Scholz se refirió a “la pasión por el destino de cada hombre que Don Luigi Giussani nos ha transmitido”, y “a la confianza en el amor que todo lo mueve”. Davide Prosperi, por su parte, dijo que “miles de jóvenes, familias y voluntarios, esperaban desde hace semanas este momento, porque su presencia aquí es un don enorme, extraordinario, para nuestro camino. Un don que no olvidaremos y que acogemos como una caricia del Señor”.
El discurso del Papa León XIV podría haber sido protocolario, incluso breve. Sin embargo, duró 22’ 48”, incluyendo las interrupciones por aplausos en diferentes ocasiones. Sus palabras fueron densas, por lo que pueden consultar aquí el texto íntegro.

“¡Encuentro de amistad!”, “¡Amistad entre los pueblos!”
El Papa comenzó citando a san Juan Pablo II, cuando el 29 de agosto de 1982, subrayó el significado especial de las palabras “¡Encuentro!”, “¡Encuentro de amistad!”, “¡Amistad entre los pueblos!”. Palabras que adquieren un significado especial en estos tiempos, a menudo dramáticos, de la historia mundial” (Discurso al Tercer Encuentro de Amistad entre los Pueblos, Rímini, 1982).
A continuación, elogió que ustedes “no han convertido el ‘Encuentro’ en una especie de enclave: al contrario, se ha convertido en una encrucijada para la Iglesia y para la sociedad, un encuentro que multiplica encuentros e inspira nuevos caminos.
Damos gracias al Señor por este legado vivo, que les confiere una gran responsabilidad histórica, en la comunión de la Iglesia, para servir a una humanidad que tiene hambre y sed de justicia”.
Una responsabilidad histórica: el realismo de la misericordia frente al falso realismo que rearma”
Una tarea en la que “la cultura católica actual debe contrarrestar el realismo de la misericordia, que sostiene que los enemigos no pueden existir y que todos, incluso los adversarios, son hermanos a quienes mirar a los ojos y recibir con sinceridad, “frente al falso realismo que rearma mentes, palabras y naciones”.
El pecado existe, por supuesto, señaló el Papa, “pero más fuerte es el amor redentor de Cristo”.
Entonces, las palabras de León XIV sonaron como un grito, pausado, en el recinto ferial de Rímini. Hablaba de liberación con términos precisos.
“Liberemos, pues, la convivencia de la sospecha, la cultura de la arrogancia, la educación de la ideología, el trabajo de la idolatría del lucro, la tecnología y las finanzas de los negocios de la muerte. Partiendo de las organizaciones que hemos creado y en las que operamos, desenmascaremos las relaciones de poder injustas que están en la raíz de la pobreza y la desigualdad, la guerra y los desastres ambientales. Desarmemos el desarrollo tecnológico cuando se vuelva omnipresente y destructivo. Necesitamos pioneros valientes que, comenzando por un cambio de rumbo en sus propias acciones, logren que la transformación que todos necesitamos sea convincente y creíble”.
‘Asumir el “riesgo educativo” del que les habló el P. Giussani’
Y el Papa llegó a Don Giussani, a los jóvenes, y al Movimiento.
“Queridos amigos, la belleza desarmada de este Misterio (la Encarnación) exige que asumamos el ‘riesgo educativo’ del que les habló el P. Giussani. Él intuyó que “el método educativo más capaz de producir el bien no es aquel que vive huyendo de la realidad, afirmando el bien por separado, sino aquel que vive promoviendo el bien en el mundo”.
El amor mueve, impulsa, despierta del letargo, inspira nuevas vocaciones y nos llama a correr riesgos, prosiguió León XIV. “¡Involúcrense! Ábranse a la verdadera universalidad, ampliando sus lazos más allá de cualquier afiliación demasiado estrecha. Que el Movimiento, los grupos y las comunidades sean un trampolín desde el cual puedan sumergirse en la totalidad de la realidad. Resistan todo aquello que los aleje de hermanos y hermanas de diferentes culturas, sensibilidades y orígenes, especialmente de los más pobres. ¡Salgan y acérquense a todos!”.
“¡Amen siempre a la Iglesia! Amen y conserven la unidad!”
El Vicario de Cristo llegó de este modo a la apelación que levantó más aplausos del auditorio. Amar siempre a la Iglesia.
“Queridos amigos, ¡amen siempre a la Iglesia! Amen y conserven la unidad. Vale la pena repetirlo: “¡Amen siempre a la Iglesia!”. Queridos amigos, amen y conserven la unidad de la ‘comunidad’ a través de la cual Cristo los ha alcanzado y los atrae hacia sí. Como les dijo el Papa Francisco en el centenario del nacimiento de su fundador, “incluso los momentos difíciles pueden ser momentos de gracia y de renacimiento”.
Dimensión sinodal y misionera de la Iglesia
Finalmente, el Sucesor de Pedro aseguró que “en los últimos años, hemos redescubierto la dimensión sinodal y misionera de nuestro ser Iglesia, que nos llama ante todo a aprender a escucharnos unos a otros. (…) Es un camino que también exige la renovación de toda realidad asociativa y movimiento eclesial.
Los invito, tanto dentro del Movimiento de Comunión y Liberación como en las Iglesias particulares a las que cada uno pertenece, a vivir este camino juntos: que cada uno escuche, se deje transformar por la fe de los demás y, juntos, bajo la guía de los pastores, maduren nuevas perspectivas, nuevos pasos y una valiente obediencia al Espíritu Santo”, alentó el Santo Padre.
“Sabréis cómo hacerlo, queridos amigos”
La sinodalidad no es el nombre de un proceso, sino la naturaleza de un pueblo que, en la amistad y el encuentro con los demás, siente que pertenece solo a Dios. (…) Sabréis cómo hacerlo, queridos amigos, siguiendo los pasos de vuestro fundador, cultivando la unidad entre vosotros, con los llamados a dirigir el Movimiento, con la Sede Apostólica que os ha reconocido y con el Sucesor de Pedro. Que el Espíritu Santo nos instruya en la práctica de la comunión”.
La intensa visita de León XIV a Rimini concluyó con una Concelebración eucarística en el puerto, junto al mar, con asistencia de decenas de miles de personas. En la homilía, entre otras consideraciones, animó buscar el descanso dentro de nosotros, en lo profundo del alma.





