El Santo Padre León XIV ha subrayado, en la última catequesis sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium, dos aspectos: la necesidad de una participación más consciente y activa de los fieles en la liturgia, razón importante de la reforma litúrgica llevada a cabo por el Concilio Vaticano II.
Y el rechazo de “los abusos que se han verificado en algunos sectores de la Iglesia en la etapa postconciliar, y que lamentablemente a veces todavía hoy se verifican, absolutizando o comprendiendo mal algunos de los principios que estaban en la base de la misma reforma”.
A lo largo de los resúmenes y saludos dirigidos específicamente a los peregrinos y fieles en las diversas lenguas, contestados por numerosos aplausos en la Basílica de San Pedro, el Papa ha ido subrayando aspectos de su mensaje, y ha recordado algunas festividades y acontecimientos.
Ejemplo de Santa Mónica y San Agustín, mañana y pasado
Por ejemplo, que la liturgia conmemora mañana y pasado a dos grandes santos, santa Mónica y san Agustín, “unidos en la tierra por lazos familiares y en el cielo por el mismo destino de gloria. Que su ejemplo suscite en cada uno una búsqueda sincera y apasionada de la Verdad evangélica, para dar testimonio de ella con alegría en la vida cotidiana”, ha señalado.
Jasna Góra, Polonia: vida humana, cuidado del matrimonio y de la familia
León XIV se ha unido “espiritualmente a quienes se encuentran en Częstochowa, donde hoy, 70 años después, se renuevan los ‘Votos de Jasna Góra de la Nación Polaca’, redactados por el cardenal Stefan Wyszyński durante su cautiverio. Que el programa de renovación moral de la sociedad que contienen, a través de la protección de la vida humana, el cuidado del matrimonio y de la familia y la educación de los niños y los jóvenes, siga inspirando el compromiso con la justicia y la fraternidad”.
Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars patrona de la ancianidad, y directores de OMP
A los peregrinos de lengua española les ha recordado que “hoy celebramos la memoria de santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, religiosa española, patrona de la ancianidad. Por su intercesión, pidamos al Señor que bendiga a todos los ancianos, así como a las personas que los cuidan y acompañan”-
El Papa ha saludado de modo especial a los directores diocesanos de las Obras Misionales Pontificias, y a los participantes en encuentros de verano de seminaristas.
Al saludar a peregrinos de diversos países, ha mencionado de modo especial a los de Malta, Senegal y Canadá, con un saludo especial, de nuevo, a quienes prestan servicio en las oficinas nacionales de las Obras Misionales Pontificias.
Tercera carta del entonces cardenal de Milán, luego papa san Pablo VI, a sus diocesanos
Volviendo al tema central de la catequesis sobre Liturgia, el Santo Padre se ha detenido en explicar las razones por las cuales los Padres conciliares quisieron promover una reforma de la liturgia.
En este sentido, ha citado y comentado la tercera carta desde el Concilio que el cardenal Giovanni Battista Montini, entonces arzobispo de Milán, envió el 28 de octubre de 1962 a los fieles de su propia diócesis.
La liturgia —escribía— “es expresión sincera tanto de lo divino como de lo humano. Es lenguaje. Es vehículo de enseñanza divina, por un lado, es voz de coloquio con Dios. Está claro que ella no puede renunciar a su función didáctica, y no puede no ofrecer a la fe y a la piedad la posibilidad de expresarse con espontánea inteligibilidad”, ha recordado León XIV.
Motivado por estas convicciones, “el futuro papa san Pablo VI afirmaba que los fieles “no pueden ni deben permanecer mudos y pasivos. Su presencia material no puede conciliarse con su ausencia espiritual”.
“Los cristianos no asistan a este misterio de fe como extraños y mudos espectadores”
El Pontífice ha manifestado que es evidente la consonancia de estas declaraciones con aquellas que aparecerán en el n. 48 de la Constitución conciliar:
“La Iglesia, con solícito cuidado, procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe como extraños y mudos espectadores, sino que comprendiéndolo bien a través de los ritos y oraciones, participen conscientes, piadosa y activamente en la acción sagrada (…)”.
Se percibe en estas palabras una renovada conciencia del valor de la liturgia, ha señalado el Sucesor de Pedro. “A través de las acciones rituales de la Iglesia, mientras se realiza el memorial de la obra de la salvación, se da la posibilidad de vivir la verdadera relación con Dios, entrando en contacto con el evento salvífico. Puesto que los gestos y las palabras de la sagrada liturgia son decisivos para realizar esta experiencia, la participación de los fieles no puede ser pasiva”.
Una parte inmutable, y otras partes sujetas a cambios
A continuación, el Papa ha señalado que al ser una realidad viva, la liturgia “siempre ha estado sujeta a lo largo de los siglos a desarrollos y cambios”, y que el Concilio Vaticano II, “con el máximo respeto por el patrimonio de la tradición, y precisamente con el fin de hacerlo más accesible, haya considerado necesaria una revisión de los libros litúrgicos”.
Y que tal como recoge el n.21 de la Constitución Sacrosanctum Concilium, “la Liturgia consta de una parte que es inmutable por ser la institución divina, y de otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden o incluso deben variar, si en ellas se han introducido elementos que no responden bien a la naturaleza íntima de la misma Liturgia o han llegado a ser menos apropiados”.
Liturgia que resplandezca por su “noble sencillez”
El Santo Padre ha citado también a Pio XI, Pio XII y san Juan XXIII, y ha instado a “la responsabilidad primordial de los pastores, de los obispos, pero también de cada sacerdote de manera individual” en “custodiar y promover una liturgia que, en el respeto de las normas litúrgicas, resplandezca por su noble sencillez (cfr. n. 34) y manifieste así a la Iglesia una, santa, católica y apostólica».
Una liturgia de este tipo será también “un vehículo fundamental de evangelización, el instrumento de gracia a través del cual, como enseña el Concilio, podremos aprender a ofrecernos a nosotros mismos y, por la mediación de Cristo, seremos perfeccionados en la unidad con Dios y entre nosotros (cfr. n. 48)”, ha concluido el Pontífice.





