Vocaciones

Los orígenes del Carmelo de Compostela: la Madre María Antonia de Jesús

La Madre María Antonia de Jesús fue fundadora del Carmelo de Santiago de Compostela, además de una gran literata, siendo la primera mística y escritora carmelita gallega. En 2018 el Papa Francisco la declaró Venerable.

Ana de la Esperanza i.c.d.·3 de agosto de 2021·Tiempo de lectura: 4 minutos
carmelitas Santiago

Nos trasladamos en el tiempo al siglo XVIII, para sorprender a la protagonista de nuestra historia. María Antonia Pereira y Andrade (1700-1760) tiene entre 27-28 años. Aunque nacida en el lugar de O Penedo (Cuntis), vive ahora en la ciudad portuaria de Baiona, donde ha contraído matrimonio con Juan-Antonio Valverde. Tienen dos hijos, y como tantos varones gallegos, su marido le pide emigrar al sur de España para ganar más dinero con que elevar el nivel de vida de su familia. Insiste tanto, que María Antonia le da el permiso, con la condición de que no tarde en volver a casa… 

Ninguno de los dos sabe que esta separación será definitiva, porque Dios irrumpe con fuerza en el corazón de María Antonia, que, al estar sola, comienza una vida de oración y de piedad intensas.

Una noche recibe una experiencia mística -la primera, podríamos decir-, en que escucha la voz del Crucificado ante el cual está orando, que le dice: “Apártate de la ocasión en que me puedes ofender y sígueme”.

La quemadura del Amor de Dios

Aquí nace otra María Antonia, su vida queda marcada por la quemadura del Amor de Dios que, prendiendo en su alma, enciende también el fuego del amor al prójimo, el celo del bien de las almas, de la conversión de los pecadores y de los no creyentes.

Dios es “el Maestro interior” que la va iluminando. María Antonia es analfabeta, por eso, procura siempre discernir todo con su confesor. Tiene una luz grande sobre la obediencia, para no caer en ilusiones de la fantasía: se deja discernir.

Estando un día en su acostumbrada oración, Dios le hace una promesa: “Tú serás fundadora de un convento”. Ella se pregunta, como la Virgen en la Anunciación: “¿Cómo será esto?” Casada, con dos hijos, con su marido, que, aunque lejos, continúan queriéndose…

“Si quieres que los tenga, ¡tráelos tú!”

Dios, no obstante, le va inspirando el hacer voto de castidad, le dice que quiere que tenga más hijos que los dos que tiene, y la joven María Antonia le responde: “Si quieres que los tenga, ¡tráelos tú!”. Se juntan hasta trece muchachas de la villa, a las que inicia en la vida espiritual, de oración, de frecuencia de sacramentos, todas con grandes deseos de poder ser religiosas, aunque finalmente solamente tres se consagrarán a Dios.

La promesa de la fundación del convento en Compostela martillea siempre en su pensamiento: ¿De qué Orden? ¿Dónde, cómo y cuándo?…

Llevada de una moción interior, pide permiso a su marido para vestir el hábito de la Virgen del Carmen, como acostumbraban hacerlo las mujeres devotas (llamado “descubierto”). Luego lo harán las otras tres discípulas que serán religiosas como ella.

A la Virgen del Carmen

Nuestra protagonista conoce que hay una Orden dedicada a la Virgen del Carmen, que se dedican a una vida de oración, de amor y culto hacia “la divina Reina”, y comprende que ésta es la Orden que Dios le señala. ¡De hecho, no conocía apenas nada de ella, ni de su fundadora, la insigne santa Teresa de Jesús! Por eso, cuando fortuitamente lee la vida de la santa abulense, su Camino de Perfección, todas las piezas de este puzle tan extraño comienzan a encajar… Entonces, llena de valentía, se pone en camino con las tres jóvenes compañeras hacia Sevilla, donde está su marido, para pedirle la separación canónica, poder entrar ella como religiosa y ayudar a las compañeras a lograr lo mismo. Su peregrinación por tierras portuguesas es increíble: cruzan a pie todo el Reino, de norte a sur, hasta llegar a Zafra, y de allí, a Sevilla.

En la víspera de nuestro santo Patriarca san José, después de una noche de oración, de “pelea con Dios”, su marido no sólo le da el permiso, sino que siente en su interior el deseo de ser también él religioso, en la misma Orden que escoge su mujer.

Antes de su entrada, María Antonia intenta fundar con cinco de sus discípulas un Carmelo en Santiago de Compostela, justo a su regreso de Sevilla, siendo todavía seglar. La mueve el celo por las almas, y el amor desmedido hacia la Virgen del Carmelo, que no tenía en Galicia ninguna casa suya, con la pena de que las jóvenes con vocación de Carmelitas tenían que irse a Castilla.

“Tú serás fundadora de un convento”

Al no conseguir fundar entonces, los dos esposos cumplen el voto de hacerse religiosos. Entran el día de san José en Alcalá de Henares, en la Orden del Carmelo Descalzo, él en los Padres, y ella en las Madres del Corpus Christi. María Antonia tiene 32 años.

Pero la promesa: “Tú serás fundadora de un convento”, aunque sosegada, permanece viva bajo la ceniza, y Dios enciende de nuevo el fuego vivísimo de los deseos del bien de las almas y de Su gloria. Por vías providenciales todo se va solucionando, y el 15 de octubre de 1748 llegan las fundadoras a Santiago de Compostela. ¡Es la fiesta de Santa Teresa! Así se lo había revelado el Señor en una visión, en la que vio a las muchachas gallegas vestidas con sus trajes tradicionales, en un Año Jubilar (Año Santo Jacobeo, como el que estamos viviendo hoy). Madre María Antonia viene como una más en el grupo.

Poco después de hecha la fundación, la nombran priora de la nueva comunidad, y, como le dice el Señor con palabras amorosas: “se devuelve el hijo -la fundación- a su propia madre”.

Fallece en olor de santidad el 10 de marzo de 1760, y en 2018 es declarada Venerable por el Papa Francisco. No podríamos terminar esta reseña sin destacar algo que es de fundamental importancia: cuando se busca el nombre de alguna mujer gallega escritora del siglo XVIII, el resultado es prácticamente nulo. Sólo en el siglo posterior, cuatro grandes literatas despiertan el alma femenina de esta tierra. Con la Autobiografía de la Madre María Antonia -que acaba de salir a la luz por vez primera (Editorial Monte Carmelo)-, se hace justo reconocimiento a la primera mística y escritora carmelita gallega, que emerge de la sombra de la historia del XVIII acusando un perfil femenino del alma galaica que se desconocía. Con ella, se salva un vacío lamentable que empobrecía nuestra cultura, y aparece un semblante “antiguo y nuevo”: el de la que será conocida entre los suyos como “A Monxiña do Penedo”, Madre María Antonia de Jesús.

El autor

Ana de la Esperanza i.c.d.

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