Cuando el cardenal francés Dominique Mamberti, en su calidad de protodiácono, anunció al nuevo Papa con la tradicional fórmula “Habemus Papam” aquel 8 de mayo de 2025, seguido del “qui sibi nomen imposuit” (quien se ha impuesto el nombre de…), quizá no nos dimos cuenta de que el nuevo Pontífice, el cardenal estadounidense Robert Francis Prevost, al adoptar el nombre de León XIV, ya estaba enviando un mensaje cifrado al mundo. No era solo una elección onomástica; era una declaración de intenciones: León XIV se perfilaba, desde el primer segundo, como el “Papa de la nueva cuestión social para este siglo XXI”.
Sus primeras palabras, serenas y poderosas, “Pax vobis”, resonaron en la Plaza de San Pedro y el mundo entero con una carga profética: “¡La paz esté con todos ustedes! (…) Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante”. Hoy, al cumplirse un año de aquel acontecimiento, nos detenemos a reflexionar sobre el estilo y el pensamiento de este pontificado que ha comenzado a marcar un camino claro en la historia de la Iglesia.
El misterio de la continuidad
Para comprender a León XIV es imperativo entender primeramente la visión sobre la Iglesia como un misterio de continuidad. Su pontificado se levanta sobre el principio de “No Ruptura”. En una época donde muchos buscan cambios drásticos, el Papa ha reafirmado que la Iglesia no avanza mediante rupturas, sino a través de un desarrollo orgánico. Tal como recordaba Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, la fe cristiana asume la experiencia de fe anterior -como el credo israelita- convirtiéndola en una dimensión interna, en este sentido afirma el Papa alemán que “el carácter histórico de la religión y de la historia de la fe se desarrolla mediante puntos de contacto, nunca en plena discontinuidad”.
Como hombres y mujeres en comunión con Pedro, sea quien sea, hemos de ser compañeros de camino que buscan juntos leer los signos de los tiempos. La unidad en la diversidad es el sello de este primer año: cada Pontífice aporta su matiz, pero el hilo que sostiene el tejido eclesial sigue siendo el Espíritu Santo. Desde esta perspectiva no somos ni podemos ser predicadores de rupturas, sino de comunión.
El eco de León XIII y la nueva cuestión social
¿Por qué León XIV? La elección de este nombre nos remite directamente a León XIII, autor de la carta encíclica Rerum Novarum (5-V-1891). Desde el punto de vista comunicativo, el mensaje es inequívoco: estamos ante un Papa que hace latir su corazón al ritmo de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).
Su estilo de gobierno se ha cimentado en un trípode: sinodalidad, evangelización y oración (discernimiento). Esto quedó patente en su primer consistorio extraordinario del 7 y 8 de enero de 2026, donde cerca de 170 cardenales no se reunieron para un trámite burocrático, sino para un encuentro fraternal. La aprobación de los ejes de sinodalidad y evangelización -bajo la estela de la exhortación apostólica Evangelli Gaudium (Francisco, 24-XI-2013)– demuestra que busca la unidad de mando a través de la colegialidad.
El hilo del corazón: De «Dilexit nos» a «Dilexi te»
Existe un puente místico y social indudable entre el final del pontificado de Francisco y el inicio de León XIV. Si Francisco nos regaló la carta encíclica Dilexit nos (24-X-2024) para recordarnos el amor del Corazón de Jesús, León XIV ha respondido con la exhortación apostólica Dilexi te (4-X-2025), que se traduce como “Él te amó”, centrando su mirada en el amor hacia los pobres.
En la Dilexit nos el Papa Francisco nos recordaba que, al servir al prójimo, encontramos a Jesús “codo a codo” (nn. 214-215). León XIV toma esta herencia y, en su exhortación Dilexi te, reconoce la alegría de hacer suyo este mensaje, proponiéndolo al comienzo de su pontificado.
El diagnóstico que presenta León XIV en la Dilexi te es contundente: la pobreza no es una fatalidad, sino producto de una estructura de pecado. El Papa denuncia la existencia de élites que viven en “burbujas de lujo” mientras millones sobreviven en condiciones indignas. Advierte contra la tendencia a convertir al pobre en una estadística para evitar tocar su realidad. Su propuesta es clara: la caridad no es un paliativo, sino un “fermento de justicia” que debe cambiar los sistemas injustos.
Las nuevas pobrezas del siglo XXI
El pontificado de León XIV no se limita a la pobreza material tradicional. En el discurso del 23 de octubre de 2025 a los Movimientos Populares, identificó “novedades” tecnológicas y sociales que generan nuevas formas de exclusión, entre ellas, las siguientes:
- Ansiedad y consumo: El impacto de las redes sociales en los jóvenes, que enfrentan el espejismo del éxito inalcanzable.
- Adicciones digitales: El diseño de plataformas de apuestas y juegos de azar que explotan la vulnerabilidad.
- Ética y cuerpo: La crisis de los opioides y la comercialización del dolor bajo una falsa “idolatría del cuerpo”.
- Extractivismo: La violencia detrás de la tecnología (coltán y litio), que alimenta la desestabilización política.
Ante esto, el Papa exige que la ética global prevalezca sobre el beneficio técnico-económico. Insiste en que la limosna no es una dádiva, sino un momento de encuentro humano: “Sentar al pobre a la mesa, devolverle el nombre y la dignidad”.
Hacia una paz “desarmada y desarmante”
En su mensaje para la 59.ª Jornada Mundial de la Paz (1-I-2026), León XIV propuso un concepto innovador que encapsula su visión social y espiritual y que ya había enunciado en su primer mensaje el 8 de mayo de 2025: la paz desarmada y desarmante. No se refiere solo a la ausencia de armas, sino al desarme del lenguaje y de las intenciones agresivas. Es la fuerza de la no-violencia activa, una actitud de apertura que obliga al interlocutor a bajar la guardia.
Al cumplirse este primer año de pontificado, es evidente que León XIV no ha venido a inventar una “Iglesia nueva”, sino a renovar la fidelidad de la Iglesia al Evangelio. Nos invita a ser líderes que no solo miren los balances financieros, sino que sepamos descifrar el impacto de la tecnología en la dignidad humana.
La pregunta que nos deja este primer aniversario no es solo qué pensamos del Papa, sino cómo integramos su mensaje en nuestra vida. Queda bajo nuestra responsabilidad “descifrar” cómo vivir en lo ordinario esa invitación a ser una Iglesia que, para ser realmente esposa del Señor, debe ser, ante todo, hermana de los pobres, una firme promotora de la paz.
Presbítero. @GCandanedoPaez





